lunes, 28 de diciembre de 2020

ESTRATEGIAS INTELIGENTES PARA SACUDIRNOS LA TRISTEZA


Para quitarnos de encima toda esa tristeza que nos desmotiva en estos momentos, que hace que cada día en vez de levantarnos con una sonrisa lo hagamos con una mueca de desilusión y que provoca que parezca que nuestra vida no tenga sentido es necesario poner en práctica algunas estrategias.
Las principales son aceptar la tristeza y no rehuir sus manifestaciones más propias, como puede ser el llanto o la introspección.
De nada sirve negarla y encapsularla o mandarla al destierro.
Es necesario que aceptemos que estamos tristes y, sobre todo, darnos el permiso para expresarla.
No importa si lloriqueamos, si lagrimeamos mucho, si queremos estallar en llanto.
Son necesarios esos momentos en la que la imagen que podamos proyectar pase a ser secundaria: la catarsis emocional pierde toda su función cuando se encuentra con muros fuertes y rígidos que no la permiten.
El llanto nos devuelve la paz, al punto de salida para recordarnos la importancia de cuidarnos.
Hacer deporte, comer sano, establecer unos horarios para comer y dormir, hablar con nuestros amigos…
En definitiva, aunque no tengamos ningunas ganas hacer esto, pues deseamos abandonarnos por completo, no está todo perdido.
Poco a poco, podemos ir introduciendo pequeños cambios que nos activen y que empiecen a motivarnos.
Por último, no está de más buscar en parte de nuestras actividades una motivación intrínseca, un gusto por realizarlas más allá del resultado que puedan ofrecer. Así, tampoco podremos hablar de un tiempo perdido.
También, podemos apoyarnos en el Mindfulness, una actividad muy placentera y que nos ayudará a sobrepasar a lo que parece superarnos.
Pero, sin duda, la clave de todo esto está en acudir a un profesional cuando la situación supera nuestra capacidad para soportar el dolor o cuando nos sentimos tan aplastados por una carga que no encontramos palanca con la que levantarla.
Porque aunque ahora no creamos que nuestra situación pueda cambiar, toda tormenta ha terminado claudicando al sol.
“La lluvia cae porque la nube ya no puede soportar el peso. Las lágrimas caen porque el corazón ya no puede soportar el dolor”-Anónimo-
Cariños y sonrisas

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

ESTA NAVIDAD NECESITAMOS RENACER

El tiempo en que nos preparamos para vivir la Navidad este año, la crisis mundial, agudizada por un enemigo invisible, la ha hecho larga y difícil, y en medio de ella estamos todos.
Muchos han sufrido hasta la pérdida de seres queridos o se han sentido morir o, han pasado por la enfermedad, superándola; pero todos estamos removidos desde nuestros cimientos.
Han cambiado drásticamente y de forma prolongada, costumbres de vida, teniendo que incorporar nuevos hábitos y dejar que otros se establezcan; se han afectado los servicios que teníamos a la mano como: parques, peluquerías, restaurantes, playas, piscinas, centros nocturnos, festivales, teatros, fiestas y hasta Iglesias. 
Lo que se nombra “esencial”, no nos deja siempre probar la verdadera esencia.
El encierro en casa -y en muchos lugares fuera de ésta- trae retos fuertes en las relaciones, donde están explotando diferencias, que antes podían pasarse por alto. 
Las inseguridades y los temores de todo tipo nos sacan de nuestro centro, y cuando esto sucede, tienden a salir más los propios defectos y podemos tolerar menos los defectos de los demás.
Pero ¿vamos a dejar que esta revoltura nos gane e impida que nos realicemos? Las parejas que se aman, ¿dejarán de hacerlo? Los padres que crían hijos ¿dejarán que se dañen? o, los niños por nacer, ¿encontrarán la mejor acogida? Las personas que luchan por ser mejores, ¿podrán superarse y alcanzar una calidad superior de vivir?
¡Mira! el dicho popular de “no hay mal que por bien no venga” es una realidad, pero esto no sucede como por magia, sino que hay que saber actuar bien para que así suceda; porque hay una realidad: nuestras características psicológicas nos pueden jugar una mala pasada y, en momentos de tensiones, podemos no tener el saber, la luz, la cordura o la sabiduría para orientarnos en decisiones y acciones que hagan que, efectivamente, yo sepa sacar lo bueno que puede traerme una situación que logre mi estabilidad, pero sobre todo, mi confianza y mi Paz interior. 
En momentos así, sí es importante informarse, prepararse, cuidarse y hacer caso a lo que nos dicen los expertos; pero lo esencial, que no puede faltar -y esto es un aprendizaje constante, debe ser el autoconocimiento.
En la medida en que es seria la desestabilización a la que estamos sometidos, mayor se hace la necesidad de asumir los recursos psicológicos y espirituales propios. 
Y, no lo dudemos, esta situación sí es grave, pues no se trata sólo de la amenaza de un virus mortal, sino que están puestos a prueba las resistencias psicológicas de cada uno.
De entrada, hay que pensar que no se trata de un hecho personal que yo pueda aislar, sino de una realidad que nos ha involucrado a todos: mi pareja, mis hijos, mis padres, mis vecinos, mis compañeros de trabajo, mi barrio, mi ciudad, mi país, mi planeta.
Por lo tanto, debemos realmente esta Navidad, debemos RENACER en la paciencia, la tolerancia y por sobre todo EL AMOR.
Cariños, sonrisas y feliz navidad para todos
Irene
 






lunes, 21 de diciembre de 2020

CONSEJOS PARA NO TENER RENCORES NI MALOS PENSAMIENTOS

1. No perdamos nuestro tiempo odiando a la persona que nos hizo daño, dediquemos ese tiempo a nosotros mismos.
2. No nos tomemos personal todo lo que las personas dicen, acostumbrémonos a la sinceridad de ellas.
3. No volvamos los malos sentimientos un círculo vicioso de odio, dejemos de pensar en lo sucedido y en lo que pudimos hacer en ese momento, olvidemos lo sucedido ya.
4. Si aún conversando con la persona que nos hizo daño, no nos sentimos cómodos y a gusto, alejémonos de ella, no es necesario que nos hagamos daño.
5. Dejemos de preguntarnos ¿Por qué me hizo eso a mí o por me que lo dijo a mí?
6. Escribamos o hablemos con una persona de confianza sobre lo sucedido, liberémonos.
7. Pongámosle punto y final al asunto, olvidemos lo sucedido, evitemos estar con personas que siempre nos lo recuerde, pues sólo están alimentando el rencor.
8. Aceptemos las imperfecciones de las personas, nadie piensa y actúa igual que nosotros.
9. Soltemos todos esos malos sentimientos que tengas en nosotros, no acumulemos nada, conversemos con la persona que nos hizo daño, pues con el tiempo acumular estos sentimientos traen consecuencias en nuestro cuerpo.
10. Sintámonos libres de conversar con alguien sobre el problema, dejemos el pasado atrás, olvidemos lo sucedido, no dejemos que nadie nos siga recordando lo sucedido, superemos las cosas malas y sigamos adelante!!!

Cariños y sonrisas
Irene

viernes, 18 de diciembre de 2020

CUÁNTO NOS CONOCEMOS Y NOS ACEPTAMOS?

En estos tiempos que estamos viviendo, en el que estamos más "encerraditos" y que tenemos más tiempo para "mirar hacia adentro" podemos saber quienes somos. 
Es  importante conocernos, saber cuáles son nuestras capacidades, nuestras potencialidades, fortalezas, y también nuestros déficits y debilidades. 
Dedicar tiempo a uno mismo, a la reflexión y a la aceptación de lo que somos desde el cariño y la comprensión es muy enriquecedor.
Aceptar el pasado y trabajar en el presente para un mejor futuro.
Conocernos, no a través de la opinión o juicio de los demás, sino a través de la introspección y del autoanálisis, desde dentro. Escúchate, entiéndete y acéptate amablemente.
Cuestiona las "etiquetas" que te hayas o hayan puesto ¿de dónde vienen? ¿son reales a día de hoy? ..quítate las etiquetas.
Si comienzas a entender lo que eres sin intentar cambiarlo, lo que eres se somete a una transformación.-Jiddu Krishnamurti.
Cariños y sonrisas
Irene


martes, 15 de diciembre de 2020

VIVAMOS EL PRESENTE PORQUE LA VIDA SE VA "EXTREMADAMENTE RÁPIDO"


Antes de que nos enteremos, nuestra vida puede haberse ido. 
Crecen nuestros niños y se va la juventud. 
No dejemos que nuestra vida se nos escape- gocemos de ella mientras que estamos aquí. 
En vez de vivir en el pasado o en el futuro, practiquemos el estar aquí y ahora.
Vivir en el presente no solo significa dejar de pensar en el pasado o el futuro, sino también aprender a disfrutar del aquí y ahora, ser plenamente conscientes. 
Un antiguo proverbio zen afirma: “Cuando camines, camina. Cuando comas, come”. 
A primera vista puede parecer una verdad de Perogrullo, pero lo cierto es que este consejo saca a relucir el principal problema que aqueja a muchas personas en la sociedad actual: la incapacidad para vivir en el presente.
Hay que “detenerse y tomarle el olor a las rosas”. 
En pocas palabras, esto significa que deberíamos apreciar bien cada momento de nuestras vidas, por muy cotidiano o simple que pueda parecer.
Cariños y sonrisas
Irene


sábado, 12 de diciembre de 2020

EL HÁBITO DE AGRADECER

Crear el hábito de agradecer cada mañana por un nuevo despertar no es más que tener una actitud de reconocimiento y valor a nuestra vida.
El agradecer es un gesto universal que debe ser manifestado en cualquier espacio, condición, país sin importar la cultura o la religión.
Y el ser agradecido no debe ser sinónimo de deuda.
Cuando agradeces a los demás de forma leal y sincera no debe quedar esa sensación de deuda.
Simplemente debemos reconocer que otra persona se ha tomado el tiempo de hacer algo por nosotros y eso se debe valorar.
Cariños y sonrisas
Irene


martes, 8 de diciembre de 2020

CUANDO ES ESTRÉS NORMAL Y CUANDO ESTRÉS PATOLÓGICO

El termino estrés ya es parte de vocabulario habitual de nuestros tiempos, casi todo el mundo conoce sus alcances y efectos, es como la enfermedad que caracteriza a la modernidad, sobre todo la vida en las grandes ciudades.
Tal vez el Dr. Hans Selye, quien describió por primera vez los signos de este síndrome, nunca imaginó en el año 1.956, los alcances que tendría en el futuro.
No obstante es bueno comentar que existe un estrés normal y saludable y un estrés patológico, que conduce a un sinnúmero de enfermedades, algunas graves y catastróficas, en la esfera de lo físico y lo psíquico. 
El Dr. Karl Simmollthong, USA, (1.999), demuestra las altas correlaciones qué existen entre factores estresantes mantenidos en el tiempo y ciertos tipos de cáncer, diabetes, trastornos inmunológicos, dermatitis, enfermedades digestivas y cardiopatías. 
Pero no siempre esta forma de adaptarnos al ambiente, que es lo que llamamos estrés, enferma.
El estrés, manejado en forma correcta, como un mecanismo natural de adaptación, tiene efectos positivos, pues permite reparar más eficientemente los tejidos cerebrales. 
Los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, (2004) señalaron que el estrés positivo evita la destrucción prematura de neuronas, que quizás habrían sido eliminadas por la respuesta natural del sistema inmunológico del organismo.
Las conclusiones de esta investigación afirman que, al contrario de lo que se cree generalmente, el estrés no es una enfermedad: es un esfuerzo de adaptación a las exigencias del medio, que realiza el organismo, a fin de retornar a un punto de equilibrio, tanto en lo psicológico y en lo fisiológico. 
Este esfuerzo es constante, porque toda la vida de las personas implica un enfrentamiento con el medio, con las demandas del entorno. 
En la existencia diaria, estamos expuestos a lo que se llama “agentes estresantes”. 
Entre ellos, figuran las bacterias, hongos, sustancias tóxicas, el ruido, el aire contaminado, temperaturas extremas o múltiples situaciones de tipo emocional, tales como la enfermedad, la muerte de un familiar, divorcio, conflictos laborales, los viajes e incluso los cambios de domicilio.
Si no logras adaptarte, estarán gravemente amenazadas tu salud y tu bienestar.
Cariños y sonrisas 
Irene
































































































viernes, 4 de diciembre de 2020

CÓMO DARSE CUENTA DE QUE NOS ESTAMOS COMPARANDO CON LOS DEMÁS Y NI SIQUIERA NOS DAMOS CUENTA

A todos nos da vergüenza reconocerlo, pero solemos compararnos, de una forma u otra, con la gente que nos rodea. 
A veces para bien y otras para mal. 
Hasta cierto punto, compararnos es normal e incluso puede ayudarnos a mejorar. 
Sin embargo, hacerlo en exceso puede provocar en nosotros ciertos comportamientos obsesivos que no harán otra cosa más que causarnos dolos o malestar. 
Compañeros de trabajo, familiares, amigos... 
Pocos se libran de esas comparaciones que pueden acabar siendo odiosas. 
1. Vivir en el pasado. Acordarse repetidamente de aquella antigua relación, de esos tiempos de juventud y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor son claros síntomas de que nos preocupamos demasiado de lo que ha ocurrido en nuestra vida. 
Este pensamiento no es beneficioso, primero porque nos impide disfrutar de la actualidad, segundo porque es difícil saber si antes éramos más felices e imposible saber si aquella vieja pareja es ahora más o menos feliz que antes y tercero porque la memoria es selectiva, por lo que es normal que recordemos con mayor fuerza aquellos momentos placenteros que los sinsabores.
2. Juzgar a los demás Es cierto que nuestra sociedad potencia el individualismo y que este factor provoca un comportamiento más egoísta en nosotros. 
Es habitual que juzguemos a las personas que nos rodean, y que no respetemos lo suficiente sus ideas y opiniones. 
Este tipo de comportamiento no es positivo y es un signo de comparación con el resto, porque demuestra que se está más pendiente de lo que hacen los demás que de lo que hace uno mismo. 
Conviene recordar que no se va a ser mejor por juzgar las actitudes de otras personas. 
3. Hacer pagar nuestros enojos al resto Todos conocemos a alguien que no para de compararse con el resto y esto le provoca enojos y una constante insatisfacción consigo mismo. 
Casualmente este tipo de actitud suele ir de la mano de un mal comportamiento hacia el entorno más inmediato que sufre las consecuencias de una insatisfacción con la que poco o nada tiene que ver. 
Esta envidia solo es la consecuencia de ser incapaz de medir los éxitos sin tener que compararse con otro. 
Cariños y sonrisas
Irene

lunes, 30 de noviembre de 2020

CÓMO MEJORAR MI AUTOCONFIANZA?

La confianza en nuestras capacidades y en nosotros mismos es un pilar fundamental para la automotivación, para avanzar y sacar la mejor versión de nosotros mismos y desarrollar nuestras potencialidades.
Pero todos sabemos que hay muchos factores que pueden afectar nuestra autoconfianza: malas experiencias, fracasos, críticas negativas o "etiquetas" que nos acompañan desde hace tiempo..
Hay algunos factores a tener en cuenta para mejorar nuestra autoconfianza: Compararnos solamente con nosotros mismos:
De nada sirve comparar nuestras cualidades o rendimiento con otras personas,  muchas veces incluso idealizamos a los demás.. imaginamos que tienen vidas perfectas, extremadamente felices, o no vemos todo el esfuerzo que hay detrás de los éxitos (las redes sociales y la publicidad tienen mucha culpa de esta idealización del éxito, la belleza y la felicidad..) no podemos comparar nuestro camino con el de otra persona.
Sí podemos buscar inspiración, consejos.. pero sin compararnos: nosotros somos nosotros, y tenemos que centrar nuestra atención en nuestro camino, la atención ha de estar en nosotros mismos.
Te pongo un ejemplo: si estoy preparándome para una competición deportiva, no puedo estar comparando mis marcas con la de atletas mucho mejores que yo o que están en otro nivel.. no es productivo. 
Para avanzar he de comparar mis marcas de hoy con mis marcas del pasado: mejorar mis propias marcas y ver hasta donde llego. 
Sí puedo inspirarme por atletas que admiro, ver qué planes de entrenamiento han seguido, etc. 
Pero el centro de mi atención ha de estar en mi propio camino, en mis entrenamientos y en mejorar mis propias marcas.
Inspírate en los demás para aprender, pero compárate sólo contigo mismo.
Querer ser otra persona es un desperdicio de la persona que eres.-Marilyn Monroe.
Cariños y sonrisas
Irene

viernes, 27 de noviembre de 2020

COMO MANEJAR LOS MIEDOS QUE TENEMOS A LA HORA DE VOLVER A LA "NORMALIDAD"

Después de un periodo inimaginablemente largo de confinamiento por la pandemia de Covid-19, nos empezamos a enfrentar ahora al periodo de desconfinamiento.
Aparentemente, este deseado momento debería estar pleno de alegría desbordada, entusiasmo y otras emociones parecidas.
Sin embargo, se detecta con cierta facilidad, que no siempre es la alegría la emoción que monopoliza el momento. 
Nuestro viejo conocido, el miedo, vuelve a hacer su aparición y por partida doble, al menos.
Ante la situación de salir del confinamiento nos invade el miedo al contagio. 
Hemos permanecido durante mucho días en un entorno en el que podíamos controlar bastante los riesgos. 
Salíamos a comprar con guantes, mascarilla reutilizada y nos manteníamos a distancia de la gente en el supermercado. Veíamos a los vecinos desde el balcón o la ventana, etc. Y al regresar de la fugaz salida realizábamos el ritual del lavado de manos, los zapatos, … la rutina que nos daba seguridad y, por lo tanto, nos quitaba el miedo.
Pero ahora saldremos a la calle de forma paulatina, no para comprar o para ir al trabajo y volver, sino para reiniciar nuestra vida. 
Es casi inevitable que sintamos miedo o reparo a pararnos a hablar con alguien, a compartir un ascensor para ir al octavo piso o a subir a un autobús.
Este miedo a contagiarnos estará muy presente. 
Pero no es el único miedo que nos acompañará en el desconfinamiento: saldremos con miedo a lo que vendrá, a cómo será ahora nuestro trabajo y a si nuestra empresa, negocio, etc. saldrá adelante.
Son como dos fuerzas contrapuestas que tiran de nosotros, una busca evitar al máximo el contagio que puede llegar al salir y relacionarnos, y por otro lado, la otra fuerza que nos obliga a salir ya, cuanto antes, y retomar nuestra actividad para salvar nuestra economía.
No resulta fácil conciliar esas dos fuerzas, ambas manifestaciones de la misma emoción: el miedo, que nos llevan a cumplir con tareas pero no a ser creativos, a segregar cortisol y activar el circuito del estrés.   
Esta situación hace que nos sea mucho más difícil utilizar nuestros recursos ligados a la emoción alegría, que nos proporcionaría la creatividad.
¿Cómo podemos activar estos recursos?
Nos encontramos en la parte final de un largo túnel, la travesía está siendo mucho más dura de lo que pensábamos o podíamos imaginar, y hemos perdido mucho más de lo esperado, desgraciadamente, vidas de seres queridos y otras pérdidas que, comparadas con esas, no tienen ni lugar en este artículo.
Pero aquí estamos, superando la crisis y en la mayoría de los casos, siendo más resilientes.
Ése es el punto de partida para conseguir nuestra dosis de alegría. 
Si hacemos balance de nuestros logros y le añadimos el esfuerzo y el sacrificio de todos, tendremos elementos positivos suficientes para sentir esa alegría.
Para ello podemos utilizar las siguientes pautas:
1. Para evitar el rechazo al contacto con otras personas:
• Tomar precauciones para protegernos y proteger a los demás
• Alegrarnos de poder hablar en directo con otras personas, aunque sea manteniendo la distancia de seguridad de dos metros que indican las autoridades sanitarias
• Disfrutar de volver a movernos al aire libre, con el impacto de endorfinas que eso conlleva
• Por último, el citado rechazo está en nuestra mente, podemos ver a la persona que nos encontramos como un “compañero de viaje” al que procuramos proteger y entender
2. Para vencer al miedo a lo que nos depare el futuro y la viabilidad de nuestro trabajo:
• Hagamos un balance de lo más positivo y lo más negativo de la situación laboral de nuestro negocio. Detectemos los peores augurios y busquemos posibles respuestas. 
Con eso pasamos de vivir la situación con miedo, como si se tratara de una amenaza, a vivirla con actitud de afrontar un reto, lo que automáticamente activa los sistemas positivos y de creatividad antes citado
• Analicemos qué cosas tenemos que cambiar como resultado de la pandemia y pongámonos en marcha
Con estas acciones podemos plantearnos el desconfinamiento con mejores herramientas para salir adelante.
En conclusión,
Debemos recuperar la confianza, en nosotros mismos y en los demás. Todos somos vulnerables y eso nos aúna.
Tenemos que dedicar tiempo y esfuerzo para ver el lado positivo de la nueva situación y alegrarnos de haber llegado hasta aquí.
Esta actitud positiva pondrá en marcha nuestro cerebro en mejores condiciones y con más recursos para afrontar con éxito este nuevo reto del desconfinamiento.
Cariños y sonrisas
Irene

martes, 24 de noviembre de 2020

TRES PASOS PARA ELIMINAR EL MIEDO DE NUESTRA VIDA

La fórmula consta de tres simples pasos.
1. Reconocer nuestros miedos
Para ello, basta con hacerse constantemente las preguntas siguientes: ¿Hago lo que hago por causa del miedo? O, por el contrario: ¿Dejo de hacer lo que realmente quiero hacer a causa del temor?
Hagámonos estas preguntas a lo largo del día a día cada vez que te encuentres ante una situación que nos incomode, nos bloquee o nos paralice. 
Preguntémonos cuando no nos atrevemos a entablar una conversación con un desconocido que nos resulta atractivo, cuando no tenemos valor de dejar ese trabajo que detestamos, cuando no somos capaces de decirle a la chica que la amamos o cuando no tenemos valor de responder a los hijos cuando nos gritan como si fueran nuestros padres.
No paremos de hacernos estas dos preguntas para poder identificar qué situaciones nos producen miedo. 
Lógicamente, debemos ser honesto con nosotros mismos cuando las contestemos y, por tanto, dejar a un lado el autoengaño de la mente.
2. Reflexionemos sobre ellos
Una vez hayamos identificado una situación que nos produce miedo, tomémonos el  tiempo y reflexionemos sobre ella: 
¿Qué me da miedo exactamente y por qué motivo? 
Identificar qué es exactamente lo que nos genera miedo y por qué motivo nos lo genera.
Cuando seamos capaces de responder a estas dos cuestiones descubriremos dos cosas: la fuente que activa nuestros miedos y la carencia personal que lo permite. 
Sea lo que sea, cada persona es distinta, así que tomémonos tiempo y exploremos cada uno de nuestros miedos. 
Cuando identifiquemos uno y hayamos reflexionado sobre él, al vez entonces nos demos cuenta que, probablemente, ese miedo es inútil e injustificado. 
Es decir, que no nos sirve para nada y, encima, limita nuestra vida y nuestra felicidad.
A veces basta con seguir los dos primeros pasos para eliminar el miedo. El hecho de ser conscientes de nuestros miedos nos permite identificarlos. Y el hecho de realizar un trabajo reflexivo al respecto puede crear de forma automática ciertas actitudes que nos ayudan a afrontarlos de forma más eficaz cuando vuelven a aparecen en nuestra vida.
En otros casos, sin embargo, los miedos están demasiado enquistados u ocultos y nuestras actitudes están demasiado interiorizadas para que cambien con un simple trabajo introspectivo. 
En ese caso, tal vez necesitemos la ayuda de un profesional cualificado 
3. Pasemos a la acción y afrontémoslos
Para eliminar el miedo les propongo un ejercicio muy simple: 
Hagamos una lista de los miedos que hemos trabajado en los primeros dos pasos que les he explicado. 
Elijamos uno de ellos, algo que no sea muy complicado, ya tendremos tiempo para trabajar con los más difíciles.
Ahora, inventemos una tarea que nos permita contrarrestarlo y que sea factible de realizar, lo cual no debería sernos difícil. 
Repite este ejercicio con regularidad para trabajar uno de tus miedos, y luego otro, y otro…hasta que logres eliminar de tu vida los que te resulten más molestos. 
Cuando haya pasado cierto tiempo, echemos la vista hacia atrás y observemos qué ha ocurrido: ¿Qué cambios positivos ha habido en nuestra vida? ¿Qué objetivos o logros hemos conseguido? ¿Cómo nos sentimos contigo mismo?…Probablemente nos llevemos una agradable sorpresa.
Deshagámonos de los miedos que nos limitan!!!!
Cariños y sonrisas
Irene

jueves, 19 de noviembre de 2020

QUITÉMONOS LOS MIEDOS

Qué es el miedo?"El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. ... " Ante esta definición, creo que nadie quiere solucionar las cosas por miedo a las consecuencias que puedan traer las soluciones que pensamos.
Cuando andamos depres por algo que ya pasó, debemos también quitarnos el miedo de lo que pasó, o el miedo de que vuelva a pasar.
Cuando nos enfrentamos a nosotros mismos y descubrimos porque le tenemos miedo a las cosas que nos deprimen, encontramos respuesta segura.
Ahora, que ya sabemos a que le tememos… debemos enfrentarlo por completo y hacer algo al respecto.
Cariños y sonrisas
Irene


lunes, 16 de noviembre de 2020

NOS FALTAMOS EL RESPETO A NOSOTROS MISMOS?


Normalmente la falta de respeto por nosotros mismos viene dada por una baja autoestima. 
Si no nos amamos, queremos, estimamos a nosotros mismos, no somos capaces de reconocer nuestras capacidades y habilidades, y nos descalificamos continuamente, hablando negativamente de nosotros mismos. 
Es en estos casos cuando permitimos que los demás abusen de nosotros y nos maltraten, y nosotros, como estamos seguros de no valer nada, aceptamos ese comportamiento como el único posible que podemos recibir.
Si no nos respetamos a nosotros mismos acabamos ignorando lo que deseamos y necesitamos y tomamos decisiones solo basándonos en los estímulos o peticiones que nos llegan del exterior: 
estudiamos determinada carrera porque nuestros padres así lo quieren 
o nos casamos y tenemos hijos solo porque a nuestra pareja lo quiere.
Para respetarnos a nosotros mismos debemos reconocer nuestras necesidades y anhelos y satisfacerlos. 
Normalmente esto se equipara con egoísmo, pero no es así. No se trata de ir pisando a los demás mientras satisfacemos nuestras necesidades, solo debemos darles la misma importancia que a las de los demás.
También debemos reconocer nuestros propios sentimientos, saber cuándo estamos enojados o defraudados y expresarlos, siempre respetando a los demás.
Una vez que hayamos hecho esto, deberemos intentar invertir más tiempo y energía en lo que realmente queremos, quitándoselo a lo que en realidad no nos importa. 
De ese modo nos daremos la oportunidad de ser felices y sentirnos satisfechos y respetados, por nosotros mismos y por los demás.
Cariños y sonrisas
Irene