TERCERA LEY: SEAMOS LIBRES Y DEJEMOS SER LIBRES A LOS DEMÁS

Tercera ley: promovamos nuetra libertad y permitamos ser libres también a los demás
Asumamos que la libertad, es la forma más plena, íntegra y saludable, de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su inmensidad.
No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal.
Saber amar y saber recibir amor.
No obstante, el desapego implica que nunca debemos hacernos responsables de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponernos sus principios, sus ataduras o cadenas personales y decirnos que debemos  aferrarnos a ellos.
Es aquí donde empieza el auténtico problema y los sufrimientos.
Los apegos intensos nunca son saludables!
Pensemos por ejemplo en esos padres obsesivos que se exceden en la protección de sus hijos y que les impiden poder madurar, poder avanzar con seguridad para explorar el mundo.
La necesidad de “despegarse” es vital en estos casos, ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido.
Cariños y sonrisas
Irene

 

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