PSICÓLOGA CLÍNICA DE ADOLESCENTES Y ADULTOS Y TALLERES DE FELICIDAD Y DESARROLLO PERSONAL. +569 81368719 RENACA. VINA DEL MAR
sábado, 31 de marzo de 2018
CULPABILIDAD Y PREOCUPACIÓN
Nuestra vida está rodeada de culpabilidad y preocupación, dos emociones que no nos aportan nada bueno, pero a las que le damos más importancia de la que deberíamos.
Solemos sentirnos culpables por:
Cosas que hemos hecho y no nos sentimos conformes con los resultados que han tenido. Paralelamente, nos preocupamos por aquello que podríamos hacer, pero no hacemos, ya sea por miedo o falta de acción.
Pero, ¿sabes realmente qué es lo que pierdes al darle importancia a estas dos emociones?
Sabemos que es algo que no podemos evitar, pero ser consciente de lo mucho que perdemos preocupándonos en darles un primer lugar nos puede ayudar a verlas como realmente son: emociones inútiles.
Las emociones inútiles nos inmovilizan
Tanto la culpabilidad como la preocupación son dos emociones cuyas consecuencias nos inmovilizan, mientras provocan que perdamos el tiempo brindándoles una atención que no merecen.
La primera, la culpabilidad, provoca que perdamos nuestros momentos presentes pensando en aquello por lo que nos culpabilizamos, perdiendo el tiempo pensando en algo que ya está hecho y no tiene solución.
En cambio, la segunda, la preocupación ocasiona que nos quedemos inmóviles, parados, mientras pensamos en un futuro que aún no ha llegado, pero que nos preocupa.
Sentirnos mal o preocuparnos no cambiará nada que haya pasado ni lo que esté por venir
Pero, ¿por qué le damos tanta importancia a estas dos emociones?
Ahora que somos conscientes de que no nos aportan nada, ¿por qué aún así si les brindamos tanta importancia?
Todas las personas que están a nuestro alrededor viven alrededor de estas dos emociones. Es fácil ver a personas deprimidas y pesimistas que continuamente se culpabilizan y se preocupan por cosas que han hecho o que aún no han sido.
Probablemente, no somos una excepción dentro de este grupo.
Por eso, es necesario que identifiquemos estas dos emociones, las eliminemos y, de esta manera, podamos evitar las consecuencias que puedan tener como, por ejemplo, la angustia.
Cariños y sonrisas
Irene
viernes, 30 de marzo de 2018
NOS PRE-OCUPAMOS DEMASIADO?
¿Sentimos que no disfrutamos los buenos momentos de nuestra vida porque siempre estamos preocupados(a) por algo?
¿Pensamos casi permanentemente en el futuro de nuestros hijos, en problemas económicos o de salud?
¿Son las preocupaciones la mayor parte de nuestro pensamiento en el día a día?
Es necesario que aprendamos a liberarnos de esos pensamientos negativos y que aprendamos a vivir plenamente, aprovechando todo lo bueno que la vida tiene para ofrecernos.
“La catástrofe que tanto nos preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad, de lo que fue en nuestra imaginación.”-Wayne W. Dyer-
¿Por qué nos preocupamos tanto?
Muchas personas se preocupan porque creen que esta es la mejor manera de prevenir o resolver los problemas.
Sienten que si no se preocupan, están siendo irresponsables.
Si no piensan en los problemas o posibles problemas, éstos aparecerán y traerán graves consecuencias.
Si bien es cierto que un cierto grado de preocupación nos ayuda a evitar o resolver algunas situaciones, la preocupación exagerada, que nos impide relajarnos para disfrutar de un bonito día de sol o de una fiesta, no aporta nada positivo a nuestra vida, sino todo lo contrario.
No es útil preocuparse cuando…
1.-…se trata de una situación del pasado. Es obvio que no se puede hacer nada para cambiar lo que ya sucedió. Lo que sí se puede hacer es aprender del error o intentar mejorar las consecuencias en el presente, pero no se puede modificar el pasado.
2.-…es un problema que no tiene solución, o cuya solución no está en nuestras manos. Si no podemos hacer nada al respecto, la preocupación no tiene sentido, ¿verdad? Claro, no es tan sencillo, pero debemos hacer el esfuerzo de abandonar esos pensamientos negativos e improductivos que nos amargan el día.
3.-…es un problema que tiene solución. Si podemos hacer algo respecto del problema que nos preocupa, entonces dejemos de pre-ocuparnos y ocupémonos.
En otras palabras: hagamos lo que tengamos que hacer.
Si la solución no está en nuestras manos, luego de hacer todo lo que esté a nuestro alcance, dejemos de preocuparnos, pues ya hicimos todo lo que podíamos.
Y nunca olvidemos lo siguiente: aunque a veces nos cueste ver esto claridad, estar bien y ser feliz son decisiones que se toman.
Debemos hacernos conscientes del gran poder que está dentro de cada uno de nosotros. Cuando nos proponemos algo, solo debemos tener confianza en que lo podemos lograr y hacer lo que corresponda para conseguirlo.
Cariños y sonrisas
Irene
¿Pensamos casi permanentemente en el futuro de nuestros hijos, en problemas económicos o de salud?
¿Son las preocupaciones la mayor parte de nuestro pensamiento en el día a día?
Es necesario que aprendamos a liberarnos de esos pensamientos negativos y que aprendamos a vivir plenamente, aprovechando todo lo bueno que la vida tiene para ofrecernos.
“La catástrofe que tanto nos preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad, de lo que fue en nuestra imaginación.”-Wayne W. Dyer-
¿Por qué nos preocupamos tanto?
Muchas personas se preocupan porque creen que esta es la mejor manera de prevenir o resolver los problemas.
Sienten que si no se preocupan, están siendo irresponsables.
Si no piensan en los problemas o posibles problemas, éstos aparecerán y traerán graves consecuencias.
Si bien es cierto que un cierto grado de preocupación nos ayuda a evitar o resolver algunas situaciones, la preocupación exagerada, que nos impide relajarnos para disfrutar de un bonito día de sol o de una fiesta, no aporta nada positivo a nuestra vida, sino todo lo contrario.
No es útil preocuparse cuando…
1.-…se trata de una situación del pasado. Es obvio que no se puede hacer nada para cambiar lo que ya sucedió. Lo que sí se puede hacer es aprender del error o intentar mejorar las consecuencias en el presente, pero no se puede modificar el pasado.
2.-…es un problema que no tiene solución, o cuya solución no está en nuestras manos. Si no podemos hacer nada al respecto, la preocupación no tiene sentido, ¿verdad? Claro, no es tan sencillo, pero debemos hacer el esfuerzo de abandonar esos pensamientos negativos e improductivos que nos amargan el día.
3.-…es un problema que tiene solución. Si podemos hacer algo respecto del problema que nos preocupa, entonces dejemos de pre-ocuparnos y ocupémonos.
En otras palabras: hagamos lo que tengamos que hacer.
Si la solución no está en nuestras manos, luego de hacer todo lo que esté a nuestro alcance, dejemos de preocuparnos, pues ya hicimos todo lo que podíamos.
Y nunca olvidemos lo siguiente: aunque a veces nos cueste ver esto claridad, estar bien y ser feliz son decisiones que se toman.
Debemos hacernos conscientes del gran poder que está dentro de cada uno de nosotros. Cuando nos proponemos algo, solo debemos tener confianza en que lo podemos lograr y hacer lo que corresponda para conseguirlo.
Cariños y sonrisas
Irene
miércoles, 28 de marzo de 2018
BARRER LAS PRE-OCUPACIONES
“Hay que barrer las
ideas y pensamientos que estorban”
Me gustó esta frase que no se de quien es.
Barrer, dejar que
fluyan, sacarse de encima los pensamientos, los juicios, las opiniones que
limitan, estorban, complican, hacen resentir, es una práctica saludable a
instalar.
Implica decidir qué
se piensa, qué espacio se da a ideas sobre lo que ya no se puede cambiar, cómo se interpretan las preocupaciones y en qué se va a enfocar la capacidad de discernimiento.
También hacer en
lugar de pensar. Ocuparnos en vez de preocuparnos
Cerrar o resignificar los aspectos del pasado a los cuales no se puede llegar ni cambiar, sino con el pensamiento.
Escribir en papel acciones claras para empezar
ya a solucionar lo que no nos gusta. Enfocarse en lo que gusta, interesa, se
disfruta, hace crecer.
No se pueden
cambiar los hechos, pero si se pueden cambiar las interpretaciones, los juicios, los
pensamientos.
Y así como se
limpia una casa o se ordena un escritorio hay que trabajar para mantener en orden, claros y favorecedores los
pensamientos.
Eso es hacerse cargo de vivir mejor.
Cariños y sonrisas
Irene
martes, 27 de marzo de 2018
COVEY HABLA DEL 8º HÁBITO:DE LA EFICACIA A LA GRANDEZA
Vivimos en un mundo lleno de cambios (nuevos métodos, nuevas tecnologías) y seguimos considerando a las personas solo como un insumo más, (es decir una materia prima).
Considerándolos así no se logrará sacar (y aprovechar) lo mejor del individuo.
Ante ello, Covey propone en este libro que cada persona identifique sus principales competencias y aprenda a utilizarlas en su propio beneficio (y si es así también será en beneficio de la organización en la que trabaje)).
El 8º hábito se refiere a escuchar esa «voz interna» propia (y hacer, también, que cada quien identifique la suya) para poder sacar provecho de lo que es propio de cada persona, de modo que pueda ser valorada por sus propias (y valiosas) capacidades.
Covey fue innovador al afirmar que el carácter personal, el tener propósitos firmes y la autodisciplina (el poder mandarse a sí mismo) era lo que realmente importaba; lo que hacía la diferencia.
Otra de sus más insistentes enseñanzas (que no sólo escribió, sino que vivió) era que las personas deben equilibrar su vida (incluyendo todos los ámbitos: Dios, familia, amigos y sociedad) con su trabajo, Covey siempre se dio tiempo de convivir gustosamente con su familia.
Hay personas que hacen la diferencia, Stephen Covey fue una de ellas, con palabras sencillas basadas en principios universales, fue capaz de mostrar cómo sí es posible para las personas aplicar la calidad a ellas mismas, a su carácter, y hacerse reingeniería a sí mismas, buscando una vida equilibrada, más plena, más eficaz, más lograda.
Cariños y sonrisas
Irene
Considerándolos así no se logrará sacar (y aprovechar) lo mejor del individuo.
Ante ello, Covey propone en este libro que cada persona identifique sus principales competencias y aprenda a utilizarlas en su propio beneficio (y si es así también será en beneficio de la organización en la que trabaje)).
El 8º hábito se refiere a escuchar esa «voz interna» propia (y hacer, también, que cada quien identifique la suya) para poder sacar provecho de lo que es propio de cada persona, de modo que pueda ser valorada por sus propias (y valiosas) capacidades.
Covey fue innovador al afirmar que el carácter personal, el tener propósitos firmes y la autodisciplina (el poder mandarse a sí mismo) era lo que realmente importaba; lo que hacía la diferencia.
Otra de sus más insistentes enseñanzas (que no sólo escribió, sino que vivió) era que las personas deben equilibrar su vida (incluyendo todos los ámbitos: Dios, familia, amigos y sociedad) con su trabajo, Covey siempre se dio tiempo de convivir gustosamente con su familia.
Hay personas que hacen la diferencia, Stephen Covey fue una de ellas, con palabras sencillas basadas en principios universales, fue capaz de mostrar cómo sí es posible para las personas aplicar la calidad a ellas mismas, a su carácter, y hacerse reingeniería a sí mismas, buscando una vida equilibrada, más plena, más eficaz, más lograda.
Cariños y sonrisas
Irene
lunes, 26 de marzo de 2018
LOS 7 HÁBITOS DE LAS PERSONAS ALTAMENTE EFICACES (STEPHEN COVEY) YES PARALA VIDA)
Sin duda, el libro más famoso de Stephen Covey es "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", un auténtico bestseller del mundo de los negocios, aunque hay que mencionar que lo escribió pensando en mejorar la vida, no sólo de ejecutivos y directores, sino de todas las personas que lo leyeran.
Según Covey sus 7 hábitos son eso: hábitos (es decir costumbres, actos reflejos) que están presentes en personas eficaces.
Para Covey se trata de principios universales, que hasta podrían considerarse leyes, como la ley de la gravedad. El psiquiatra vienés, Viktor Frankl, autor de "El hombre en busca de sentido"(que yo lo he nombrado repetidas veces) era su muy admirado amigo.
Presentamos una muy breve reseña de los célebres 7 hábitos que le dieron la fama mundial, de cómo se relacionan entre sí, su interdependencia.
Los primeros tres hábitos nos llevan, de ser DEPENDIENTES a ser INDEPENDIENTES, a tener «imperio» (mando) sobre nosotros mismos.
Son: victoria privada es decir, independencia o dominio de uno mismo.
• Hábito 1: (Be Proactive) Sea proactivo; la proactividad nos da libertad para escoger nuestra respuesta a los estímulos del medio ambiente, incluyendo adelantarnos a esos acontecimientos (precisamente en esta parte cita la obra de Viktor Frankl).
Ser proactivo (tomar la iniciativa) es el factor más importante para ser eficaz.
Covey resalta también la importancia de tomar responsabilidad de nuestras elecciones y de sus consecuencias, de las acciones que siguen a nuestras decisiones.
• Hábito 2: (Begin with the End in Mind) Comience con un fin en mente. Covey indica que hay que auto-descubrir y clarificar nuestros valores y objetivos en la vida, elaborando una «visión» que contenga las características ideales para cada rol que desempeñamos (padre, esposo, hijo, empresario, amigo, voluntario, etcétera) y sugiere además poner nuestra misión personal por escrito.
• Hábito 3: (Put First Things First) Primero lo primero. Hay que priorizar, planear y ejecutar nuestras tareas o quehaceres basados más en lo «importante» que en lo «urgente».
También, sugiere Covey, que evaluemos si nuestras acciones están en concordancia con nuestros valores y nos llevan a los objetivos que definimos en el hábito 2.
Los siguientes tres hábitos tienen que ver precisamente con lo que Covey define como INTERDEPENDENCIA (trabajar con otros, ya no dependiendo de ellos, sino SUMANDO
• Hábito 4: (Think Win-Win) Piense en ganar/ganar (beneficio mutuo). Covey recomienda buscar genuinamente soluciones o arreglos que beneficien a ambas partes, afirma que siempre es mejor entender y buscar «ganar» para ambos, lo que, en el largo plazo, siempre será mejor solución que aquella donde sólo una de las partes se salió con la suya.
• Hábito 5: (Seek First to Understand, Then to be Understood) Buscar comprender primero y después ser comprendido es la esencia del respeto a los demás. Se trata de ser «empático», es «ponerse en los zapatos del otro» entenderlo muy bien, escucharlo con mente abierta, ser empático, eso siempre crea un ambiente de cuidado, respeto y solución positiva de problemas.
• Hábito 6: (Synergize) Sinergizar es resultado de cultivar la habilidad y tener la actitud de valorar la diversidad de saber trabajar bien en equipo, es lograr una buena combinación (sinérgica) de las competencias individuales de los integrantes del equipo, volviéndolas competencias del equipo.
Así se logran resultados que de manera individual no se lograrían.
Se trata de alcanzar resultados (muy buenos resultados) alentando contribuciones significativas a través de un liderazgo inspirador y de apoyo.
El último hábito se refiere a la auto-renovación. Renovación, mantenerse «afilado».
• Hábito 7: (Sharpen the saw) Afilar la sierra, renovarse. Es lo que nos permite establecer un balance entre todas las dimensiones de nuestro ser, a fin de ser efectivos en los diferentes papeles (roles) que desempeñamos en nuestras vidas (en los ámbitos: físico, familiar, profesional, espiritual, etcétera).
Equilibrar y renovar nuestras capacidades, usando energía propia y apoyándonos en nuestra salud, para crear un estilo de vida sustentable a largo plazo y eficaz.
Hacer ejercicio (para la renovación física) la oración (meditación, y hasta menciona el yoga) y las buenas lecturas para la renovación mental y finalmente el «servir» a la sociedad (como llaman los norteamericanos al hecho de involucrarse en una organización no lucrativa (por ejemplo, Cruz Roja, Scouts, AA, dispensario parroquial, etcétera) para renovarse espiritualmente y contribuir a la sociedad (dejando algo, una parte de un legado, mencionaba Covey).
Cariños y sonrisas
Irene
Según Covey sus 7 hábitos son eso: hábitos (es decir costumbres, actos reflejos) que están presentes en personas eficaces.
Para Covey se trata de principios universales, que hasta podrían considerarse leyes, como la ley de la gravedad. El psiquiatra vienés, Viktor Frankl, autor de "El hombre en busca de sentido"(que yo lo he nombrado repetidas veces) era su muy admirado amigo.
Presentamos una muy breve reseña de los célebres 7 hábitos que le dieron la fama mundial, de cómo se relacionan entre sí, su interdependencia.
Los primeros tres hábitos nos llevan, de ser DEPENDIENTES a ser INDEPENDIENTES, a tener «imperio» (mando) sobre nosotros mismos.
Son: victoria privada es decir, independencia o dominio de uno mismo.
• Hábito 1: (Be Proactive) Sea proactivo; la proactividad nos da libertad para escoger nuestra respuesta a los estímulos del medio ambiente, incluyendo adelantarnos a esos acontecimientos (precisamente en esta parte cita la obra de Viktor Frankl).
Ser proactivo (tomar la iniciativa) es el factor más importante para ser eficaz.
Covey resalta también la importancia de tomar responsabilidad de nuestras elecciones y de sus consecuencias, de las acciones que siguen a nuestras decisiones.
• Hábito 2: (Begin with the End in Mind) Comience con un fin en mente. Covey indica que hay que auto-descubrir y clarificar nuestros valores y objetivos en la vida, elaborando una «visión» que contenga las características ideales para cada rol que desempeñamos (padre, esposo, hijo, empresario, amigo, voluntario, etcétera) y sugiere además poner nuestra misión personal por escrito.
• Hábito 3: (Put First Things First) Primero lo primero. Hay que priorizar, planear y ejecutar nuestras tareas o quehaceres basados más en lo «importante» que en lo «urgente».
También, sugiere Covey, que evaluemos si nuestras acciones están en concordancia con nuestros valores y nos llevan a los objetivos que definimos en el hábito 2.
Los siguientes tres hábitos tienen que ver precisamente con lo que Covey define como INTERDEPENDENCIA (trabajar con otros, ya no dependiendo de ellos, sino SUMANDO
• Hábito 4: (Think Win-Win) Piense en ganar/ganar (beneficio mutuo). Covey recomienda buscar genuinamente soluciones o arreglos que beneficien a ambas partes, afirma que siempre es mejor entender y buscar «ganar» para ambos, lo que, en el largo plazo, siempre será mejor solución que aquella donde sólo una de las partes se salió con la suya.
• Hábito 5: (Seek First to Understand, Then to be Understood) Buscar comprender primero y después ser comprendido es la esencia del respeto a los demás. Se trata de ser «empático», es «ponerse en los zapatos del otro» entenderlo muy bien, escucharlo con mente abierta, ser empático, eso siempre crea un ambiente de cuidado, respeto y solución positiva de problemas.
• Hábito 6: (Synergize) Sinergizar es resultado de cultivar la habilidad y tener la actitud de valorar la diversidad de saber trabajar bien en equipo, es lograr una buena combinación (sinérgica) de las competencias individuales de los integrantes del equipo, volviéndolas competencias del equipo.
Así se logran resultados que de manera individual no se lograrían.
Se trata de alcanzar resultados (muy buenos resultados) alentando contribuciones significativas a través de un liderazgo inspirador y de apoyo.
El último hábito se refiere a la auto-renovación. Renovación, mantenerse «afilado».
• Hábito 7: (Sharpen the saw) Afilar la sierra, renovarse. Es lo que nos permite establecer un balance entre todas las dimensiones de nuestro ser, a fin de ser efectivos en los diferentes papeles (roles) que desempeñamos en nuestras vidas (en los ámbitos: físico, familiar, profesional, espiritual, etcétera).
Equilibrar y renovar nuestras capacidades, usando energía propia y apoyándonos en nuestra salud, para crear un estilo de vida sustentable a largo plazo y eficaz.
Hacer ejercicio (para la renovación física) la oración (meditación, y hasta menciona el yoga) y las buenas lecturas para la renovación mental y finalmente el «servir» a la sociedad (como llaman los norteamericanos al hecho de involucrarse en una organización no lucrativa (por ejemplo, Cruz Roja, Scouts, AA, dispensario parroquial, etcétera) para renovarse espiritualmente y contribuir a la sociedad (dejando algo, una parte de un legado, mencionaba Covey).
Cariños y sonrisas
Irene
domingo, 25 de marzo de 2018
DIFERENCIA ENTRE SENSIBILIDAD EMOCIONAL Y FRAGILIDAD EMOCIONAL
La fragilidad
emocional nada tiene que ver con la sensibilidad emocional.
Bien, debemos entender que desde el momento en que una conducta/actitud genera solo sufrimiento, inseguridad y una escasísima capacidad de control sobre nuestro propio ser, no valen las excusas, no cuando lo que conseguimos es la infelicidad.
Así, mientras las personas sensibles tienen a su favor una visión más amplia de su realidad y un modo de conectar mejor con sus necesidades y con lo que les rodea, las personas marcadas por fragilidad emocional tienen unas perspectivas emocionales más limitadas.
Es más, este rasgo suele ser en muchos casos indicador de algún problema subyacente: trastornos depresivos, ansiedad, mala gestión emocional, etc.
Vale la pena, por tanto, profundizar un poco más en esta dimensión y ver como queremos vivir
Cariños y sonrisas
Irene
Mientras que a esta
última la podríamos definir como una cualidad excepcional del ser humano que nos permite vivir más intensamente la vida, la
fragilidad responde sobre todo a una falta herramientas para manejar nuestros
estados internos más complejos, así como una clara dificultad para hacer frente
a las dificultades más simples del día a día.
Aclaramos en primer lugar la diferencia entre estos dos términos por un hecho importante.
A menudo, hay quien llega a normalizar su fragilidad emocional excusándose en que esa es su forma de ser, su modo de entender y vivir la vida. “Soy una persona sensible y no puedo cambiarlo” -suelen decir a modo de autodefensa.
La fragilidad
emocional nos conduce a menudo a estados debilitantes caracterizados por la
ansiedad, el estrés, la depresión…Aclaramos en primer lugar la diferencia entre estos dos términos por un hecho importante.
A menudo, hay quien llega a normalizar su fragilidad emocional excusándose en que esa es su forma de ser, su modo de entender y vivir la vida. “Soy una persona sensible y no puedo cambiarlo” -suelen decir a modo de autodefensa.
Bien, debemos entender que desde el momento en que una conducta/actitud genera solo sufrimiento, inseguridad y una escasísima capacidad de control sobre nuestro propio ser, no valen las excusas, no cuando lo que conseguimos es la infelicidad.
Así, mientras las personas sensibles tienen a su favor una visión más amplia de su realidad y un modo de conectar mejor con sus necesidades y con lo que les rodea, las personas marcadas por fragilidad emocional tienen unas perspectivas emocionales más limitadas.
Es más, este rasgo suele ser en muchos casos indicador de algún problema subyacente: trastornos depresivos, ansiedad, mala gestión emocional, etc.
Vale la pena, por tanto, profundizar un poco más en esta dimensión y ver como queremos vivir
Cariños y sonrisas
Irene
sábado, 24 de marzo de 2018
RESIGNARSE O LUCHAR
¿Qué pasa cuando la vida se complica? ¿Qué ocurre cuando se tuercen los planes, cuando las cosas no salen como esperábamos?
¿Cómo afrontamos los cambios inesperados que echan todo por tierra?
Cuando las cosas van mal, tenemos dos opciones: resignarnos o luchar.
“No es lo que te ocurre, es lo que haces con lo que te ocurre”.-Aldous Huxley-
Reaccionemos: tenemos la opción de vivir con entusiasmo, a pesar de todo
Cuando las cosas van mal, muchos se aferran al desánimo, la resignación y la apatía. Pierden la ilusión, la alegría y el entusiasmo. Se resignan.
Pero hay otra opción. La psicología positiva ofrece una salida en la medida que estudia qué podemos hacer para levantar el ánimo cuando encadenamos una decepción detrás de otra.
Lo normal es vivir con ilusión y con alegría.
La ausencia de estos dos ingredientes es el primer motivo que debería hacernos reaccionar.
Y si lo normal es vivir alegres es porque nos merecemos ser felices.
La buena noticia es que la actitud se puede trabajar, ya que no depende de otro. Es por eso que podemos cambiarla.
Somos responsables de nuestra propia actitud, y nadie más.
De hecho, es de esas pocas cosas que en el fondo solo depende de nosotros.
Todo el mundo tiene derecho a vivir sus propios dramas.
Pero una cosa es vivir un drama y otra muy distinta es tener problemas.
En este sentido, Víctor Küppers diferencia entre dramas y circunstancias por resolver.
El planteamiento de Küppers es claro: hay muy pocas pérdidas que en el fondo puedan justificar la pérdida de nuestra alegría.
En este punto, destaca la importancia de ser agradecidos.
Cuando la inercia de lo negativo gana poder, es cuando más necesitamos hacer el ejercicio de reflexión para ver todo lo que debemos agradecer, de manera que nuestro campo visual no quede reducido a lo que no ha salido como esperábamos, como queríamos.
Agradezcamos siempre por todo lo bueno, que siempre es mucho!
Cariños y sonrisas
Irene
viernes, 23 de marzo de 2018
EL"EFECTO BOMBILLA" O LA IMPORTANCIA DE LA ACTITUD
Muchas personas se centran en adquirir conocimientos y en desarrollar habilidades para aumentar su valor como personas.
Pero para la gente no somos un conjunto de conocimientos y habilidades. Nuestro valor no lo determina un cargo o un currículo.
Nuestro valor para los demás en realidad lo determina lo que ven en nosotros, lo que desprendemos, las sensaciones que transmitimos.
Es nuestra actitud lo que marca la diferencia.
Con la metáfora del “efecto bombilla”, Víctor Küppers (conferencista y escritor)elabora su hipótesis sobre cuál es la clave del éxito, de por qué proyectamos una imagen y no otra.
Así, Küppers defiende el poder de la psicología positiva para introducir los cambios en nuestras vidas.
El “efecto bombilla”
Explica Víctor Küppers que las personas somos como bombillas, porque todos transmitimos sensaciones y captamos las sensaciones que transmiten los demás.
Sin embargo, aunque todos transmitimos, no todos transmitimos lo mismo.
Del mismo modo que no todas las bombillas brillan con la misma potencia ni con el mismo tipo de luz, no todas las personas transmiten el mismo tipo de sensaciones. Así, mientras que unas proyectan un poderoso haz otras no llegan a iluminar con la intensidad suficiente como para ver o directamente están fundidas.
¿Dónde estaría la diferencia en el valor que proyectamos a los demás?
La diferencia está en la actitud. La fórmula de Küppers para demostrarlo es bien sencilla “V = (C + H) x A”, donde “V” es el valor,”C” los conocimientos, “H” las habilidades y A la actitud.
La importancia de la actitudVíctor Küppers no desprecia la aportación que los conocimientos y las habilidades al valor de las personas. Para él, estos factores suman.
Pero la clave para que conocimientos y habilidades se vean reflejadas en el valor proyectado es la acción multiplicadora de la actitud.
La diferencia entre el grande y el mediocre está en la actitud, dice Víctor Küppers.
No somos grandes por nuestros estudios, nuestras habilidades o nuestros logros profesionales. Lo que nos hace grandes es nuestra manera de ser.
Eso es lo que cuenta. Lo que marca la diferencia.
Cariños y sonrisas
Irene
jueves, 22 de marzo de 2018
PARA VIVIR PLENAMENTE HAY QUE TENER PAZ INTERIOR
La paz interior se basa en la plenitud, el disfrute de la vida y la serenidad.
Esto nos trae felicidad y es posible aprender a lograrlos.La paz interior es la capacidad de todo ser humano para vivir plenamente. Es además:
1. Sentirse bien solo o acompañado.
2. Amar a las personas y aceptarlas con sus fallas.
3. Adaptarse a las circunstancias de la mejor manera, sin permitir que nos afecten demasiado.
4. Tener buenas relaciones con todas las personas, aun aquellas con las que no concordamos.
5. Disfrutar de las cosas que se tienen sin lamentar las que no se tienen.
6. Saber resolver conflictos.
7. Tener capacidad de autocontrol.
La paz interior es el compendio de todo lo anterior; es decir, es el resultado final de aprender a ser feliz.
Es el premio más grande que se puede obtener de la vida y es el regalo más grande que como personas le podemos brindar a la humanidad, porque quienes logran la paz interior son piezas clave en el rompecabezas de la vida.
Son seres apacibles y viven felices siempre a pesar de sus circunstancias, tienen una gran capacidad de autocontrol y saben brindar amor y felicidad a aquellos que les rodean. Saben ayudar y servir a otros, sin esperar nada a cambio, porque han aprendido a disfrutar del acto de dar.
Tratemos de llegar a esa paz interior y ser de este grupo de gente!
Cariños y sonrisas
Irene
Esto nos trae felicidad y es posible aprender a lograrlos.La paz interior es la capacidad de todo ser humano para vivir plenamente. Es además:
1. Sentirse bien solo o acompañado.
2. Amar a las personas y aceptarlas con sus fallas.
3. Adaptarse a las circunstancias de la mejor manera, sin permitir que nos afecten demasiado.
4. Tener buenas relaciones con todas las personas, aun aquellas con las que no concordamos.
5. Disfrutar de las cosas que se tienen sin lamentar las que no se tienen.
6. Saber resolver conflictos.
7. Tener capacidad de autocontrol.
La paz interior es el compendio de todo lo anterior; es decir, es el resultado final de aprender a ser feliz.
Es el premio más grande que se puede obtener de la vida y es el regalo más grande que como personas le podemos brindar a la humanidad, porque quienes logran la paz interior son piezas clave en el rompecabezas de la vida.
Son seres apacibles y viven felices siempre a pesar de sus circunstancias, tienen una gran capacidad de autocontrol y saben brindar amor y felicidad a aquellos que les rodean. Saben ayudar y servir a otros, sin esperar nada a cambio, porque han aprendido a disfrutar del acto de dar.
Tratemos de llegar a esa paz interior y ser de este grupo de gente!
Cariños y sonrisas
Irene
miércoles, 21 de marzo de 2018
VIVIR NUESTRAS EMOCIONES FORMA PARTE DE LA ALFABETIZACION EMOCIONAL
Una buena “alfabetización emocional” nos dota de grandes beneficios.
Así, algo que aprenderemos en primer lugar es que cada emoción tiene su espacio y su utilidad, que diferenciar entre emociones “negativas” y “positivas” no siempre es acertado, porque en realidad, esos estados que a menudo tanto evitamos sentir como es la tristeza o la decepción, tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado.
De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos.
Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio… a la vez que flexible.
Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar “al día” en materia de emociones.
Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra…Aprendamos ante que situaciones solemos tener dichas emociones y aprender a no dejarnos llevar por ellas y si tener presente que gestionárselas es posible.
Un último paso sería aprender a reconocer las emociones en los demás, que vendría a ser aquello que en muchas ocasiones nos cuesta horrores practicar: la empatía.
Cariños y sonrisas
Irene
Así, algo que aprenderemos en primer lugar es que cada emoción tiene su espacio y su utilidad, que diferenciar entre emociones “negativas” y “positivas” no siempre es acertado, porque en realidad, esos estados que a menudo tanto evitamos sentir como es la tristeza o la decepción, tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado.
De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos.
Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio… a la vez que flexible.
Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar “al día” en materia de emociones.
Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra…Aprendamos ante que situaciones solemos tener dichas emociones y aprender a no dejarnos llevar por ellas y si tener presente que gestionárselas es posible.
Un último paso sería aprender a reconocer las emociones en los demás, que vendría a ser aquello que en muchas ocasiones nos cuesta horrores practicar: la empatía.
Cariños y sonrisas
Irene
martes, 20 de marzo de 2018
COMO DEJAR DE SER ANALFABETOS EMOCIONALES: EDUCAR EN INTELIGENCIA EMOCIONAL
Sabemos que es ya como un es logan:“hay que educar en Inteligencia Emocional”, debemos entrenarnos en estas habilidades, ser más aptos en materia de emociones.
Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.
Sin embargo, las lagunas siguen existiendo.
Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante.
Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.
“Tu intelecto puede confundirse, pero tus emociones nunca te mentirán”-Roger Ebert-
A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades.
También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad.
De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivar a los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales…
Cariños y sonrisas
Irene
Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.
Sin embargo, las lagunas siguen existiendo.
Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante.
Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.
“Tu intelecto puede confundirse, pero tus emociones nunca te mentirán”-Roger Ebert-
A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades.
También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad.
De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivar a los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales…
Cariños y sonrisas
Irene
domingo, 18 de marzo de 2018
QUIÉNES SON ANALFABETOS EMOCIONALES
Sabemos que el término “analfabetismo” tiene una connotación negativa, pero no podemos llamar de otro modo a una realidad psicosocial más que evidente.
Es bastante común encontrarnos con personas con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado… Son como niños de 3 años enfadados por no obtener aquello que desean, situados por completo en su pensamiento egocéntrico.
Veamos qué caracteriza al analfabetismo emocional.
1.-Incapacidad para entender y manejar las propias emociones, falta de autoconciencia emocional
2.-Dificultad para comprender las de los demás.
Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad, sea pequeña o grande.
No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes a la suya.
Sus habilidades sociales son muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse, les falta sensibilidad, asertividad y esa cercanía auténtica con la que crear lazos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
Por otro lado, los costes del analfabetismo emocional pueden ser enormes: pensamiento polarizado, represión, racismo o sexismo, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón…
Asimismo, hay un dato no menos importante que conviene recordar.
Es bastante común encontrarnos con personas con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado… Son como niños de 3 años enfadados por no obtener aquello que desean, situados por completo en su pensamiento egocéntrico.
Veamos qué caracteriza al analfabetismo emocional.
1.-Incapacidad para entender y manejar las propias emociones, falta de autoconciencia emocional
2.-Dificultad para comprender las de los demás.
Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad, sea pequeña o grande.
No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes a la suya.
Sus habilidades sociales son muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse, les falta sensibilidad, asertividad y esa cercanía auténtica con la que crear lazos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
Por otro lado, los costes del analfabetismo emocional pueden ser enormes: pensamiento polarizado, represión, racismo o sexismo, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón…
Asimismo, hay un dato no menos importante que conviene recordar.
El analfabetismo emocional, es decir, esa falta de recursos psicológicos y mecanismos emocionales con los que manejar mejor dimensiones como la tristeza, la rabia, el miedo o la decepción, nos hace a su vez mucho más vulnerables a una serie de trastornos mentales.
Así es como la depresión o los estados de ansiedad crónica son muy comunes en los analfabetos emocionales, porque tienen poca o nula habilidad para gestionar mejor esos estados internos.
Miremos hacia dentro nuestro y veamos como andamos "por casa" y acordémonos que está en nosotros y nuestra actitud desarrollar la inteligencia emocional
Cariños y sonrisas
Irene
Así es como la depresión o los estados de ansiedad crónica son muy comunes en los analfabetos emocionales, porque tienen poca o nula habilidad para gestionar mejor esos estados internos.
Miremos hacia dentro nuestro y veamos como andamos "por casa" y acordémonos que está en nosotros y nuestra actitud desarrollar la inteligencia emocional
Cariños y sonrisas
Irene
sábado, 17 de marzo de 2018
ANALFABETISMO EMOCIONAL
Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional.
Son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años.
Ese aprendizaje no viene de fábrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente a la que deberíamos dedicar más recursos
La mayoría de nosotros sabemos cuáles son los principios de una buena salud física, a saber: una alimentación equilibrada y lo más natural posible, algo de ejercicio, dormir cada noche entre 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.
Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiene entre nuestros oídos: el cerebro.
La mayoría de nosotros sabemos cuáles son los principios de una buena salud física, a saber: una alimentación equilibrada y lo más natural posible, algo de ejercicio, dormir cada noche entre 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.
Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiene entre nuestros oídos: el cerebro.
Ahora bien, no nos referimos a ese conjunto de células nerviosas, estructuras y circunvoluciones.
Hay que centrar la atención en los indicadores de nuestra salud emocional, es decir, en esa capacidad para sentir la vida y nuestras relaciones, en el estado de esa facultad para entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos…
El ser humano es mucho más que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas.
El ser humano es mucho más que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas.
Somos, por encima de todo, seres sociales y emocionales, dimensiones estas que quedan a menudo descuidadas, y hasta infravaloradas en las instituciones educativas.
Porque, admitámoslo, de poco nos va a servir saber resolver una ecuación de segundo grado si somos incapaces, por ejemplo, de comunicarnos con eficacia y de empatizar con aquellos que nos rodean.
Porque, admitámoslo, de poco nos va a servir saber resolver una ecuación de segundo grado si somos incapaces, por ejemplo, de comunicarnos con eficacia y de empatizar con aquellos que nos rodean.
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