jueves, 22 de marzo de 2018

PARA VIVIR PLENAMENTE HAY QUE TENER PAZ INTERIOR

La paz interior se basa en la plenitud, el disfrute de la vida y la serenidad.
Esto nos trae felicidad y es posible aprender a lograrlos.La paz interior es la capacidad de todo ser humano para vivir plenamente. Es además:
1. Sentirse bien solo o acompañado.
2. Amar a las personas y aceptarlas con sus fallas.
3. Adaptarse a las circunstancias de la mejor manera, sin permitir que nos afecten demasiado.
4. Tener buenas relaciones con todas las personas, aun aquellas con las que no concordamos.
5. Disfrutar de las cosas que se tienen sin lamentar las que no se tienen.
6. Saber resolver conflictos.
7. Tener capacidad de autocontrol.
La paz interior es el compendio de todo lo anterior; es decir, es el resultado final de aprender a ser feliz.

Es el premio más grande que se puede obtener de la vida y es el regalo más grande que como personas le podemos brindar a la humanidad, porque quienes logran la paz interior son piezas clave en el rompecabezas de la vida.
Son seres apacibles y viven felices siempre a pesar de sus circunstancias, tienen una gran capacidad de autocontrol y saben brindar amor y felicidad a aquellos que les rodean. Saben ayudar y servir a otros, sin esperar nada a cambio, porque han aprendido a disfrutar del acto de dar.

Tratemos de llegar a esa paz interior y ser de este grupo de gente!
Cariños y sonrisas
Irene
















miércoles, 21 de marzo de 2018

VIVIR NUESTRAS EMOCIONES FORMA PARTE DE LA ALFABETIZACION EMOCIONAL

Una buena “alfabetización emocional” nos dota de grandes beneficios.
Así, algo que aprenderemos en primer lugar es que cada emoción tiene su espacio y su utilidad, que diferenciar entre emociones “negativas” y “positivas” no siempre es acertado, porque en realidad, esos estados que a menudo tanto evitamos sentir como es la tristeza o la decepción, tienen sus espacios de conocimiento, su utilidad y su valioso significado.
De las emociones por tanto no se huye, se encaran para saber qué quieren decirnos.
Es un modo sensacional de autoconocimiento que nos dota de fortalezas, que ofrece a nuestra mirada un prisma más amplio… a la vez que flexible.
Por tanto, no apartemos o despreciemos la necesidad de estar “al día” en materia de emociones.
Atendamos a esos mundos interiores donde saber reconocer, expresar, gestionar y transformar esos sentimientos para que fluyan siempre a nuestro favor y no en nuestra contra…Aprendamos ante que situaciones solemos tener dichas emociones y aprender a no dejarnos llevar por ellas y si tener presente que gestionárselas es posible.
Un último paso sería aprender a reconocer las emociones en los demás, que vendría a ser aquello que en muchas ocasiones nos cuesta horrores practicar: la empatía.
Cariños y sonrisas
Irene




martes, 20 de marzo de 2018

COMO DEJAR DE SER ANALFABETOS EMOCIONALES: EDUCAR EN INTELIGENCIA EMOCIONAL

Sabemos que es ya como un es logan:“hay que educar en Inteligencia Emocional”, debemos entrenarnos en estas habilidades, ser más aptos en materia de emociones.
Lo hemos oído hasta la saciedad, hemos leído libros, hemos hecho cursos y decimos que sí con la cabeza cada vez que se nos recuerda la importancia de tener una mayor competencia en esta habilidad.
Sin embargo, las lagunas siguen existiendo.

Así, y aunque en algunos currículums educativos de ciertas escuelas ya aparece este objetivo, no podemos pasar por alto algo igual o más importante.
Antes de que maestros y profesores entrenen a los niños en el dominio de sus pensamientos y emociones, también ellos deberían ser entrenados previamente.
“Tu intelecto puede confundirse, pero tus emociones nunca te mentirán”-Roger Ebert-
A menudo, nosotros mismos llegamos a nuestra etapa adulta con un mundo de inseguridades.

También nosotros nos levantamos cada día conscientes de que nos faltan herramientas para dominar nuestras emociones, así como ciertas habilidades para encarar mejor la adversidad.
De este modo, si no empezamos en primer lugar por nosotros mismos haciendo autoconciencia de nuestro analfabetismo emocional, difícilmente tendremos ese talento para motivar a los más pequeños, para entrenarlos en empatía, asertividad o en habilidades sociales…
Cariños y sonrisas
Irene

domingo, 18 de marzo de 2018

QUIÉNES SON ANALFABETOS EMOCIONALES

Sabemos que el término “analfabetismo” tiene una connotación negativa, pero no podemos llamar de otro modo a una realidad psicosocial más que evidente. 
Es bastante común encontrarnos con personas con una nula capacidad para controlar sus emociones, su frustración, su enfado… Son como niños de 3 años enfadados por no obtener aquello que desean, situados por completo en su pensamiento egocéntrico.
Veamos qué caracteriza al analfabetismo emocional.
1.-Incapacidad para entender y manejar las propias emociones, falta de autoconciencia emocional
2.-Dificultad para comprender las de los demás.
Reaccionan de forma desmedida ante cualquier problema, se sienten agobiados y superados ante cualquier dificultad, sea pequeña o grande.
No empatizan, son incapaces de situarse en la mirada ajena, de comprender realidades diferentes a la suya.
Sus habilidades sociales son muy rígidas y aunque en ocasiones pueden desenvolverse, les falta sensibilidad, asertividad y esa cercanía auténtica con la que crear lazos significativos y no solo relaciones motivadas por el interés personal.
Por otro lado, los costes del analfabetismo emocional pueden ser enormes: pensamiento polarizado, represión, racismo o sexismo, narcisismo, necesidad obsesiva por tener la razón…
Asimismo, hay un dato no menos importante que conviene recordar.
El analfabetismo emocional, es decir, esa falta de recursos psicológicos y mecanismos emocionales con los que manejar mejor dimensiones como la tristeza, la rabia, el miedo o la decepción, nos hace a su vez mucho más vulnerables a una serie de trastornos mentales.
Así es como la depresión o los estados de ansiedad crónica son muy comunes en los analfabetos emocionales, porque tienen poca o nula habilidad para gestionar mejor esos estados internos.

Miremos hacia dentro nuestro y veamos como andamos "por casa" y acordémonos que está en nosotros y nuestra actitud desarrollar la inteligencia emocional
Cariños y sonrisas
Irene

sábado, 17 de marzo de 2018

ANALFABETISMO EMOCIONAL

Son muchas las personas que sufren analfabetismo emocional. 
Son hábiles en el dominio de múltiples competencias, disponen de un sinfín de títulos y maestrías, pero hacen la misma gestión emocional que un niño de tres años. 
Ese aprendizaje no viene de fábrica y es lo queramos o no, una asignatura pendiente a la que deberíamos dedicar más recursos
La mayoría de nosotros sabemos cuáles son los principios de una buena salud física, a saber: una alimentación equilibrada y lo más natural posible, algo de ejercicio, dormir cada noche entre 7 y 9 horas y realizarnos revisiones médicas periódicas para asegurarnos que todo va bien.
Sin embargo, si hay algo que descuidamos casi de forma alarmante es eso que se contiene entre nuestros oídos: el cerebro. 
Ahora bien, no nos referimos a ese conjunto de células nerviosas, estructuras y circunvoluciones. 
Hay que centrar la atención en los indicadores de nuestra salud emocional, es decir, en esa capacidad para sentir la vida y nuestras relaciones, en el estado de esa facultad para entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos…
El ser humano es mucho más que una serie de competencias lingüísticas, matemáticas o tecnológicas. 
Somos, por encima de todo, seres sociales y emocionales, dimensiones estas que quedan a menudo descuidadas, y hasta infravaloradas en las instituciones educativas. 
Porque, admitámoslo, de poco nos va a servir saber resolver una ecuación de segundo grado si somos incapaces, por ejemplo, de comunicarnos con eficacia y de empatizar con aquellos que nos rodean.


viernes, 16 de marzo de 2018

MÁS TRUQUITOS PARA PALIAR LA TRISTEZA Y LA SOLEDAD

Tal como quedamos ayer, hoy veremos los últimos truquitos para paliar la tristeza y la soledad:
5.Hablemos sobre ello, compartámoslo. No tenemos por qué pasar por esto nosotros solos; si probamos, descubrirás que hablar sobre algo o desahogarse puede ser realmente liberador.
Siempre encontraremos al menos UNA persona dispuesta a escuchar: un amigo, un familiar, un conocido, un profesional… ¡Incluso un diario puede resultar de mucha utilidad!
6.Ocupemos nuestro tiempo, ¿qué tenemos ganas hacer? A priori la respuesta puede ser “nada”, la apatía se apodera de nuestro poder decisión.

Si esto se mantiene en el tiempo, detengámonos y pensemos con calma, ¿seguro que no nos viene algo a la cabeza?
Las pequeñas cosas llenan nuestro día a día: un baño caliente, una película, dar una vuelta, charlar con una amistad, preparar nuestro plato favorito, apuntarse a alguna actividad…
7.Cuida tu aspecto y tu higiene personal. Duchémonos, vistámonos y encarguémonos de nuestro aseo personal.

Prestar atención a algo tan básico es fundamental, significa cuidar de nosotros: si hay una persona que no puede olvidarse es de uno mismo.
Además, vernos bien contribuye a mejorar nuestro estado anímico.
8.Sal a la calle. Si pasamos todo el día dentro de nuestra burbuja el ambiente acabará viciado.

Hay más oxígeno ahí afuera, ¡sal a respirarlo!
9.Establecer una rutina. Esto nos empuja a organizar nuestro día a día y no abandonarnos.
10.Probar con el deporte. Hacer deporte, además de ayudarnos a desconectar y liberar emociones, provoca que generemos una serie de hormonas que contribuyen a mantener un estado de ánimo positivo
11.Focalizar en el presente. “Lo hecho, hecho está”, parece fácil decirlo pero no podemos volver atrás para recuperar el tiempo ni cambiar el pasado.

Sin embargo sí que podemos focalizar nuestra atención y esfuerzo en ‘hoy’, para aprovechar el tiempo y cambiar el futuro.
12.Marcar pequeños objetivos diarios o semanales. Esto hace que nos centremos en otros asuntos y que dediquemos menos atención a lo que nos preocupa.

Basta con pequeños hechos que reconforten, Roma no se hizo en un día.
Hacer revisión y ver que los conseguimos, anima y estimula.
13.Busca ayuda profesional. No somos capaces de reponernos apoyándonos únicamente en nuestro entorno, pero eso no significa que no haya salida.

Igual que vamos al médico cuando nos duele el pie, ¿por qué no ir al psicólogo cuando nos duele el corazón?
Cariños y sonrisas
Irene








jueves, 15 de marzo de 2018

COMO SUPERAR LA TRISTEZA Y LA SOLEDAD

La tristeza es una emoción que genera en nosotros gran malestar, sin embargo, el mayor inconveniente tiene lugar cuando ésta se alarga en el tiempo y afecta a los diferentes ámbitos de la vida, o cuando origina una depresión.
Vamos a ver unos truquitos que a modo de paraguas nos protegerán de la tristeza cuando esto ocurre y mejorar nuestra salud emocional.

Pero, igual que siempre, como son varios, los vamos a repartir:
1.Lloremos si tenemos ganas. La tristeza es una emoción como cualquier otra y tiene su función.

Tenemos derecho a sentirnos tristes y llorar si lo necesitamos.
2.Aceptemos nuestro momento y démonos tiempo. No pasa nada, a veces la mejor forma de cambiar algo es aceptarlo y dejar de luchar contra ello.

No tenemos por qué sentirnos felices inmediatamente, todo proceso lleva su tempo.
3.No juzguemos lo que sentimos. El juicio que hacemos sobre nuestros sentimientos genera mayor malestar: “lo que se supone que debería sentir, lo que pensarán los demás, lo que pienso que soy por sentirme así…”.

Estar triste no nos afectaría tanto si no pensáramos que eso dice algo de nosotros; podemos verlo como una emoción que, como cualquier otra, al igual que viene, se va.
4.No nos aislemos. La tendencia a aislarse contribuye a hacernos sentir aún peor cuando estamos tristes.

Si bien es verdad que hay momentos en los que necesitamos estar en soledad, compartir momentos con otras personas nos distrae, nos hace pensar en otras cosas para no seguir revolviéndonos en el sentimiento negativo.
Mañana seguimos, cariños y sonrisas
Irene

 

miércoles, 14 de marzo de 2018

EL RECHAZO AMOROSO: COMO SUPERARLO



 
corazon-rotoA continuación algunas ideas que pueden ayudarte a saber cómo superar un rechazo amoroso.
1.- Identifiquemos nuestras emociones. Es importante que no ignoremos lo que sentimos, prestemos atención a nuestros sentimientos, no podemos evitar sentirnos triste.
Lo que sí podemos evitar es enfrascarnos en esos sentimientos por mucho tiempo.
Tratemos de superar esa situación, nadie vale tanto la pena como para desgastarnos llorando por él o ella.
Si te rechazó no es por culpa nuestra, es porque no quiso valorar lo que hay en nosotros.
2.- Comprendamos que es algo normal. ¡Es cierto, es cierto!, no es lo mismo saberlo que sentirlo, pero comprender que es algo que les pasa a todos nos ayudará a superar la situación.
De acuerdo con diversas explicaciones, quienes sufren una depresión encuentran más dificultades con los sentimientos de rechazo. La depresión actúa así: se inhibe la liberación de opiáceos o analgésicos naturales del cuerpo, por esa razón las personas deprimidas sienten más dolor que el resto de los demás.
3.- No perdimos la guerra. ¡Sólo perdimos una batalla!, los rechazos amorosos nos pueden ayudar a aprender a gestionar las emociones, no es algo que nos guste o que disfrutemos, sin embargo adquirimos mucha experiencia. aprovechemos los rechazos amorosos para convertirte en una persona emocional más fuerte.
Por otra parte, recordemos que de las cosas negativas podemos sacar cosas buenas.
En un futuro llegará una persona que nos hará ganar la guerra (Alguien que nos quiera como nos merecemos).
4.- Convirtámonos en una tercera persona. Obedecer este consejo es difícil, pero es algo que tenemos que intentar: Alejémonos de nuestra propia percepción y mirémonos como si fuésemos un desconocido y esa persona que amamos y nos rechazó fuese otra persona.
Si podemos salirnos de nuestro contexto le daríamos un consejo acertado a esa persona desconocida (nosotros). Es normal que las emociones nos nublen la visión, pero si nos miramos como a una tercera persona trataremos de ver las cosas con más claridad.
5.- Enfrentemos la realidad. Necesitamos mucha valentía, hay circunstancias que nos impiden escapar de la realidad, por ejemplo tener el mismo círculo de amigos.
Algo que nos puede ayudar a superar el rechazo es enfrentando la situación y aceptando la realidad: "esa persona nos quiere sólo como amigo(a)".
Aceptar la realidad nos ayudará a salir más rápido de la depresión.
6.- No seamos tan negativos. No significa que hiciste algo mal, que traemos una maldición o que siempre nos van a rechazar, simplemente las cosas suceden.
Si siempre presuponemos las cosas caeremos en el error de obsesionarnos, por otra parte presuponer nos hace caer en el error nuevamente. No siempre perderemos.
7.- Superémonos. Encontremos la mejor solución para eliminar nuestros sentimientos negativos y recurrentes.
Tratemos de ver las cosas con objetividad, pensemos en las cosas que podemos mejorar en la siguiente ocasión.
Las experiencias nos dejan cosas buenas y malas, siempre hay material para aprender y crecer.
Enfoquémonos en esos proyectos que queríamos hacer y hagámoslos, ahora que seguimos sin pareja tenemos más tiempo libre para aprender ese nuevo idioma o emprender ese nuevo negocio que teníamos en mente.
Cariños y sonrisas
Irene

martes, 13 de marzo de 2018

Y CUANDO NOS RECHAZA UN CONOCIDO

Suena fácil decir que ser rechazado es parte de la vida, todos en algún momento hemos experimentado algún tipo de rechazo, pero las cosas cambian cuando estamos viviendo esa experiencia.
Varios psicólogos especialistas aseguran que el rechazo amoroso o la pérdida sentimental (una ruptura amorosa) equivale a tener los mismos sentimientos que experimenta alguien que ha perdido a un ser querido.
Si no se actúa de la forma correcta la autoestima puede verse afectada.
Lo que sí es seguro es que a nadie le gusta ser rechazado, a nadie le gusta perder, todos queremos ganar en este mundo, y ser rechazado es algo que nos duele mucho.
La única forma de garantizar que nunca seremos rechazados es no interactuar con los demás, sin embargo somos seres sociales y el rechazo es parte de la vida, tarde o temprano lo experimentamos.
En el caso del rechazo en relaciones ya establecidas como las sentimentales, lo que debemos entender es que el rechazo es una medicina necesaria: nos ayuda a descartar relaciones y oportunidades que no iban a funcionar para que podamos encontrar otras que sí que lo harán.
No significa que no seamos lo suficientemente bueno, sino que alguien no se ha dado cuenta de todo lo bueno que podemos ofrecer.
Es tiempo entonces de que aprendamos cómo dar lo que podemos ofrecer, o que hacer para que la demás gente sea consciente de lo que estamos dando.
Cariños y sonrisas
Irene
 
 
 


lunes, 12 de marzo de 2018

PORQUE NOS RECHAZA LA GENTE QUE NO CONOCEMOS

Cuando alguien a quien no conocemos nos rechaza, ¿a quién rechaza realmente?
La respuesta es que a nosotros no.
Quizás esté rechazando la frase que hemos dicho, la situación en que se lo hemos dicho, o la idea que tiene esa persona de lo que significa que le digamos eso.
El problema es que creemos que nos rechazan no sólo por lo que estamos haciendo en ese momento, sino sobre TODO lo que somos.
¿Pero esa persona nos conoce en realidad?
No. No tiene mayor información de nosotros, ni de nuestras virtudes ni de lo que le podemos ofrecer.
En realidad la gente no rechaza personas: rechaza ideas.
La idea que cree que representamos.
¿Solemos recibir llamadas de operadoras de telefonía?
¿Y qué hacemos cuando las recibimos?
Normalmente colgamos de inmediato, ¿cierto?
Si la persona que llama tuviera que tomarse cada rechazo que recibe de forma personal, los psicólogos no darían abasto.
No rechazamos esa persona en concreto: rechazamos una llamada de una empresa de telefonía.
Aprendamos a no tomarnos en forma personal este tipo de rechazo.
Cariños y sonrisas
Irene

domingo, 11 de marzo de 2018

EL RECHAZO DICE MÁS DE QUIEN RECHAZA QUE DE QUIEN ES RECHAZADO

Imaginémonos que alguien descubre un diamante de 300 kilates. Único en la tierra.
Sin embargo, debido a su ignorancia, cree que es un simple trozo de cristal y lo tira.
¿Eso a quién pone en evidencia? ¿Al diamante o a la persona?
¿A quién rechazan realmente?
Por el mismo motivo, cuando alguien rechaza a otra persona se pone mucho más en evidencia él mismo que el rechazado.
Porque la realidad es que en esa situación tan solo existe una opinión, a menudo limitada, de una persona sobre otra.
Si J.K. Rowling se hubiera rendido después de haber sido rechazada durante años por multitud de editoriales, Harry Potter no existiría.
Si Walt Disney hubiera abandonado su idea de parque de atracciones después de que más de 300 inversores lo rechazaran, no existirían los parques Disney.
Si Michael Jordan hubiera dejado de lanzar a la canasta por haber fallado multitud de veces, no habría ganado 6 anillos de campeón de la NBA.
Pero, también tenemos que decir que no todas las decisiones dependen de nosotros.
Resulta que el comportamiento de la gente no depende sólo de nosotros.
No somos el centro del mundo.
Si intentamos venderle un coche a un cliente que le acaba de tocar la lotería, probablemente termine comprándolo. Si intentamos vender el mismo coche a una persona que se acaba de arruinar, lo más seguro es que rechace nuestra oferta.
Eso ocurre a diario.
Las personas tienen estados de ánimos y motivaciones que implican que en la mayoría de ocasiones el resultado no va a depender de nosotros: por muy bien que lo hagamos, si queremos conocer a una chica a la que la acaba de dejar su novio después de una relación de 10 años seguramente nos rechace de inmediato.
Que nos rechacen o no, en la gran mayoría de ocasiones no depende de nosotros.
Depende de las circunstancias de ese cliente, persona a la que queremos gustar, familiar, amigo o lo que sea.
La gente no toma las decisiones exclusivamente por nosotros y obviando todas las demás circunstancias de su vida.
Somos nosotros que lo convertimos en algo personal.
Esto tan fácil de entender es en realidad muy complicado.
Las personas con gran temor al rechazo sólo buscan señales que les confirmen sus miedos y no dejan de preguntarse por qué alguien les rechazó o ese cliente no les compró si lo hicieron todo bien.
Creen que el motivo depende sólo de ellos  y se culpabilizan de todos los errores.
Pero, repito, no debemos pensar que somos el centro del universo.
Cariños y sonrisas
Irene

sábado, 10 de marzo de 2018

LA NECESIDAD CONSTANTE DE VALIDACIÓN SOCIAL

La gente que sufre intensamente de miedo al rechazo necesita constantemente aceptación y validación social, pero inconscientemente sólo buscan señales que les demuestren que no gustan a los demás.
En su cabeza no dejan de preguntarse qué estará pensando la gente de ellos.
Esa búsqueda constante de aceptación es un tremendo error.
Un círculo vicioso.
Nuestra aceptación tan sólo puede venir de nuestro interior, no de los demás, porque cualquier palabra, mirada o gesto de alguien siempre podrá ser malinterpretado como un rechazo cuando en realidad no lo es.
Nunca podremos estar seguro del todo.
Un excesivo temor al rechazo puede crear un patrón de comportamiento muy peligroso en nuestra vida.
Puede conseguir que sintamos que no somos lo suficientemente buenos, que somos unos fracasados.
En nuestras relaciones sentimentales nos puede convertir en un obseso y celoso compulsivo, o destruir relaciones que tan sólo acababan de empezar poniéndonos a la defensiva desde el principio, negándonos la oportunidad por el solo hecho de tener miedo que nos rechacen, por lo antes, nos vamos nosotros antes.
Cariños y sonrisas
Irene

viernes, 9 de marzo de 2018

CONSECUENCIAS FÍSICAS DEL RECHAZO

El rechazo también tiene consecuencias físicas El rechazo duele.
De hecho, un estudio de la Universidad de Michigan ha descubierto que tu cuerpo libera las mismas sustancias cuando sufres un rechazo social que cuando nos damos un golpe.
El sistema analgésico del cuerpo se activa durante un rechazo como si reaccionara frente a una agresión física.
Los autores del estudio se atreven a señalar que las personas más sensibles a los rechazos podrían tener algún problema en la producción de dichas sustancias analgésicas por lo que les costaría más recuperarse de una experiencia social negativa.
El rechazo en el entorno laboral
Las conclusiones de este estudio demuestran dos cosas:
1. Es normal que el rechazo nos afecte. Lo antinatural sería lo contrarío porque nuestro cuerpo está preparado para responder a él. Si alguien nos dice que no le afecta, nos está mintiendo.
2. Hay personas que genéticamente podrían ser más sensibles al rechazo. Por mucho apoyo emocional que reciban quizás nunca puedan ser capaces de eliminarlo del todo, así que no nos preocupemos si ése es nuestro caso. Empecemos a aceptarlo.
Pero a veces ese miedo es útil, aprovechémoslo
Tener miedo al rechazo no es malo per se. Los miedos tienen una función.
Son un instinto humano diseñado para mantenernos despiertos y a salvo.
Sin embargo, demasiado miedo puede paralizarnos e impedir que consigamos precisamente aquello para lo que nuestro miedo nos estaba preparando.
¿Por qué a veces tenemos demasiado miedo?
Ocurre porque confundimos los temores reales con los imaginarios e interpretamos creaciones mentales como amenazas físicas. Entonces respondemos como si fueran riesgos vitales poniendo en marcha mecanismos de supervivencia.
¿Qué riesgo real existía en que nos acercáramos a charlar con un desconocid@ en una fiesta? Conducir es un millón de veces más peligroso (hay alrededor de de un 0,1% de probabilidades de morir) y no nos pone nervioso. Nuestra mente estaba confundiendo los miedos ficticios con los reales.
Fijémonos en que las cosas buenas o interesantes de la vida como un trabajo nuevo, una cita, el nacimiento de un hijo o la creación de nuestra primera empresa van acompañadas de miedo porque existe la posibilidad de fracasar, y el cuerpo usa nuestro miedo para darte la energía necesaria para prevenir esos fracasos.
Con el miedo nuestro cuerpo nos está dando combustible para que pasemos a la acción, huyamos o nos paralicemos.  Nosotros decidimos.
La realidad es que no podemos decidir tener miedo o no, es irracional, pero en cambio sí que podemos decidir cómo usamos la energía que nos proporciona: si quedar  paralizados, huir, o superar esa situación.
El miedo al fracaso y al rechazo es lo que da a la gente la motivación necesaria para prevenirlos.
Usémoslos sabiamente.
Cariños y sonrisas
Irene