jueves, 9 de julio de 2015

HERIDAS EMOCIONALES DE LA INFANCIA QUE PERSISTEN CUANDO SOMOS ADULTOS: 2.- El Miedo Al Rechazo

Es una herida muy profunda, pues implica el rechazo de nuestro interior. Con interior nos referimos a nuestras vivencias, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos.
En su aparición pueden influir múltiples factores, tales como el rechazo de los progenitores, de la familia o de los iguales.
Genera pensamientos de rechazo, de no ser deseado y de descalificación hacia uno mismo.
La persona que padece esta dolorosa experiencia no se siente merecedora de afecto ni de comprensión y se aísla en su interior por el miedo de ser rechazado.
Es probable que, si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas.
Por lo tanto, si tomamos consciencia que de niños sufrimos esta herida, debemos trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos generan pánico.
Si es nuestro caso, ocúpense de  aprender a arriesgar y de tomar decisiones por nosotros mismos.
Cada vez nos molestará menos que la gente se aleje y no lo tomaremos como algo personal que se olviden de nosotros en algún momento, como a veces nos pasa a nosotros con los demás.
Hasta mañana, mañana seguiremos con las humillaciones sufridas durante la niñez.
Cariños y sonrisas
Irene.

 

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Cariños y sonrisas