lunes, 28 de diciembre de 2020

ESTRATEGIAS INTELIGENTES PARA SACUDIRNOS LA TRISTEZA


Para quitarnos de encima toda esa tristeza que nos desmotiva en estos momentos, que hace que cada día en vez de levantarnos con una sonrisa lo hagamos con una mueca de desilusión y que provoca que parezca que nuestra vida no tenga sentido es necesario poner en práctica algunas estrategias.
Las principales son aceptar la tristeza y no rehuir sus manifestaciones más propias, como puede ser el llanto o la introspección.
De nada sirve negarla y encapsularla o mandarla al destierro.
Es necesario que aceptemos que estamos tristes y, sobre todo, darnos el permiso para expresarla.
No importa si lloriqueamos, si lagrimeamos mucho, si queremos estallar en llanto.
Son necesarios esos momentos en la que la imagen que podamos proyectar pase a ser secundaria: la catarsis emocional pierde toda su función cuando se encuentra con muros fuertes y rígidos que no la permiten.
El llanto nos devuelve la paz, al punto de salida para recordarnos la importancia de cuidarnos.
Hacer deporte, comer sano, establecer unos horarios para comer y dormir, hablar con nuestros amigos…
En definitiva, aunque no tengamos ningunas ganas hacer esto, pues deseamos abandonarnos por completo, no está todo perdido.
Poco a poco, podemos ir introduciendo pequeños cambios que nos activen y que empiecen a motivarnos.
Por último, no está de más buscar en parte de nuestras actividades una motivación intrínseca, un gusto por realizarlas más allá del resultado que puedan ofrecer. Así, tampoco podremos hablar de un tiempo perdido.
También, podemos apoyarnos en el Mindfulness, una actividad muy placentera y que nos ayudará a sobrepasar a lo que parece superarnos.
Pero, sin duda, la clave de todo esto está en acudir a un profesional cuando la situación supera nuestra capacidad para soportar el dolor o cuando nos sentimos tan aplastados por una carga que no encontramos palanca con la que levantarla.
Porque aunque ahora no creamos que nuestra situación pueda cambiar, toda tormenta ha terminado claudicando al sol.
“La lluvia cae porque la nube ya no puede soportar el peso. Las lágrimas caen porque el corazón ya no puede soportar el dolor”-Anónimo-
Cariños y sonrisas

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

ESTA NAVIDAD NECESITAMOS RENACER

El tiempo en que nos preparamos para vivir la Navidad este año, la crisis mundial, agudizada por un enemigo invisible, la ha hecho larga y difícil, y en medio de ella estamos todos.
Muchos han sufrido hasta la pérdida de seres queridos o se han sentido morir o, han pasado por la enfermedad, superándola; pero todos estamos removidos desde nuestros cimientos.
Han cambiado drásticamente y de forma prolongada, costumbres de vida, teniendo que incorporar nuevos hábitos y dejar que otros se establezcan; se han afectado los servicios que teníamos a la mano como: parques, peluquerías, restaurantes, playas, piscinas, centros nocturnos, festivales, teatros, fiestas y hasta Iglesias. 
Lo que se nombra “esencial”, no nos deja siempre probar la verdadera esencia.
El encierro en casa -y en muchos lugares fuera de ésta- trae retos fuertes en las relaciones, donde están explotando diferencias, que antes podían pasarse por alto. 
Las inseguridades y los temores de todo tipo nos sacan de nuestro centro, y cuando esto sucede, tienden a salir más los propios defectos y podemos tolerar menos los defectos de los demás.
Pero ¿vamos a dejar que esta revoltura nos gane e impida que nos realicemos? Las parejas que se aman, ¿dejarán de hacerlo? Los padres que crían hijos ¿dejarán que se dañen? o, los niños por nacer, ¿encontrarán la mejor acogida? Las personas que luchan por ser mejores, ¿podrán superarse y alcanzar una calidad superior de vivir?
¡Mira! el dicho popular de “no hay mal que por bien no venga” es una realidad, pero esto no sucede como por magia, sino que hay que saber actuar bien para que así suceda; porque hay una realidad: nuestras características psicológicas nos pueden jugar una mala pasada y, en momentos de tensiones, podemos no tener el saber, la luz, la cordura o la sabiduría para orientarnos en decisiones y acciones que hagan que, efectivamente, yo sepa sacar lo bueno que puede traerme una situación que logre mi estabilidad, pero sobre todo, mi confianza y mi Paz interior. 
En momentos así, sí es importante informarse, prepararse, cuidarse y hacer caso a lo que nos dicen los expertos; pero lo esencial, que no puede faltar -y esto es un aprendizaje constante, debe ser el autoconocimiento.
En la medida en que es seria la desestabilización a la que estamos sometidos, mayor se hace la necesidad de asumir los recursos psicológicos y espirituales propios. 
Y, no lo dudemos, esta situación sí es grave, pues no se trata sólo de la amenaza de un virus mortal, sino que están puestos a prueba las resistencias psicológicas de cada uno.
De entrada, hay que pensar que no se trata de un hecho personal que yo pueda aislar, sino de una realidad que nos ha involucrado a todos: mi pareja, mis hijos, mis padres, mis vecinos, mis compañeros de trabajo, mi barrio, mi ciudad, mi país, mi planeta.
Por lo tanto, debemos realmente esta Navidad, debemos RENACER en la paciencia, la tolerancia y por sobre todo EL AMOR.
Cariños, sonrisas y feliz navidad para todos
Irene
 






lunes, 21 de diciembre de 2020

CONSEJOS PARA NO TENER RENCORES NI MALOS PENSAMIENTOS

1. No perdamos nuestro tiempo odiando a la persona que nos hizo daño, dediquemos ese tiempo a nosotros mismos.
2. No nos tomemos personal todo lo que las personas dicen, acostumbrémonos a la sinceridad de ellas.
3. No volvamos los malos sentimientos un círculo vicioso de odio, dejemos de pensar en lo sucedido y en lo que pudimos hacer en ese momento, olvidemos lo sucedido ya.
4. Si aún conversando con la persona que nos hizo daño, no nos sentimos cómodos y a gusto, alejémonos de ella, no es necesario que nos hagamos daño.
5. Dejemos de preguntarnos ¿Por qué me hizo eso a mí o por me que lo dijo a mí?
6. Escribamos o hablemos con una persona de confianza sobre lo sucedido, liberémonos.
7. Pongámosle punto y final al asunto, olvidemos lo sucedido, evitemos estar con personas que siempre nos lo recuerde, pues sólo están alimentando el rencor.
8. Aceptemos las imperfecciones de las personas, nadie piensa y actúa igual que nosotros.
9. Soltemos todos esos malos sentimientos que tengas en nosotros, no acumulemos nada, conversemos con la persona que nos hizo daño, pues con el tiempo acumular estos sentimientos traen consecuencias en nuestro cuerpo.
10. Sintámonos libres de conversar con alguien sobre el problema, dejemos el pasado atrás, olvidemos lo sucedido, no dejemos que nadie nos siga recordando lo sucedido, superemos las cosas malas y sigamos adelante!!!

Cariños y sonrisas
Irene

viernes, 18 de diciembre de 2020

CUÁNTO NOS CONOCEMOS Y NOS ACEPTAMOS?

En estos tiempos que estamos viviendo, en el que estamos más "encerraditos" y que tenemos más tiempo para "mirar hacia adentro" podemos saber quienes somos. 
Es  importante conocernos, saber cuáles son nuestras capacidades, nuestras potencialidades, fortalezas, y también nuestros déficits y debilidades. 
Dedicar tiempo a uno mismo, a la reflexión y a la aceptación de lo que somos desde el cariño y la comprensión es muy enriquecedor.
Aceptar el pasado y trabajar en el presente para un mejor futuro.
Conocernos, no a través de la opinión o juicio de los demás, sino a través de la introspección y del autoanálisis, desde dentro. Escúchate, entiéndete y acéptate amablemente.
Cuestiona las "etiquetas" que te hayas o hayan puesto ¿de dónde vienen? ¿son reales a día de hoy? ..quítate las etiquetas.
Si comienzas a entender lo que eres sin intentar cambiarlo, lo que eres se somete a una transformación.-Jiddu Krishnamurti.
Cariños y sonrisas
Irene


martes, 15 de diciembre de 2020

VIVAMOS EL PRESENTE PORQUE LA VIDA SE VA "EXTREMADAMENTE RÁPIDO"


Antes de que nos enteremos, nuestra vida puede haberse ido. 
Crecen nuestros niños y se va la juventud. 
No dejemos que nuestra vida se nos escape- gocemos de ella mientras que estamos aquí. 
En vez de vivir en el pasado o en el futuro, practiquemos el estar aquí y ahora.
Vivir en el presente no solo significa dejar de pensar en el pasado o el futuro, sino también aprender a disfrutar del aquí y ahora, ser plenamente conscientes. 
Un antiguo proverbio zen afirma: “Cuando camines, camina. Cuando comas, come”. 
A primera vista puede parecer una verdad de Perogrullo, pero lo cierto es que este consejo saca a relucir el principal problema que aqueja a muchas personas en la sociedad actual: la incapacidad para vivir en el presente.
Hay que “detenerse y tomarle el olor a las rosas”. 
En pocas palabras, esto significa que deberíamos apreciar bien cada momento de nuestras vidas, por muy cotidiano o simple que pueda parecer.
Cariños y sonrisas
Irene


sábado, 12 de diciembre de 2020

EL HÁBITO DE AGRADECER

Crear el hábito de agradecer cada mañana por un nuevo despertar no es más que tener una actitud de reconocimiento y valor a nuestra vida.
El agradecer es un gesto universal que debe ser manifestado en cualquier espacio, condición, país sin importar la cultura o la religión.
Y el ser agradecido no debe ser sinónimo de deuda.
Cuando agradeces a los demás de forma leal y sincera no debe quedar esa sensación de deuda.
Simplemente debemos reconocer que otra persona se ha tomado el tiempo de hacer algo por nosotros y eso se debe valorar.
Cariños y sonrisas
Irene


martes, 8 de diciembre de 2020

CUANDO ES ESTRÉS NORMAL Y CUANDO ESTRÉS PATOLÓGICO

El termino estrés ya es parte de vocabulario habitual de nuestros tiempos, casi todo el mundo conoce sus alcances y efectos, es como la enfermedad que caracteriza a la modernidad, sobre todo la vida en las grandes ciudades.
Tal vez el Dr. Hans Selye, quien describió por primera vez los signos de este síndrome, nunca imaginó en el año 1.956, los alcances que tendría en el futuro.
No obstante es bueno comentar que existe un estrés normal y saludable y un estrés patológico, que conduce a un sinnúmero de enfermedades, algunas graves y catastróficas, en la esfera de lo físico y lo psíquico. 
El Dr. Karl Simmollthong, USA, (1.999), demuestra las altas correlaciones qué existen entre factores estresantes mantenidos en el tiempo y ciertos tipos de cáncer, diabetes, trastornos inmunológicos, dermatitis, enfermedades digestivas y cardiopatías. 
Pero no siempre esta forma de adaptarnos al ambiente, que es lo que llamamos estrés, enferma.
El estrés, manejado en forma correcta, como un mecanismo natural de adaptación, tiene efectos positivos, pues permite reparar más eficientemente los tejidos cerebrales. 
Los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, (2004) señalaron que el estrés positivo evita la destrucción prematura de neuronas, que quizás habrían sido eliminadas por la respuesta natural del sistema inmunológico del organismo.
Las conclusiones de esta investigación afirman que, al contrario de lo que se cree generalmente, el estrés no es una enfermedad: es un esfuerzo de adaptación a las exigencias del medio, que realiza el organismo, a fin de retornar a un punto de equilibrio, tanto en lo psicológico y en lo fisiológico. 
Este esfuerzo es constante, porque toda la vida de las personas implica un enfrentamiento con el medio, con las demandas del entorno. 
En la existencia diaria, estamos expuestos a lo que se llama “agentes estresantes”. 
Entre ellos, figuran las bacterias, hongos, sustancias tóxicas, el ruido, el aire contaminado, temperaturas extremas o múltiples situaciones de tipo emocional, tales como la enfermedad, la muerte de un familiar, divorcio, conflictos laborales, los viajes e incluso los cambios de domicilio.
Si no logras adaptarte, estarán gravemente amenazadas tu salud y tu bienestar.
Cariños y sonrisas 
Irene
































































































viernes, 4 de diciembre de 2020

CÓMO DARSE CUENTA DE QUE NOS ESTAMOS COMPARANDO CON LOS DEMÁS Y NI SIQUIERA NOS DAMOS CUENTA

A todos nos da vergüenza reconocerlo, pero solemos compararnos, de una forma u otra, con la gente que nos rodea. 
A veces para bien y otras para mal. 
Hasta cierto punto, compararnos es normal e incluso puede ayudarnos a mejorar. 
Sin embargo, hacerlo en exceso puede provocar en nosotros ciertos comportamientos obsesivos que no harán otra cosa más que causarnos dolos o malestar. 
Compañeros de trabajo, familiares, amigos... 
Pocos se libran de esas comparaciones que pueden acabar siendo odiosas. 
1. Vivir en el pasado. Acordarse repetidamente de aquella antigua relación, de esos tiempos de juventud y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor son claros síntomas de que nos preocupamos demasiado de lo que ha ocurrido en nuestra vida. 
Este pensamiento no es beneficioso, primero porque nos impide disfrutar de la actualidad, segundo porque es difícil saber si antes éramos más felices e imposible saber si aquella vieja pareja es ahora más o menos feliz que antes y tercero porque la memoria es selectiva, por lo que es normal que recordemos con mayor fuerza aquellos momentos placenteros que los sinsabores.
2. Juzgar a los demás Es cierto que nuestra sociedad potencia el individualismo y que este factor provoca un comportamiento más egoísta en nosotros. 
Es habitual que juzguemos a las personas que nos rodean, y que no respetemos lo suficiente sus ideas y opiniones. 
Este tipo de comportamiento no es positivo y es un signo de comparación con el resto, porque demuestra que se está más pendiente de lo que hacen los demás que de lo que hace uno mismo. 
Conviene recordar que no se va a ser mejor por juzgar las actitudes de otras personas. 
3. Hacer pagar nuestros enojos al resto Todos conocemos a alguien que no para de compararse con el resto y esto le provoca enojos y una constante insatisfacción consigo mismo. 
Casualmente este tipo de actitud suele ir de la mano de un mal comportamiento hacia el entorno más inmediato que sufre las consecuencias de una insatisfacción con la que poco o nada tiene que ver. 
Esta envidia solo es la consecuencia de ser incapaz de medir los éxitos sin tener que compararse con otro. 
Cariños y sonrisas
Irene