"TODO, NADA, SIEMPRE, NUNCA" ...AYUDA EN LA RELACION DE PAREJA????

En la relación de pareja, la comunicación basada en expresiones concretas y directas ayuda a disminuir un gran porcentaje de conflictos que se generan en el día a día. Inmersos en una situación conflictiva que tiende a repetirse en el tiempo, solemos caer en la generalización y desbordamos el hecho en sí.
Describir lo que ocurre de forma objetiva no es fácil pero es esencial para saber exactamente lo que nos genera la rabia o tristeza.
El uso de palabras “todo” (todo lo hago yo), “nada” (no hay nada ordenado en la casa), “siempre” (siempre te vas con tus amigos al finalizar tu jornada laboral), “nunca” (nunca estás en casa cuando necesito), engrandecen el conflicto y no hay manera de encontrar una solución ante una afirmación tan genérica.
Para que la relación avance hacia la comprensión, es preciso comenzar a ajustarnos a la realidad de lo que está pasando y acotarla.
Generalizar no ayuda!
Veamos qué cosas qué generan nuestra molestia, observemos si está realmente todo desordenado o qué es lo que consideramos desordenado y qué nos molesta exactamente.
De este modo, podemos ir solucionando pequeñas situaciones de forma aislada.
Antes de utilizar expresiones genéricas o abstractas, conviene reflexionar brevemente y ahondar en la verdadera causa del enojo.
¿Qué palabras genéricas utilizamos más? ¿Nos ayudan en algo a la hora de describir un conflicto? ¿Cómo lo describiríamos ahora sin usarlas?
Un ejemplo: “Odio vivir en una casa en la que siempre está desordenada” y lo cambiamos por “Me molesta entrar en casa y ver la mesa de entrada con papeles sin ordenar”. Podemos solucionar el estado de la mesa del recibidor y en cambio nos frustramos cuando tratamos el problema del desorden de toda la casa porque es muy desbordante.
Solucionar los conflictos resulta más sencillo si los atendemos de forma separada, poco a poco y de uno en uno.
Espero que este consejo les sirva
Cariños y sonrisas
Irene

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