FALTA DE GANAS GENERALIZADA

Ayer dimos alguna solución para la falta de ganas. Por desgracia, a veces no es tan simple y la falta de motivación para actuar sigue presente.
En estos casos, conviene analizar si se trata de una falta de ganas generalizada.
Es decir, ¿nos cuesta trabajo realizar la mayoría de las tareas que debemos hacer en cuanto  resultan un poquito aburridas?
¿Tenemos energía solo para hacer aquello que nos gusta y nos divierte pero pareces que nos desinflamos y quedamos sin fuerzas para cualquier otra cosa?
Si es así, puede deberse a que nuestra vida ha caído en una rutina aburrida, donde el tedio, las tareas aburridas y las obligaciones predominan.
Esto hace que nos encontremos en un estado de aburrimiento o hastío generalizado, con
poca energía, falta de entusiasmo y falta de motivación. Con un nivel de energía bajo.
En cambio, cuando nuestra vida es más variada y rica, cuando realizamos diversas actividades diferentes, nos divertimos, y disfrutamos del día a día, nuestro nivel de energía es más alto, nuestro entusiasmo general es mayor, y esto hace que no nos cuesten tanto trabajo hacer tareas desagradables, pues también las encaramos con energía, con una actitud positiva y con más ganas.
Pensemos, por ejemplo, en una etapa de nuestra vida en la que nos hayamos sentido especialmente feliz, tal vez porque hemos realizado algún sueño, o nos hemos enamorado y estamos viviendo una relación maravillosa…
Seguramente nos sentíamos con tanta energía y vitalidad que hasta hacíamos alegremente esas tareas que ahora nos parecen una tortura.
Por tanto, si el hastío, la rutina y el aburrimiento se han apoderado de nuestra vida, ya sabemos que lo que necesitamos es empezar a hacer cosas diferentes, divertirnos más, salir más, tal vez practicar algún deporte que nos guste y, sobre todo, hacer un repaso general de nuestra vida y cambiar algunas cosas para hacerla menos aburrida y monótona.

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