QUÉ HACER CUANDO NO TENEMOS GANAS


Hay algo que tenemos que hacer porque es importante o porque no hacerlo puede traernos consecuencias negativas, pero aún así, no encontramos la motivación ni la fuerza suficiente y no parecemos ser capaz de empezar, sino que nos quedamos mirando al vacío sin hacer nada en absoluto.
Esto pasa a menudo en los estudios, cuando debemos estudiar algún tema que nos resulta aburrido y sentimos una gran sensación de tedio o aburrimiento solo de pensar en ponernos a estudiar.
Pero puede suceder con cualquier otra tarea, como las tareas del hogar, el trabajo, o incluso salir de la cama por la mañana a una hora en la que el cuerpo nos pide a gritos que no lo hagamos.
Lo que no solemos tener en cuenta cuando nos pasa esto es el hecho de que, con mucha frecuencia, la desgana desaparece en cuanto empezamos, y el problema está solo en esa etapa inicial; es decir, nos cuesta trabajo arrancar, pero luego todo se vuelve mucho más fácil.
Cuando el problema es este, la solución es fácil: tan solo tenemos que dividir la tarea en diversos pasos y pensar únicamente en el primer paso que tenemos que dar.
Por ejemplo, si tengo que escribir un artículo para este blog, el primer paso es determinar el tema.
Por tanto, me propondría hacer tan solo eso: buscar un tema sobre el que escribir, bosquejar un título y actuar como si eso fuera lo único que tengo que hacer.
Una vez en marcha, las ganas de seguir adelante surgen a menudo por sí solas.
Y enfrentemos todas las actividades con una sonrisa, ya que con solo hacerlo ya estamos con el ánimo arriba
Cariños y sonrisas
Irene

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