LA SONRISA Y LA NEUROCIENCIA


Finjamos la sonrisa hasta que la sintamos.
Hay investigaciones que muestran que incluso fingir una sonrisa aumenta el estado de ánimo.
Sabido es que el gesto de la sonrisa suele instalarse en los rostros de las personas como síntoma de emociones positivas.
Ahora, científicos de la Universidad de Kansas, EEUU comprobaron que la misma relación se daba en forma inversa, y constataron el hecho de simplemente sonreír -aunque sea sin ganas- tiene un efecto positivo.
Además, la sonrisa y la risa que ocurre es contagiosa: la ventaja de esto es que, cuando reímos, somos capaces de inducir en otros nuestro estado de ánimo.
La risa no sólo es expresión de felicidad: sino que quienes nos ven reír, nos pueden llegar a asociar con sentimientos placenteros, y así creamos una situación propicia a la interacción social.
Si estás sonriendo otras personas te percibirán como más amigable y accesible.
Así que nada más despertarte: sonríe tanto como puedas, como sientas… y como no sientas.
Simplemente, riamos y dejemos que el poder de la sonrisa haga el resto por nosotros.

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