Resumen
La exploración de las posibilidades de estrategias centradas en las emociones positivas es algo sugerente para la investigación y muy probablemente útil para incrementar la eficacia de los tratamientos. La risa y el humor se han clasificado dentro de las 24 fortalezas personales y se los considera una de las actividades más proclives al bienestar subjetivo, el saboreo y la promoción de los estados de flujo.
La terapia de la risa, clasificable entre las terapias alternativas o complementarias en medicina, es el conjunto de técnicas e intervenciones terapéuticas para conseguir experimentar risa que se traduzca en los beneficios fisiológicos y psicológicos conocidos.
El reciente advenimiento de la psicología positiva ha despertado un grandísimo interés y expectación sobre los beneficios de aplicar el trabajo con recursos positivos a la terapia de la risa (y a otras terapias mentecuerpo). Por lo tanto, nace con este moderno enfoque, la terapia positiva con risa, como complemento de la terapia de la risa "general" y de la psicología positiva, con sus aportaciones y sus limitaciones.
PSICÓLOGA CLÍNICA DE ADOLESCENTES Y ADULTOS Y TALLERES DE FELICIDAD Y DESARROLLO PERSONAL. +569 81368719 RENACA. VINA DEL MAR
sábado, 27 de marzo de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
"Realizan “Taller de la Felicidad” en Viña del Mar" publicado en http://www.elbuendiario.cl/?p=2544
Las psicólogas Irene Castiglione y Scarlet Born imparten en Viña del Mar el “Taller de la Felicidad” donde entregan a los asistentes las herramientas para encontrar la felicidad que está dentro de ellos.
Todos los viernes y en distintos horarios se juntan con un grupo de personas para guiarlos a buscar la felicidad dentro de sus propios recursos. Según explican, ellas les enseñan que en primer lugar, hay que diferenciar la felicidad de los momentos de alegría. Así, y dentro de uno mismo, se debe encontrar la disposición a ser feliz.
“Nosotros entendemos como felicidad una línea base. Uno no es feliz porque si. Detrás de eso hay todo un trabajo, como por ejemplo, estar vigilantes a mis pensamientos y evaluar cómo uno ha llegado a conseguir ciertas cosas. Por lo mismo, esta disposición de vida a ser feliz va en conjunto con encontrar un estado de paz y de realización”, explica Irene.
Asimismo precisa que en estos talleres, ellas enseñan que la felicidad no tiene nada que ver con las cosas exteriores ni menos con la obtención de cosas materiales.
Según Irene, “tiene que ver con levantarme y dar las gracias por lo que me rodea, por el mar, por el sol. Es decir, empezar el día dando gracias por lo que tengo y me rodea, hasta por la ducha que me doy en la mañana”.
Cuentan que los asistentes al taller no son necesariamente personas con problemas. Aseguran que los hay, pero también hay otros que simplemente quieren ser aún más felices. También hay algunos que ya han tenido una vida de búsquedas y es por eso que ellas, como psicólogas, los ayudan a desempolvar todas esas cosas que estaban escondidas. “Es repetir un poco lo que ellos ya saben y que han logrado”, precisa Scarlet.
Julieta es una de las asistentes al taller y reconoce que llegó porque estaba pasando por momentos difíciles en su vida. Dice que “con todo lo malo que pasa y aquellas desgracias que uno ve diariamente, a uno se le olvida el sentido de la vida”. Para ella, el taller ha sido muy bueno y le ha permitido encontrar directrices que la llevan a la felicidad. Incluso asegura que ha notado un cambio en ella en las últimas semanas.
Scarlet cuenta que después de las cinco sesiones que dura el taller, los asistentes “vuelven porque se dan cuenta que tienen esta opción de ver las cosas que estaban empolvadas. Nosotras somos acompañantes, guías de este camino que ellos han decidido tomar. Estamos, volvemos a estar, y de repente los mechoneamos un poco cuando se están olvidando de las herramientas que les hemos entregado”.
Sin embargo, Irene dice que ella siente que recibe muchísimo de quienes asisten al taller, “más de lo que doy. Uno recibe las energías y las ganas de hacer cosas, conocer la vida de los demás y acompañar en ese momento, en esa búsqueda. Es muy rica la sensación”.
Datos Prácticos
Inscripciones: En Edupsiqué. 3 Norte 1377, Viña del Mar
Teléfono: (32) 2975042. Web: www.edupsique.cl
Irene Castiglione (09) 81368719
Scarlet Born (09) 77690777
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Todos los viernes y en distintos horarios se juntan con un grupo de personas para guiarlos a buscar la felicidad dentro de sus propios recursos. Según explican, ellas les enseñan que en primer lugar, hay que diferenciar la felicidad de los momentos de alegría. Así, y dentro de uno mismo, se debe encontrar la disposición a ser feliz.
“Nosotros entendemos como felicidad una línea base. Uno no es feliz porque si. Detrás de eso hay todo un trabajo, como por ejemplo, estar vigilantes a mis pensamientos y evaluar cómo uno ha llegado a conseguir ciertas cosas. Por lo mismo, esta disposición de vida a ser feliz va en conjunto con encontrar un estado de paz y de realización”, explica Irene.
Asimismo precisa que en estos talleres, ellas enseñan que la felicidad no tiene nada que ver con las cosas exteriores ni menos con la obtención de cosas materiales.
Según Irene, “tiene que ver con levantarme y dar las gracias por lo que me rodea, por el mar, por el sol. Es decir, empezar el día dando gracias por lo que tengo y me rodea, hasta por la ducha que me doy en la mañana”.
Cuentan que los asistentes al taller no son necesariamente personas con problemas. Aseguran que los hay, pero también hay otros que simplemente quieren ser aún más felices. También hay algunos que ya han tenido una vida de búsquedas y es por eso que ellas, como psicólogas, los ayudan a desempolvar todas esas cosas que estaban escondidas. “Es repetir un poco lo que ellos ya saben y que han logrado”, precisa Scarlet.
Julieta es una de las asistentes al taller y reconoce que llegó porque estaba pasando por momentos difíciles en su vida. Dice que “con todo lo malo que pasa y aquellas desgracias que uno ve diariamente, a uno se le olvida el sentido de la vida”. Para ella, el taller ha sido muy bueno y le ha permitido encontrar directrices que la llevan a la felicidad. Incluso asegura que ha notado un cambio en ella en las últimas semanas.
Scarlet cuenta que después de las cinco sesiones que dura el taller, los asistentes “vuelven porque se dan cuenta que tienen esta opción de ver las cosas que estaban empolvadas. Nosotras somos acompañantes, guías de este camino que ellos han decidido tomar. Estamos, volvemos a estar, y de repente los mechoneamos un poco cuando se están olvidando de las herramientas que les hemos entregado”.
Sin embargo, Irene dice que ella siente que recibe muchísimo de quienes asisten al taller, “más de lo que doy. Uno recibe las energías y las ganas de hacer cosas, conocer la vida de los demás y acompañar en ese momento, en esa búsqueda. Es muy rica la sensación”.
Datos Prácticos
Inscripciones: En Edupsiqué. 3 Norte 1377, Viña del Mar
Teléfono: (32) 2975042. Web: www.edupsique.cl
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Scarlet Born (09) 77690777
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domingo, 21 de marzo de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
FELICIDAD/BIENESTAR
Definir el concepto de felicidad es tarea ardua. Seguramente sea una de las definiciones más controvertidas y complicadas. El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar, sin embargo, parece ser que la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.
Otra de las controversias en torno a este tema es dónde buscar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Aún hoy es difícil responder a esta cuestión.Por esta razón, y desde un punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.
La felicidad, concepto con profundos significados , incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesriamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor).
Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello,su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos.
No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.
Stevenson, Robert Louis
La falta de las cosas que el hombre desea es un elemento indispensable de la felicidad.
Russell, Bertrand
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Voltaire, François Marie Arouet
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
Kant, Inmanuel
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
Locke, John
Otra de las controversias en torno a este tema es dónde buscar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Aún hoy es difícil responder a esta cuestión.Por esta razón, y desde un punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.
La felicidad, concepto con profundos significados , incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesriamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor).
Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello,su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos.
No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.
Stevenson, Robert Louis
La falta de las cosas que el hombre desea es un elemento indispensable de la felicidad.
Russell, Bertrand
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Voltaire, François Marie Arouet
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
Kant, Inmanuel
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
Locke, John
jueves, 18 de marzo de 2010
SUELTA Y VUELVE A EMPEZAR
"Vale la pena darnos la oportunidad de pasar la página para desconectarnos de aquellas ideas que nos causan estrés, ansiedad o temor. Sólo así tendremos la claridad para afrontar cualquier situación"
La mayoría de las veces afrontamos la vida con una actitud pesimista: nuestra cara refleja un estado de ánimo bajo y negativo, caminamos como en una especie de piloto automático, sin ver a nuestro alrededor para reconocer todos los elementos positivos que también tiene nuestro día. Vamos con el entrecejo fruncido, la boca apretada y los ojos semicerrados, como si estuviéramos ensimismados en nuestros problemas y preocupaciones… Sintiéndonos de esta manera no sólo terminaremos convirtiéndonos en el obstáculo más grande a vencer, sino que nos será difícil recuperar el balance y el bienestar que tanto necesitamos.
Vale la pena darnos la oportunidad de pasar la página para desconectarnos de aquellas ideas o situaciones que nos causan estrés, ansiedad o temor. Sólo así podremos recuperar la claridad necesaria para afrontar, manejar y superar cualquier situación por más difícil que ésta se nos presente.
Quedarnos callados, escondiendo nuestro malestar, no solucionará nada; por el contrario, agravará la situación y nos convertirá en víctimas de ese proceso.
Deja de buscar culpables o responsables de tu malestar y asume la responsabilidad de equilibrar tu estado emocional. Haz algo concreto para salir a flote y mantenerte la mayor parte del tiempo en la superficie de la vida. No permitas que lo que suceda a tu alrededor con una cierta intensidad -y que la mayoría de las veces no depende de ti-, te afecte o te haga perder el optimismo, la confianza y la sonrisa. Ahí donde estés cierra los ojos por un momento y recuerda algún evento feliz o divertido que hayas experimentado en tu vida, conéctate a los sentimientos que tuviste en ese momento y verás cómo automáticamente sonríes sin pensar.
¡Vamos! Cambia tu actitud, sonríe, llena tu mente de ideas y pensamientos optimistas, y actúa en coherencia con ellos. De esta manera estarás participando en la construcción de un futuro positivo mejor para ti y para todos.
PARA PONERLE BUENA CARA A TU VIDA
1. Actúa con entusiasmo. Sacude, físicamente, el cansancio, el desánimo y el pesimismo, moviendo tu cuerpo al aire libre y exponiéndote un poco al sol. Retoma el entusiasmo y ponle pasión a cada movimiento y acción.
2. Cuida tu jardín interior. Fortalece tu espíritu y mantén tu balance leyendo libros positivos, escuchando música rítmica, alegre y brillante que levante tu ánimo. Realiza actividades manuales y creativas que distraigan tu mente y renueven tus pensamientos.
3. Rescata momentos agradables. Cada vez que lo necesites recuerda experiencias positivas, llenas de felicidad, optimismo y entusiasmo. Revisa las fotos de los buenos tiempos, mira películas familiares de celebraciones especiales cargadas de alegría, sonrisas y buenos sentimientos. Llénate de ellos.
4. Estírate y mueve tu cuerpo. No te quedes quieto, tenso y apretado… vamos suéltate un poco, ponte en movimiento, camina, haz ejercicio, ponte en actividad, sobre todo si ésta te divierte, te gusta o te hace sentir muy bien.
"Atrévete a hacer algunas cosas diferentes. puedes cambiar la vía que usas para ir al trabajo o a tu casa cada día, incorpora pequeños momentos de ocio para compartir con tus seres queridos..."
Este mes NO OLVIDES
• ALEJARTE DE LAS PERSONAS NEGATIVAS: Evita la compañía de personas pesimistas, que siempre están compartiendo sus temores y prejuicios con los demás. Reúnete con personas alegres, optimistas y entusiastas que estén dispuestas a apoyarte o a compartir contigo sugerencias y experiencias con la intención de ayudarte a crecer y a conseguir tu éxito. Esto te ayudará a mejorar tu actitud y a tener una visión más optimista de la vida.
• DESARROLLAR LA VOLUNTAD: Este es el combustible necesario para ponerte en acción y para conseguir tus metas. Puedes activar la voluntad sólo si te valoras lo suficiente y consideras que realizar ese cambio o tomar esa decisión es importante y beneficioso para ti. ¡Ese es el secreto! No importa cómo haya sido en el pasado, siempre puedes hacer los cambios necesarios para transformar tu actitud y comportamiento. Quita de tu vocabulario la frase: "No puedo".
• VESTIRTE CON UNA SONRISA: Todas las mañanas, párate frente al espejo del baño, y mírate fijamente a los ojos, mientras te repites: "Hoy será el mejor día de mi vida". Convéncete a ti mismo de que la vida te sorprenderá con situaciones o eventos positivos y diferentes, cambia la expresión de tu cara y dibuja en ella una sonrisa amplia, trata de conservarla durante todo el día. A pesar de que pienses que no tienes una buena razón para sonreír en este momento, esfuérzate un poco en hacerlo, pues esto hará que tu cerebro reconozca el movimiento de los músculos de la cara y comience a producir endorfinas para armonizar tus emociones con la sonrisa.
• ROMPER LA RUTINA: Atrévete a hacer algunas cosas diferentes. Puedes cambiar la vía que usas para ir al trabajo o a tu casa cada día, incorpora pequeños momentos de ocio para compartir con tus seres queridos o con un amigo, levántate más temprano y haz un poco de ejercicio, inscríbete en un curso de relajación, pintura o yoga el fin de semana. Aprovecha la oportunidad de compartir alguna de estas actividades creativas y divertidas con tu pareja o con tus hijos.
• PENSAR ANTES DE ACTUAR: Si en lugar de reaccionar te tomas un par de minutos para pensar en cómo vas a responder, en lo que vas a decir y en lo que realmente quieres lograr con tu acción, seguramente lograrás tu cometido, y, además, serás tú, y no las circunstancias, quien conduzca tu vida. Recuerda que la mayoría de los conflictos que tenemos con otras personas se debe a nuestra reacción agresiva o equivocada.
• REALIZAR ALGUNA ACTIVIDAD DIVERTIDA: Estoy segura de que sabes lo que hace feliz a otros y de que te cuesta un poco de trabajo definir qué es lo que te gusta a ti. Por eso te sugiero que escribas las cinco cosas que más te gusta hacer. Proponte tener el tiempo y la disposición para analizar e investigar dónde, cómo y cuándo puedes realizarlas. Recuerda tomar en cuenta el tiempo, los recursos y las cosas que tienes que organizar antes de comprometerte. Lo más importante es que comiences a incorporar en tu rutina algunos espacios de calidad para renovarte, recargar tus baterías y animarte. Te sentirás mejor de lo que te imaginas.
La mayoría de las veces afrontamos la vida con una actitud pesimista: nuestra cara refleja un estado de ánimo bajo y negativo, caminamos como en una especie de piloto automático, sin ver a nuestro alrededor para reconocer todos los elementos positivos que también tiene nuestro día. Vamos con el entrecejo fruncido, la boca apretada y los ojos semicerrados, como si estuviéramos ensimismados en nuestros problemas y preocupaciones… Sintiéndonos de esta manera no sólo terminaremos convirtiéndonos en el obstáculo más grande a vencer, sino que nos será difícil recuperar el balance y el bienestar que tanto necesitamos.
Vale la pena darnos la oportunidad de pasar la página para desconectarnos de aquellas ideas o situaciones que nos causan estrés, ansiedad o temor. Sólo así podremos recuperar la claridad necesaria para afrontar, manejar y superar cualquier situación por más difícil que ésta se nos presente.
Quedarnos callados, escondiendo nuestro malestar, no solucionará nada; por el contrario, agravará la situación y nos convertirá en víctimas de ese proceso.
Deja de buscar culpables o responsables de tu malestar y asume la responsabilidad de equilibrar tu estado emocional. Haz algo concreto para salir a flote y mantenerte la mayor parte del tiempo en la superficie de la vida. No permitas que lo que suceda a tu alrededor con una cierta intensidad -y que la mayoría de las veces no depende de ti-, te afecte o te haga perder el optimismo, la confianza y la sonrisa. Ahí donde estés cierra los ojos por un momento y recuerda algún evento feliz o divertido que hayas experimentado en tu vida, conéctate a los sentimientos que tuviste en ese momento y verás cómo automáticamente sonríes sin pensar.
¡Vamos! Cambia tu actitud, sonríe, llena tu mente de ideas y pensamientos optimistas, y actúa en coherencia con ellos. De esta manera estarás participando en la construcción de un futuro positivo mejor para ti y para todos.
PARA PONERLE BUENA CARA A TU VIDA
1. Actúa con entusiasmo. Sacude, físicamente, el cansancio, el desánimo y el pesimismo, moviendo tu cuerpo al aire libre y exponiéndote un poco al sol. Retoma el entusiasmo y ponle pasión a cada movimiento y acción.
2. Cuida tu jardín interior. Fortalece tu espíritu y mantén tu balance leyendo libros positivos, escuchando música rítmica, alegre y brillante que levante tu ánimo. Realiza actividades manuales y creativas que distraigan tu mente y renueven tus pensamientos.
3. Rescata momentos agradables. Cada vez que lo necesites recuerda experiencias positivas, llenas de felicidad, optimismo y entusiasmo. Revisa las fotos de los buenos tiempos, mira películas familiares de celebraciones especiales cargadas de alegría, sonrisas y buenos sentimientos. Llénate de ellos.
4. Estírate y mueve tu cuerpo. No te quedes quieto, tenso y apretado… vamos suéltate un poco, ponte en movimiento, camina, haz ejercicio, ponte en actividad, sobre todo si ésta te divierte, te gusta o te hace sentir muy bien.
"Atrévete a hacer algunas cosas diferentes. puedes cambiar la vía que usas para ir al trabajo o a tu casa cada día, incorpora pequeños momentos de ocio para compartir con tus seres queridos..."
Este mes NO OLVIDES
• ALEJARTE DE LAS PERSONAS NEGATIVAS: Evita la compañía de personas pesimistas, que siempre están compartiendo sus temores y prejuicios con los demás. Reúnete con personas alegres, optimistas y entusiastas que estén dispuestas a apoyarte o a compartir contigo sugerencias y experiencias con la intención de ayudarte a crecer y a conseguir tu éxito. Esto te ayudará a mejorar tu actitud y a tener una visión más optimista de la vida.
• DESARROLLAR LA VOLUNTAD: Este es el combustible necesario para ponerte en acción y para conseguir tus metas. Puedes activar la voluntad sólo si te valoras lo suficiente y consideras que realizar ese cambio o tomar esa decisión es importante y beneficioso para ti. ¡Ese es el secreto! No importa cómo haya sido en el pasado, siempre puedes hacer los cambios necesarios para transformar tu actitud y comportamiento. Quita de tu vocabulario la frase: "No puedo".
• VESTIRTE CON UNA SONRISA: Todas las mañanas, párate frente al espejo del baño, y mírate fijamente a los ojos, mientras te repites: "Hoy será el mejor día de mi vida". Convéncete a ti mismo de que la vida te sorprenderá con situaciones o eventos positivos y diferentes, cambia la expresión de tu cara y dibuja en ella una sonrisa amplia, trata de conservarla durante todo el día. A pesar de que pienses que no tienes una buena razón para sonreír en este momento, esfuérzate un poco en hacerlo, pues esto hará que tu cerebro reconozca el movimiento de los músculos de la cara y comience a producir endorfinas para armonizar tus emociones con la sonrisa.
• ROMPER LA RUTINA: Atrévete a hacer algunas cosas diferentes. Puedes cambiar la vía que usas para ir al trabajo o a tu casa cada día, incorpora pequeños momentos de ocio para compartir con tus seres queridos o con un amigo, levántate más temprano y haz un poco de ejercicio, inscríbete en un curso de relajación, pintura o yoga el fin de semana. Aprovecha la oportunidad de compartir alguna de estas actividades creativas y divertidas con tu pareja o con tus hijos.
• PENSAR ANTES DE ACTUAR: Si en lugar de reaccionar te tomas un par de minutos para pensar en cómo vas a responder, en lo que vas a decir y en lo que realmente quieres lograr con tu acción, seguramente lograrás tu cometido, y, además, serás tú, y no las circunstancias, quien conduzca tu vida. Recuerda que la mayoría de los conflictos que tenemos con otras personas se debe a nuestra reacción agresiva o equivocada.
• REALIZAR ALGUNA ACTIVIDAD DIVERTIDA: Estoy segura de que sabes lo que hace feliz a otros y de que te cuesta un poco de trabajo definir qué es lo que te gusta a ti. Por eso te sugiero que escribas las cinco cosas que más te gusta hacer. Proponte tener el tiempo y la disposición para analizar e investigar dónde, cómo y cuándo puedes realizarlas. Recuerda tomar en cuenta el tiempo, los recursos y las cosas que tienes que organizar antes de comprometerte. Lo más importante es que comiences a incorporar en tu rutina algunos espacios de calidad para renovarte, recargar tus baterías y animarte. Te sentirás mejor de lo que te imaginas.
lunes, 8 de marzo de 2010
EL LÓBULO FRONTAL
lunes 8 de febrero de 2010
El lóbulo frontal fue la zona cerebral que se desarrolló más tardíamente en la evolución humana. Y tiene una capacidad mucho más grande en relación a los demás animales. En esta zona es donde se ha reconocido científicamente que reside lo que denominamos conciencia, entendida en su vasta extensión, así como los sentimientos, las emociones y todo lo relacionado. Acá, en esta zona del cerebro, es dónde se establece que también habita la felicidad y todas sus dimensiones. Muchos estudios se refieren a esta zona como la determinante para entender por qué somos como somos y nuestras diferencias con las demás especies. En unos estudios recientes se estableció al hombre más feliz del mundo (ya menciondo en un post anterior) al que activaba con mayor energía esta zona. La cuestión es que esta parte cerebral (desterrando la idea hasta hace poco vigente de que el cerebro es inadaptable), gracias a la desmostración de la idea de neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para replantearse sus funciones, se puede potenciar y desarrollar. La idea es que si esto es posible, el concepto de felicidad también es desarrollable. Muchos de mis post van en esa línea, en comprender que la felicidad parte de nuestra propia actitud. El hábito, entendido como apariencia, no hace al monje, pero la actitud de un monje crea a un monje. Igualmente, sin perder la perspectiva, y partiendo del principio de adaptación cerebral, la felicidad necesita un entrenamiento constante, porque si no, se estancaría, o lo que sería peor, se atrofiaría, y de ahí nacerían conflictos emocionales que podrían llegar a ser irreparables. La felicidad está en movimiento constante y de ahí su difícil interpretación racional y comprensión espacial. Se nos abre una nueva dimensión del concepto de felicidad y la de la forma de conseguir ese estado de conciencia interna.
Publicado por WIG
El lóbulo frontal fue la zona cerebral que se desarrolló más tardíamente en la evolución humana. Y tiene una capacidad mucho más grande en relación a los demás animales. En esta zona es donde se ha reconocido científicamente que reside lo que denominamos conciencia, entendida en su vasta extensión, así como los sentimientos, las emociones y todo lo relacionado. Acá, en esta zona del cerebro, es dónde se establece que también habita la felicidad y todas sus dimensiones. Muchos estudios se refieren a esta zona como la determinante para entender por qué somos como somos y nuestras diferencias con las demás especies. En unos estudios recientes se estableció al hombre más feliz del mundo (ya menciondo en un post anterior) al que activaba con mayor energía esta zona. La cuestión es que esta parte cerebral (desterrando la idea hasta hace poco vigente de que el cerebro es inadaptable), gracias a la desmostración de la idea de neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para replantearse sus funciones, se puede potenciar y desarrollar. La idea es que si esto es posible, el concepto de felicidad también es desarrollable. Muchos de mis post van en esa línea, en comprender que la felicidad parte de nuestra propia actitud. El hábito, entendido como apariencia, no hace al monje, pero la actitud de un monje crea a un monje. Igualmente, sin perder la perspectiva, y partiendo del principio de adaptación cerebral, la felicidad necesita un entrenamiento constante, porque si no, se estancaría, o lo que sería peor, se atrofiaría, y de ahí nacerían conflictos emocionales que podrían llegar a ser irreparables. La felicidad está en movimiento constante y de ahí su difícil interpretación racional y comprensión espacial. Se nos abre una nueva dimensión del concepto de felicidad y la de la forma de conseguir ese estado de conciencia interna.
Publicado por WIG
jueves, 4 de marzo de 2010
La felicidad protege el corazón
Ser feliz protege de la enfermedad cardiaca
Diario “La Estrella” de Iquique, viernes 19 de Febrero de 2010.
MADRID, 18 (EUROPA PRESS)
Las personas que suelen estar felices, entusiastas y contentas son menos propensas a desarrollar enfermedad cardiaca que aquellas que tienden a no ser felices, según un estudio del Centro de Salud Cardiovascular Conductual en el Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York (Estados Unidos) que se publica en la revista 'European Heart Journal'.
Los autores creen que el estudio es el primero en mostrar una relación independiente de este tipo entre las emociones positivas y la enfermedad cardiaca coronaria.
Según señala la directora de la investigación, Karina Davidson, los resultados sugieren que podría prevenirse la enfermedad cardiaca promoviendo las emociones positivas en las personas. Sin embargo, la autora advierte que sería prematuro realizar recomendaciones clínicas sin ensayos clínicos que investigaran posteriores descubrimientos.
"Necesitamos desesperadamente ensayos clínicos rigurosos en esta área. Si los ensayos apoyan nuestros descubrimientos, entonces estos resultados serían increíblemente importantes para describir de forma específica qué podrían hacer médicos y pacientes para mejorar la salud", adelanta Davidson.
Durante un periodo de 10 años, la investigadora y su equipo siguió a 1.739 adultos sanos, 862 hombres y 877 mujeres, que participaban en la Encuesta de Salud de Nueva Escocia 1995.
Al inicio del estudio, enfermeras especializadas evaluaron el riesgo de enfermedad cardiaca de los participantes y, con evaluaciones de autoinformes y clínicas, midieron los síntomas de depresión, hostilidad, ansiedad y grado de expresión de emociones positivas, que se conocen como 'afecto positivo'.
El afecto positivo se define como la experiencia de emociones placenteras como alegría, felicidad, excitación, entusiasmo y satisfacción. Estos sentimientos pueden ser transitorios pero suelen ser un rasgo estable, en particular en la vida adulta. El afecto positivo es en gran medida independiente del afecto negativo, por lo que alguien que es generalmente una persona feliz y contenta puede ocasionalmente estar ansiosa, enfadada o deprimida.
Después de tener en cuenta edad, sexo, factores de riesgo cardiovasculares y emociones negativas, los investigadores descubrieron que, a lo largo de un periodo de 10 años, un mayor afecto positivo predecía menos riesgo de enfermedad cardiaca alrededor de un 22 por ciento por punto en una escala de cinco puntos que mide los niveles de expresión de afecto positivo que va de ninguno a extremo.
Según apunta Davidson, "los participantes sin afecto positivo tenían un 22 por ciento más de riesgo de enfermedad cardiaca isquémica (ataque cardiaco o angina) que aquellos con algo de afecto positivo, que tenían así mismo un 22 por ciento más de riesgo que aquellos con afecto positivo moderado".
Los investigadores también descubrieron que si alguien que solía ser positivo tenía algunos síntomas de depresión en el momento de la encuesta esto no afectaba a su menor riesgo global de enfermedad cardiaca. Los autores plantean que los posibles mecanismos por los que las emociones positivas podrían ser responsables de la protección a largo plazo de la enfermedad cardiaca incluyen las tasas cardiacas, los patrones de sueño y dejar de fumar.
"Aquellos con afecto positivo podrían tener periodos más largos de descanso o relajación fisiológica. Por otro lado, aquellos con afecto positivo podrían recuperarse más deprisa de los estresores y no emplear tanto tipo en 'revivirlos', lo que a su vez parece causar daños fisiológicos. Esto es especulativo ya que estamos comenzando a explorar por qué las emociones positivas y la felicidad tienen beneficios positivos para la salud", explica Davidson.
Según concluye la investigadora, las intervenciones con más éxito para la depresión incluyen aumentar el afecto positivo y disminuir el negativo. Además, Davidson afirma que si ensayos clínicos apoyaran los descubrimientos de este estudio sería relativamente fácil evaluar el afecto positivo en los pacientes y sugerir intervenciones para ayudar a prevenir la enfermedad cardiaca.
Diario “La Estrella” de Iquique, viernes 19 de Febrero de 2010.
MADRID, 18 (EUROPA PRESS)
Las personas que suelen estar felices, entusiastas y contentas son menos propensas a desarrollar enfermedad cardiaca que aquellas que tienden a no ser felices, según un estudio del Centro de Salud Cardiovascular Conductual en el Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York (Estados Unidos) que se publica en la revista 'European Heart Journal'.
Los autores creen que el estudio es el primero en mostrar una relación independiente de este tipo entre las emociones positivas y la enfermedad cardiaca coronaria.
Según señala la directora de la investigación, Karina Davidson, los resultados sugieren que podría prevenirse la enfermedad cardiaca promoviendo las emociones positivas en las personas. Sin embargo, la autora advierte que sería prematuro realizar recomendaciones clínicas sin ensayos clínicos que investigaran posteriores descubrimientos.
"Necesitamos desesperadamente ensayos clínicos rigurosos en esta área. Si los ensayos apoyan nuestros descubrimientos, entonces estos resultados serían increíblemente importantes para describir de forma específica qué podrían hacer médicos y pacientes para mejorar la salud", adelanta Davidson.
Durante un periodo de 10 años, la investigadora y su equipo siguió a 1.739 adultos sanos, 862 hombres y 877 mujeres, que participaban en la Encuesta de Salud de Nueva Escocia 1995.
Al inicio del estudio, enfermeras especializadas evaluaron el riesgo de enfermedad cardiaca de los participantes y, con evaluaciones de autoinformes y clínicas, midieron los síntomas de depresión, hostilidad, ansiedad y grado de expresión de emociones positivas, que se conocen como 'afecto positivo'.
El afecto positivo se define como la experiencia de emociones placenteras como alegría, felicidad, excitación, entusiasmo y satisfacción. Estos sentimientos pueden ser transitorios pero suelen ser un rasgo estable, en particular en la vida adulta. El afecto positivo es en gran medida independiente del afecto negativo, por lo que alguien que es generalmente una persona feliz y contenta puede ocasionalmente estar ansiosa, enfadada o deprimida.
Después de tener en cuenta edad, sexo, factores de riesgo cardiovasculares y emociones negativas, los investigadores descubrieron que, a lo largo de un periodo de 10 años, un mayor afecto positivo predecía menos riesgo de enfermedad cardiaca alrededor de un 22 por ciento por punto en una escala de cinco puntos que mide los niveles de expresión de afecto positivo que va de ninguno a extremo.
Según apunta Davidson, "los participantes sin afecto positivo tenían un 22 por ciento más de riesgo de enfermedad cardiaca isquémica (ataque cardiaco o angina) que aquellos con algo de afecto positivo, que tenían así mismo un 22 por ciento más de riesgo que aquellos con afecto positivo moderado".
Los investigadores también descubrieron que si alguien que solía ser positivo tenía algunos síntomas de depresión en el momento de la encuesta esto no afectaba a su menor riesgo global de enfermedad cardiaca. Los autores plantean que los posibles mecanismos por los que las emociones positivas podrían ser responsables de la protección a largo plazo de la enfermedad cardiaca incluyen las tasas cardiacas, los patrones de sueño y dejar de fumar.
"Aquellos con afecto positivo podrían tener periodos más largos de descanso o relajación fisiológica. Por otro lado, aquellos con afecto positivo podrían recuperarse más deprisa de los estresores y no emplear tanto tipo en 'revivirlos', lo que a su vez parece causar daños fisiológicos. Esto es especulativo ya que estamos comenzando a explorar por qué las emociones positivas y la felicidad tienen beneficios positivos para la salud", explica Davidson.
Según concluye la investigadora, las intervenciones con más éxito para la depresión incluyen aumentar el afecto positivo y disminuir el negativo. Además, Davidson afirma que si ensayos clínicos apoyaran los descubrimientos de este estudio sería relativamente fácil evaluar el afecto positivo en los pacientes y sugerir intervenciones para ayudar a prevenir la enfermedad cardiaca.
viernes, 5 de febrero de 2010
El poder del pensamiento positivo
Demos un vistazo a tu vida. ¿Es absolutamente satisfactoria, feliz y exitosa? Posiblemente en la trayectoria de tu vida has experimentado momentos de alegría, abundancia, paz y amor y otros momentos de miedo, inseguridad, escasez e incertidumbre. Esta inconstante y escasa fuente de energía positiva es la responsable de que vivas momentos de felicidad y otros de angustia y de sufrimiento. O sea posiblemente una vida inestable e insatisfactoria.
Una actitud positiva es poderosa. Esta lleva importantes ondas, decretos y pensamientos a tu subconsciente, emitiendo importantes y poderosas ondas las cuales vibran en una alta frecuencia las cuales atraerán hacia ti todo lo que vibra en frecuencias similares. Los pensamientos y actitudes positivas contienen altas vibraciones. El amor, la buena salud, las buenas relaciones, el dinero y lo que llaman la buena suerte, residen en la luz. También contienen altas vibraciones, las cuales atraerás automáticamente si eres consistente en tu práctica positiva. El miedo, la incertidumbre, el odio, la envidia, la discordia, la mentira y la actitud negativa, residen en el lado oscuro y vibran en bajas frecuencias. Las enfermedades, la escasez de dinero, los accidentes, la discordia y las dificultades también vibran en bajas frecuencias. O sea que lo positivo atrae bendiciones y lo negativo atrae dificultades sufrimiento.
Tú eliges, Tú eres el único responsable de tu destino. Piensa quiero, puedo y lo voy a lograr.
Recuerda que para el que cree, todo es posible.
Lo que te impide obtenerlo e interrumpe la bendición que esperas son tus únicamente dudas, tus temores. No importa la situación que estés experimentando en este momento aquiétate, serénate.
Asume una actitud positiva y prepárate para esperar lo mejor.
Evita la preocupación, sustituye los pensamientos negativos por positivos y espera en calma.
Ese tratamiento no falla. Lo que deseas no tardara en materializarse. Pero recuerda la preocupación o la duda es lo único que podría interrumpir el tratamiento.
Practica el Poder de una actitud consistentemente positiva.
Recuerda que tu futuro depende de tus más frecuentes pensamientos. Reprograma tus pensamientos y tu subconsciente. Elige sentir y pensar correctamente y prepárate para recibir las abundantes bendiciones que el universo tiene para ti.
Una actitud positiva es poderosa. Esta lleva importantes ondas, decretos y pensamientos a tu subconsciente, emitiendo importantes y poderosas ondas las cuales vibran en una alta frecuencia las cuales atraerán hacia ti todo lo que vibra en frecuencias similares. Los pensamientos y actitudes positivas contienen altas vibraciones. El amor, la buena salud, las buenas relaciones, el dinero y lo que llaman la buena suerte, residen en la luz. También contienen altas vibraciones, las cuales atraerás automáticamente si eres consistente en tu práctica positiva. El miedo, la incertidumbre, el odio, la envidia, la discordia, la mentira y la actitud negativa, residen en el lado oscuro y vibran en bajas frecuencias. Las enfermedades, la escasez de dinero, los accidentes, la discordia y las dificultades también vibran en bajas frecuencias. O sea que lo positivo atrae bendiciones y lo negativo atrae dificultades sufrimiento.
Tú eliges, Tú eres el único responsable de tu destino. Piensa quiero, puedo y lo voy a lograr.
Recuerda que para el que cree, todo es posible.
Lo que te impide obtenerlo e interrumpe la bendición que esperas son tus únicamente dudas, tus temores. No importa la situación que estés experimentando en este momento aquiétate, serénate.
Asume una actitud positiva y prepárate para esperar lo mejor.
Evita la preocupación, sustituye los pensamientos negativos por positivos y espera en calma.
Ese tratamiento no falla. Lo que deseas no tardara en materializarse. Pero recuerda la preocupación o la duda es lo único que podría interrumpir el tratamiento.
Practica el Poder de una actitud consistentemente positiva.
Recuerda que tu futuro depende de tus más frecuentes pensamientos. Reprograma tus pensamientos y tu subconsciente. Elige sentir y pensar correctamente y prepárate para recibir las abundantes bendiciones que el universo tiene para ti.
miércoles, 3 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
EL PODER SANADOR DEL PERDÓN
El perdón rompe todas las ataduras de la represión y la depresión. Libera la psique de los lazos del pasado. De hecho, yo considero al perdón como la esencia de la psicoterapia.
Como seres humanos que somos, todas nuestras limitaciones provienen de nuestra psique herida. Esta herida puede haber sido intencional o accidental, pero el hecho es que menoscaba nuestra vitalidad. La cuestión es que, si ha sido lo suficientemente grave, el trauma invade toda nuestra vida... y la arruina.
Somos criaturas diseñadas para absorber y transmitir amor, y cuando resultamos víctimas de un acto ofensivo, cuando algo o alguien ensombrece nuestra capacidad de amar, sangramos.
Los territorios en guerra, las cárceles, las instituciones mentales, son los sitios donde se reúnen los heridos. Allí es donde la sociedad envía sus almas rotas. Aquellos que recuperen su capacidad de amar, emergerán de esos lugares de desolación. Quienes conserven la amargura, nunca saldrán de esas prisiones, aunque hayan sido liberados físicamente.
Las personas que se mantienen enteras están consagradas a su capacidad de amar. No son capaces de matar, herir, dañar o mutilar a otro porque no han perdido su poder de ponerse en el lugar del otro. No utilizan su ideología para hacer daño a los demás, no importa cuán arraigada pueda estar esa ideología en sus tradiciones. Ninguna ideología supera a sus ideales de amar y servir al prójimo.
La cura para superar las heridas psíquicas es el perdón. Cuando perdonamos, expresamos compasión y liberamos nuestra bondad. Cuando usted perdona, el poder de su amor se extiende para sanar la imagen, el recuerdo o a la persona misma que dañó su autoimagen en el pasado y que le inculcó la falsa convicción de que usted se hallaba disminuido, debilitado y apresado.
Los que han sido heridos, a su vez devuelven el golpe hiriendo a otros. Extienden sobre otros la sombra de su propia pena. Desperdigan el desamor que parte de su psique maltratada. Se convierten en hilos conductores del veneno que ellos mismos odian.
Toda forma de malicia, mala voluntad y crueldad disfrazada bajo el nombre de algún noble ideal, surge de aquellos que hablan en nombre de su propia rectitud; la crucifixión de Cristo no habría ocurrido jamás de no ser por el sentido distorsionado de lo que es correcto que ostentaban sus perseguidores.
Si una acción es cruel, no hay nada en el mundo que la justifique, puesto que hacer daño a otros es dañarnos a nosotros mismos. Sembramos pena a nuestro paso. Derramamos dolor ante nosotros.
¿Cómo perdonar lo imperdonable? ¿Cómo desprender el cuchillo de la mala voluntad clavado en nuestros corazones? ¿Cómo liberarnos del resentimiento que nos ha atormentado durante años?
Puede hacerlo comprendiendo que el perdón es curativo para usted. Corta las amarras del karma. Es un acto de amor a sí mismo. El perdón cura la pena, trae reconciliación a lo que se ha quebrado dentro de uno, y hace posible la sanación.
Un acto de perdón puede ser silencioso. De hecho, tiene poco que ver con la otra persona. No importa si ésta se entera o no de la liberación que usted experimenta cuando se despoja de su ira, alimentada durante tanto tiempo que ya no recuerda ni cuándo comenzó.
Cuando usted perdona, libera... se libera a sí mismo. Se libera de sus lazos con la pena. Se libera de la aversión que aquel acto doloroso le causó. Y cuando logra ésto, ocurre algo mágico: usted se siente libre.
No interesa en absoluto si la otra persona o el suceso penoso merecen su perdón. Se trata de que usted se desprenda de su propia telaraña de negatividad. Cuando usted perdona, restaña la herida. Cuando olvida, abre su corazón y recobra su capacidad de amar. Y cuando usted aprende a amar, su vida se abre de par en par a un sueño glorioso. La pregunta nunca es si usted debe o no debe perdonar... en vez de ello, la pregunta siempre será ésta: ¿no se merece ser feliz ahora dejando el pasado atrás?
Como seres humanos que somos, todas nuestras limitaciones provienen de nuestra psique herida. Esta herida puede haber sido intencional o accidental, pero el hecho es que menoscaba nuestra vitalidad. La cuestión es que, si ha sido lo suficientemente grave, el trauma invade toda nuestra vida... y la arruina.
Somos criaturas diseñadas para absorber y transmitir amor, y cuando resultamos víctimas de un acto ofensivo, cuando algo o alguien ensombrece nuestra capacidad de amar, sangramos.
Los territorios en guerra, las cárceles, las instituciones mentales, son los sitios donde se reúnen los heridos. Allí es donde la sociedad envía sus almas rotas. Aquellos que recuperen su capacidad de amar, emergerán de esos lugares de desolación. Quienes conserven la amargura, nunca saldrán de esas prisiones, aunque hayan sido liberados físicamente.
Las personas que se mantienen enteras están consagradas a su capacidad de amar. No son capaces de matar, herir, dañar o mutilar a otro porque no han perdido su poder de ponerse en el lugar del otro. No utilizan su ideología para hacer daño a los demás, no importa cuán arraigada pueda estar esa ideología en sus tradiciones. Ninguna ideología supera a sus ideales de amar y servir al prójimo.
La cura para superar las heridas psíquicas es el perdón. Cuando perdonamos, expresamos compasión y liberamos nuestra bondad. Cuando usted perdona, el poder de su amor se extiende para sanar la imagen, el recuerdo o a la persona misma que dañó su autoimagen en el pasado y que le inculcó la falsa convicción de que usted se hallaba disminuido, debilitado y apresado.
Los que han sido heridos, a su vez devuelven el golpe hiriendo a otros. Extienden sobre otros la sombra de su propia pena. Desperdigan el desamor que parte de su psique maltratada. Se convierten en hilos conductores del veneno que ellos mismos odian.
Toda forma de malicia, mala voluntad y crueldad disfrazada bajo el nombre de algún noble ideal, surge de aquellos que hablan en nombre de su propia rectitud; la crucifixión de Cristo no habría ocurrido jamás de no ser por el sentido distorsionado de lo que es correcto que ostentaban sus perseguidores.
Si una acción es cruel, no hay nada en el mundo que la justifique, puesto que hacer daño a otros es dañarnos a nosotros mismos. Sembramos pena a nuestro paso. Derramamos dolor ante nosotros.
¿Cómo perdonar lo imperdonable? ¿Cómo desprender el cuchillo de la mala voluntad clavado en nuestros corazones? ¿Cómo liberarnos del resentimiento que nos ha atormentado durante años?
Puede hacerlo comprendiendo que el perdón es curativo para usted. Corta las amarras del karma. Es un acto de amor a sí mismo. El perdón cura la pena, trae reconciliación a lo que se ha quebrado dentro de uno, y hace posible la sanación.
Un acto de perdón puede ser silencioso. De hecho, tiene poco que ver con la otra persona. No importa si ésta se entera o no de la liberación que usted experimenta cuando se despoja de su ira, alimentada durante tanto tiempo que ya no recuerda ni cuándo comenzó.
Cuando usted perdona, libera... se libera a sí mismo. Se libera de sus lazos con la pena. Se libera de la aversión que aquel acto doloroso le causó. Y cuando logra ésto, ocurre algo mágico: usted se siente libre.
No interesa en absoluto si la otra persona o el suceso penoso merecen su perdón. Se trata de que usted se desprenda de su propia telaraña de negatividad. Cuando usted perdona, restaña la herida. Cuando olvida, abre su corazón y recobra su capacidad de amar. Y cuando usted aprende a amar, su vida se abre de par en par a un sueño glorioso. La pregunta nunca es si usted debe o no debe perdonar... en vez de ello, la pregunta siempre será ésta: ¿no se merece ser feliz ahora dejando el pasado atrás?
domingo, 24 de enero de 2010
EL PODER SANADOR DEL PERDÓN:
El perdón rompe todas las ataduras de la represión y la depresión. Libera la psique de los lazos del pasado. De hecho, yo considero al perdón como la esencia de la psicoterapia.
Como seres humanos que somos, todas nuestras limitaciones provienen de nuestra psique herida. Esta herida puede haber sido intencional o accidental, pero el hecho es que menoscaba nuestra vitalidad. La cuestión es que, si ha sido lo suficientemente grave, el trauma invade toda nuestra vida... y la arruina.
Somos criaturas diseñadas para absorber y transmitir amor, y cuando resultamos víctimas de un acto ofensivo, cuando algo o alguien ensombrece nuestra capacidad de amar, sangramos.
Los territorios en guerra, las cárceles, las instituciones mentales, son los sitios donde se reúnen los heridos. Allí es donde la sociedad envía sus almas rotas. Aquellos que recuperen su capacidad de amar, emergerán de esos lugares de desolación. Quienes conserven la amargura, nunca saldrán de esas prisiones, aunque hayan sido liberados físicamente.
Las personas que se mantienen enteras están consagradas a su capacidad de amar. No son capaces de matar, herir, dañar o mutilar a otro porque no han perdido su poder de ponerse en el lugar del otro. No utilizan su ideología para hacer daño a los demás, no importa cuán arraigada pueda estar esa ideología en sus tradiciones. Ninguna ideología supera a sus ideales de amar y servir al prójimo.
La cura para superar las heridas psíquicas es el perdón. Cuando perdonamos, expresamos compasión y liberamos nuestra bondad. Cuando usted perdona, el poder de su amor se extiende para sanar la imagen, el recuerdo o a la persona misma que dañó su autoimagen en el pasado y que le inculcó la falsa convicción de que usted se hallaba disminuido, debilitado y apresado.
Los que han sido heridos, a su vez devuelven el golpe hiriendo a otros. Extienden sobre otros la sombra de su propia pena. Desperdigan el desamor que parte de su psique maltratada. Se convierten en hilos conductores del veneno que ellos mismos odian.
Toda forma de malicia, mala voluntad y crueldad disfrazada bajo el nombre de algún noble ideal, surge de aquellos que hablan en nombre de su propia rectitud; la crucifixión de Cristo no habría ocurrido jamás de no ser por el sentido distorsionado de lo que es correcto que ostentaban sus perseguidores.
Si una acción es cruel, no hay nada en el mundo que la justifique, puesto que hacer daño a otros es dañarnos a nosotros mismos. Sembramos pena a nuestro paso. Derramamos dolor ante nosotros.
¿Cómo perdonar lo imperdonable? ¿Cómo desprender el cuchillo de la mala voluntad clavado en nuestros corazones? ¿Cómo liberarnos del resentimiento que nos ha atormentado durante años?
Puede hacerlo comprendiendo que el perdón es curativo para usted. Corta las amarras del karma. Es un acto de amor a sí mismo. El perdón cura la pena, trae reconciliación a lo que se ha quebrado dentro de uno, y hace posible la sanación.
Un acto de perdón puede ser silencioso. De hecho, tiene poco que ver con la otra persona. No importa si ésta se entera o no de la liberación que usted experimenta cuando se despoja de su ira, alimentada durante tanto tiempo que ya no recuerda ni cuándo comenzó.
Cuando usted perdona, libera... se libera a sí mismo. Se libera de sus lazos con la pena. Se libera de la aversión que aquel acto doloroso le causó. Y cuando logra ésto, ocurre algo mágico: usted se siente libre.
No interesa en absoluto si la otra persona o el suceso penoso merecen su perdón. Se trata de que usted se desprenda de su propia telaraña de negatividad. Cuando usted perdona, restaña la herida. Cuando olvida, abre su corazón y recobra su capacidad de amar. Y cuando usted aprende a amar, su vida se abre de par en par a un sueño glorioso. La pregunta nunca es si usted debe o no debe perdonar... en vez de ello, la pregunta siempre será ésta: ¿no se merece ser feliz ahora dejando el pasado atrás?
Como seres humanos que somos, todas nuestras limitaciones provienen de nuestra psique herida. Esta herida puede haber sido intencional o accidental, pero el hecho es que menoscaba nuestra vitalidad. La cuestión es que, si ha sido lo suficientemente grave, el trauma invade toda nuestra vida... y la arruina.
Somos criaturas diseñadas para absorber y transmitir amor, y cuando resultamos víctimas de un acto ofensivo, cuando algo o alguien ensombrece nuestra capacidad de amar, sangramos.
Los territorios en guerra, las cárceles, las instituciones mentales, son los sitios donde se reúnen los heridos. Allí es donde la sociedad envía sus almas rotas. Aquellos que recuperen su capacidad de amar, emergerán de esos lugares de desolación. Quienes conserven la amargura, nunca saldrán de esas prisiones, aunque hayan sido liberados físicamente.
Las personas que se mantienen enteras están consagradas a su capacidad de amar. No son capaces de matar, herir, dañar o mutilar a otro porque no han perdido su poder de ponerse en el lugar del otro. No utilizan su ideología para hacer daño a los demás, no importa cuán arraigada pueda estar esa ideología en sus tradiciones. Ninguna ideología supera a sus ideales de amar y servir al prójimo.
La cura para superar las heridas psíquicas es el perdón. Cuando perdonamos, expresamos compasión y liberamos nuestra bondad. Cuando usted perdona, el poder de su amor se extiende para sanar la imagen, el recuerdo o a la persona misma que dañó su autoimagen en el pasado y que le inculcó la falsa convicción de que usted se hallaba disminuido, debilitado y apresado.
Los que han sido heridos, a su vez devuelven el golpe hiriendo a otros. Extienden sobre otros la sombra de su propia pena. Desperdigan el desamor que parte de su psique maltratada. Se convierten en hilos conductores del veneno que ellos mismos odian.
Toda forma de malicia, mala voluntad y crueldad disfrazada bajo el nombre de algún noble ideal, surge de aquellos que hablan en nombre de su propia rectitud; la crucifixión de Cristo no habría ocurrido jamás de no ser por el sentido distorsionado de lo que es correcto que ostentaban sus perseguidores.
Si una acción es cruel, no hay nada en el mundo que la justifique, puesto que hacer daño a otros es dañarnos a nosotros mismos. Sembramos pena a nuestro paso. Derramamos dolor ante nosotros.
¿Cómo perdonar lo imperdonable? ¿Cómo desprender el cuchillo de la mala voluntad clavado en nuestros corazones? ¿Cómo liberarnos del resentimiento que nos ha atormentado durante años?
Puede hacerlo comprendiendo que el perdón es curativo para usted. Corta las amarras del karma. Es un acto de amor a sí mismo. El perdón cura la pena, trae reconciliación a lo que se ha quebrado dentro de uno, y hace posible la sanación.
Un acto de perdón puede ser silencioso. De hecho, tiene poco que ver con la otra persona. No importa si ésta se entera o no de la liberación que usted experimenta cuando se despoja de su ira, alimentada durante tanto tiempo que ya no recuerda ni cuándo comenzó.
Cuando usted perdona, libera... se libera a sí mismo. Se libera de sus lazos con la pena. Se libera de la aversión que aquel acto doloroso le causó. Y cuando logra ésto, ocurre algo mágico: usted se siente libre.
No interesa en absoluto si la otra persona o el suceso penoso merecen su perdón. Se trata de que usted se desprenda de su propia telaraña de negatividad. Cuando usted perdona, restaña la herida. Cuando olvida, abre su corazón y recobra su capacidad de amar. Y cuando usted aprende a amar, su vida se abre de par en par a un sueño glorioso. La pregunta nunca es si usted debe o no debe perdonar... en vez de ello, la pregunta siempre será ésta: ¿no se merece ser feliz ahora dejando el pasado atrás?
jueves, 21 de enero de 2010
Tal Ben-Shahar en Chile - Los secretos del gurú de la felicidad
EL SÁBADO . Sábado 9 de Mayo de 2009
Dice que era infeliz, ansioso y pesimista. De visita en Chile invitado por la Universidad Finis Terrae, el maestro que revolucionó las aulas de Harvard plantea en esta entrevista exclusiva que la felicidad es un aprendizaje y que hoy, por primera vez, está siendo estudiada como ciencia.
Cuando Tal Ben-Shahar comenzó a enseñar su cátedra sobre la felicidad, en Harvard, un estudiante que no tomaba su clase se le acercó con interés. "Usted es el que enseña felicidad… mi compañero de cuarto es su alumno", le dijo, y enseguida le advirtió: "Tendrá que ser muy cuidadoso ahora, porque si lo veo infeliz, le diré a mi amigo".
La anécdota no le pareció del todo graciosa a este experto en sicología positiva, un israelí de 38 años, campeón de squash, padre de tres hijos, que vive en Tel Aviv y que hoy recorre el mundo dando charlas. Y no le pareció gracioso porque sólo los sicópatas y los muertos, dice, son los que no experimentan emociones dolorosas. El gurú de la felicidad, como le llaman, plantea que todos los humanos tienen derecho a sentirse infelices, incluso él.
–Una vida feliz no está en el nivel máximo todo el tiempo –explica, momentos antes de hablar en la primera de las dos charlas que dictaría en Chile, una en la Universidad Finis Terrae y otra para invitados de Mastercard–. Hay que aceptar los altos y bajos como parte de la vida del ser humano.
Ben-Shahar distingue estos matices, pero lo que propone –lo que lo convirtió en el profesor con la cátedra más popular en Harvard, con más de 800 alumnos– tiene mucho de revolucionario: todos podemos ser más felices de lo que somos, más allá de la genética y las condiciones sociales. Es una cuestión de aprendizaje, que se puede lograr con ejercicios y disciplina. Como si se tratara de matemáticas.
Hace unos años ya que la felicidad salió del ámbito de los anhelos íntimos y se convirtió en un asunto de discusión pública. Hoy, la felicidad de las naciones es cuantificada en una base de datos –World Database of Happiness–, es el tópico de interés de encuestas y estudios sociológicos. Economistas como Richard Layard y su libro Happiness: lessons from a new science han propuesto, incluso, que la felicidad sea un parámetro para medir el progreso de los países, y hasta polémicas han armado quienes se han levantado contra la felicidad, como Eric Wilson, quien asegura que los felices de hoy serán los tristes de mañana, cuando se frustren sus sueños de alegría. Así, la felicidad se convirtió en ciencia. Y a Tal Ben-Shahar lo han nombrado su gurú.
–Por primera vez tenemos científicos haciendo investigaciones académicas para averiguar cómo la gente, las relaciones, las escuelas, las organizaciones, los países, pueden ser más felices.
Ben-Shahar propone una serie de acciones que, de seguirse con disciplina, ayudan a alcanzar la felicidad. Anotar a diario las cosas por las cuales vale la pena dar las gracias, por ejemplo. Mantenerse activo físicamente. No torturarse con preguntas sobre la propia felicidad, sino reflexionar si se es más feliz que antes. Aceptar el fracaso como parte de la vida, y aprender de ello. En su cátedra, sus alumnos deben practicar estos ejercicios, además de leer estudios sobre felicidad y escribir sus propios ensayos. El profesor dice que incluso los escépticos cambian de opinión cuando toman su clase.
SIGNIFICADO + PLACER
Antes de convertirse en sicólogo y maestro de la felicidad, Ben-Shahar sufría de una constante insatisfacción con su vida. En esos años estudiaba Ciencias de la Computación en Harvard, era un atleta que ganaba premios, tenía amigos y una novia. Pero era infeliz.
–No había una razón real que yo pudiera entender. Pensaba: cuando entres a una buena universidad, serás feliz. Y llegué a una buena universidad y fui feliz por un mes y luego retrocedí. Luego me dije cuando gane el campeonato de squash, y ganaba el campeonato y era feliz por un mes. Cuando tenga una novia, pensaba, y tenía una maravillosa novia que me hacía feliz por un mes y luego retrocedía a como me sentía antes. Todo el tiempo pensaba que la próxima cosa me haría feliz, pero eso nunca ocurría. Entendí que algo marchaba mal no con mi vida vista desde fuera, sino desde dentro.
Dejó las ciencias de la computación y comenzó a estudiar filosofía y sicología, específicamente la sicología positiva. La estudió diez años: recién entonces supo qué le ocurría.
–Entendí que el éxito externo tiene muy poco que ver con la felicidad en el corto plazo, porque rápidamente volvemos a sentirnos como nos sentíamos antes.
–Y el dinero, por ejemplo, ¿hace la diferencia?
–Alguna gente cree que si gana la lotería serán felices por el resto de sus vidas, pero hay estudios que indican que los hace felices por cerca de tres meses. Para gente que no tiene plata para comida, que no tiene casa, que no tiene para una educación mínima, ganar más dinero influye en su felicidad. Pero cuando tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, el dinero adicional contribuye muy poco. La pregunta es ¿qué nos hace felices?
En su bestseller Happier definió la felicidad como una combinación entre significado y placer. "Si trabajo en algo que es significativo para mí, si siento que es importante, si creo que hace la diferencia, y si además disfruto de mi trabajo y experimento placer, entonces, mi trabajo me entrega felicidad", ejemplifica. Si lo que hacemos es sólo significativo o sólo placentero, aquello no es suficiente para sostener la felicidad, postula Ben-Shahar, al tiempo que precisa que es imposible experimentar significado y placer todo el tiempo, "pero si lo experimentas la mayor parte del tiempo, es una relación feliz".
–Usted ha escrito que hay una relación entre religión y felicidad. ¿Ser religioso influye en la felicidad personal?
–En general, cuando observas las investigaciones, la gente religiosa generalmente es más feliz que la no religiosa. La religión entrega significado: sé por qué me levanto cuando despierto en las mañanas, sé lo que estoy haciendo cuando voy a la iglesia los domingos. Sabemos que la gente que expresa gratitud es más feliz que la que no lo hace, y en la religión hay un mecanismo interno, que te conduce a la gratitud.
–Entonces, para los ateos es más difícil ser felices.
–Sí, porque no tienen un mecanismo regular, como sí ocurre con la religión. Un buen predictor de felicidad son las relaciones cercanas con gente de las que nos preocupamos, ya sea mi pareja romántica, mis padres, mis hijos, mis mejores amigos. La religión nos provee de un grupo. Pero no debo ser religioso para tener estas cosas. Puedo encontrarle sentido a la vida si encuentro un trabajo con significado.
–Hay quienes plantean que luego de un gran dolor es posible valorar la vida y ser más feliz que antes.
–En estudios en enfermos terminales, en gente con cáncer a quienes les dan entre 3 a 6 meses de vida, muchos de los encuestados declaran que por primera vez se sienten vivos. Porque por primera vez aprecian respirar, una caminata en medio de los árboles, una flor, los amigos cercanos que tienen. ¿Necesitamos esperar? ¿Esperar algo a veces muy trágico para valorar que la felicidad está dentro de nosotros y alrededor de nosotros? No, si cultivamos la capacidad de gratitud.
Ben-Shahar cita constantemente estudios que avalan su planteamiento: "hay investigaciones", asegura, "que muestran que la gente que escribe una lista de cinco cosas por las cuales debe agradecer es gente más feliz, más optimista, más exitosa, físicamente saludable, más simpática y más generosa con los demás". Bastaría, plantea, sólo con hacer foco en aquello bueno que nos sucede.
–¿Existen países más felices que otros, como aseguran diversos estudios?
–Los que tienen políticas de libertad, las democracias, son más felices que aquellos que viven en dictadura. Países donde la mayoría de la gente tiene sus necesidades básicas satisfechas (comida, techo, educación), son más felices. La razón por la cual los países latinoamericanos son más felices es porque las familias son muy valoradas. En los Estados Unidos, la gente se ha vuelto menos feliz porque hay menos énfasis en las familias, están enfocados en el éxito, en el trabajo, en conseguir un ascenso, en tener más dinero. Tienen menos tiempo para pasar con sus familias, menos tiempo para estar con sus amigos. En países como Chile o como Israel, donde yo vivo, es más importante tener tiempo de calidad con la gente que se quiere.
–¿Es posible que los países mantengan sus índices de felicidad en medio de una crisis económica?
–Estudios recientes en Estados Unidos, en gente que ha perdido su trabajo, muestran que los que hablan de eso, no inmediatamente pero sí al tiempo se sienten mejor y están más dispuestos a encontrar trabajo antes. Están dispuestos a aprender de la experiencia y expresar sus emociones. En los momentos difíciles, ya sea las crisis económicas o cuando uno pierde a un ser querido o cuando termina una relación, es importante experimentar las emociones, ya sea escribiéndolas, conversando, expresando el dolor en vez de reprimirlo dolor. Cuando lo hacemos, estamos más dispuestos a superar el problema y a recuperarnos. No creo que las cosas ocurran para mejor, sí creo que alguna gente es capaz de hacer lo mejor a partir de las cosas que ocurren. Que las cosas pasen para mejor es una aproximación pasiva. Sacar lo mejor de las cosas que pasan es una aproximación activa. Tomas el control.
–En ese sentido, ¿es posible que las naciones encuentren un discurso que apele a la felicidad?
–El mensaje de Barack Obama, por ejemplo, era una palabra: esperanza. La esperanza o el optimismo están asociados a altos niveles de felicidad y éxito. De hecho hay estudios que muestran que políticos que hablan de optimismo con significado tienen más éxito. Basta pensar en Martin Luther King, su discurso Yo tengo un sueño fue muy poderoso. La gente los sigue. ¿Qué han vendido los grandes líderes de la historia? Esperanza. Fe. Los líderes capaces de construir estos discursos son capaces de elevar los niveles de felicidad.
SIMPLES EJERCICIOS PARA SER FELIZ PROPONE BEN-SHAHAR EN HAPPIER, SU BESTSELLER.
"LOS POLÍTICOS QUE HABLAN DE OPTIMISMO CON SIGNIFICADO TIENEN MÁS ÉXITO", PLANTEA.
RITUAL PARA NIÑOS FELICES
Tal Ben-Shahar plantea que, si bien una infancia feliz puede incluir en una adultez feliz, aquello no es del todo categórico. "Aunque tengamos la mejor infancia y los mejores padres, igual experimentaremos dolor en nuestras vidas, porque somos seres humanos. Cualquier persona puede ser más feliz. Si tenemos una infancia infeliz, por nuestros genes o porque tuvimos experiencias difíciles, podemos también llegar a ser más felices".
–¿Es posible entregar a los niños herramientas para que sean más felices?
–Cada noche antes de irse a dormir le pregunto a David, mi hijo mayor de cinco años, ¿qué fue divertido hoy? Él me responde y me pregunta y a ti, ¿qué te divirtió? Es un ritual, un hábito que hacemos todas las noches. Alrededor de la mesa de la cena, uno debe preguntarles qué cosas del día estuvieron difíciles y qué fue lo bueno. Aprenden a ver la realidad como un todo. Quejarse es importante, pero también lo es apreciar lo bueno.
Es muy importante hablarles del esfuerzo que conlleva trabajar duro, más que decirles eres tan inteligente, tan talentoso. Porque cuando les decimos eso ponemos presión en ellos y comienzan a sentir miedo de fallar. Si le dices has puesto esfuerzo en esto, y luego fallan, no importa: trabajarán incluso más. Estos errores los cometen los padres con muy buenas intenciones. Lo mismo ocurre si ni lo hacen bien. Si no les va bien, debes decirle no trabajaste lo suficiente, puedes hacerlo mejor si pones más esfuerzo. Se trata de poner el foco en el viaje más que en la meta.
Dice que era infeliz, ansioso y pesimista. De visita en Chile invitado por la Universidad Finis Terrae, el maestro que revolucionó las aulas de Harvard plantea en esta entrevista exclusiva que la felicidad es un aprendizaje y que hoy, por primera vez, está siendo estudiada como ciencia.
Cuando Tal Ben-Shahar comenzó a enseñar su cátedra sobre la felicidad, en Harvard, un estudiante que no tomaba su clase se le acercó con interés. "Usted es el que enseña felicidad… mi compañero de cuarto es su alumno", le dijo, y enseguida le advirtió: "Tendrá que ser muy cuidadoso ahora, porque si lo veo infeliz, le diré a mi amigo".
La anécdota no le pareció del todo graciosa a este experto en sicología positiva, un israelí de 38 años, campeón de squash, padre de tres hijos, que vive en Tel Aviv y que hoy recorre el mundo dando charlas. Y no le pareció gracioso porque sólo los sicópatas y los muertos, dice, son los que no experimentan emociones dolorosas. El gurú de la felicidad, como le llaman, plantea que todos los humanos tienen derecho a sentirse infelices, incluso él.
–Una vida feliz no está en el nivel máximo todo el tiempo –explica, momentos antes de hablar en la primera de las dos charlas que dictaría en Chile, una en la Universidad Finis Terrae y otra para invitados de Mastercard–. Hay que aceptar los altos y bajos como parte de la vida del ser humano.
Ben-Shahar distingue estos matices, pero lo que propone –lo que lo convirtió en el profesor con la cátedra más popular en Harvard, con más de 800 alumnos– tiene mucho de revolucionario: todos podemos ser más felices de lo que somos, más allá de la genética y las condiciones sociales. Es una cuestión de aprendizaje, que se puede lograr con ejercicios y disciplina. Como si se tratara de matemáticas.
Hace unos años ya que la felicidad salió del ámbito de los anhelos íntimos y se convirtió en un asunto de discusión pública. Hoy, la felicidad de las naciones es cuantificada en una base de datos –World Database of Happiness–, es el tópico de interés de encuestas y estudios sociológicos. Economistas como Richard Layard y su libro Happiness: lessons from a new science han propuesto, incluso, que la felicidad sea un parámetro para medir el progreso de los países, y hasta polémicas han armado quienes se han levantado contra la felicidad, como Eric Wilson, quien asegura que los felices de hoy serán los tristes de mañana, cuando se frustren sus sueños de alegría. Así, la felicidad se convirtió en ciencia. Y a Tal Ben-Shahar lo han nombrado su gurú.
–Por primera vez tenemos científicos haciendo investigaciones académicas para averiguar cómo la gente, las relaciones, las escuelas, las organizaciones, los países, pueden ser más felices.
Ben-Shahar propone una serie de acciones que, de seguirse con disciplina, ayudan a alcanzar la felicidad. Anotar a diario las cosas por las cuales vale la pena dar las gracias, por ejemplo. Mantenerse activo físicamente. No torturarse con preguntas sobre la propia felicidad, sino reflexionar si se es más feliz que antes. Aceptar el fracaso como parte de la vida, y aprender de ello. En su cátedra, sus alumnos deben practicar estos ejercicios, además de leer estudios sobre felicidad y escribir sus propios ensayos. El profesor dice que incluso los escépticos cambian de opinión cuando toman su clase.
SIGNIFICADO + PLACER
Antes de convertirse en sicólogo y maestro de la felicidad, Ben-Shahar sufría de una constante insatisfacción con su vida. En esos años estudiaba Ciencias de la Computación en Harvard, era un atleta que ganaba premios, tenía amigos y una novia. Pero era infeliz.
–No había una razón real que yo pudiera entender. Pensaba: cuando entres a una buena universidad, serás feliz. Y llegué a una buena universidad y fui feliz por un mes y luego retrocedí. Luego me dije cuando gane el campeonato de squash, y ganaba el campeonato y era feliz por un mes. Cuando tenga una novia, pensaba, y tenía una maravillosa novia que me hacía feliz por un mes y luego retrocedía a como me sentía antes. Todo el tiempo pensaba que la próxima cosa me haría feliz, pero eso nunca ocurría. Entendí que algo marchaba mal no con mi vida vista desde fuera, sino desde dentro.
Dejó las ciencias de la computación y comenzó a estudiar filosofía y sicología, específicamente la sicología positiva. La estudió diez años: recién entonces supo qué le ocurría.
–Entendí que el éxito externo tiene muy poco que ver con la felicidad en el corto plazo, porque rápidamente volvemos a sentirnos como nos sentíamos antes.
–Y el dinero, por ejemplo, ¿hace la diferencia?
–Alguna gente cree que si gana la lotería serán felices por el resto de sus vidas, pero hay estudios que indican que los hace felices por cerca de tres meses. Para gente que no tiene plata para comida, que no tiene casa, que no tiene para una educación mínima, ganar más dinero influye en su felicidad. Pero cuando tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, el dinero adicional contribuye muy poco. La pregunta es ¿qué nos hace felices?
En su bestseller Happier definió la felicidad como una combinación entre significado y placer. "Si trabajo en algo que es significativo para mí, si siento que es importante, si creo que hace la diferencia, y si además disfruto de mi trabajo y experimento placer, entonces, mi trabajo me entrega felicidad", ejemplifica. Si lo que hacemos es sólo significativo o sólo placentero, aquello no es suficiente para sostener la felicidad, postula Ben-Shahar, al tiempo que precisa que es imposible experimentar significado y placer todo el tiempo, "pero si lo experimentas la mayor parte del tiempo, es una relación feliz".
–Usted ha escrito que hay una relación entre religión y felicidad. ¿Ser religioso influye en la felicidad personal?
–En general, cuando observas las investigaciones, la gente religiosa generalmente es más feliz que la no religiosa. La religión entrega significado: sé por qué me levanto cuando despierto en las mañanas, sé lo que estoy haciendo cuando voy a la iglesia los domingos. Sabemos que la gente que expresa gratitud es más feliz que la que no lo hace, y en la religión hay un mecanismo interno, que te conduce a la gratitud.
–Entonces, para los ateos es más difícil ser felices.
–Sí, porque no tienen un mecanismo regular, como sí ocurre con la religión. Un buen predictor de felicidad son las relaciones cercanas con gente de las que nos preocupamos, ya sea mi pareja romántica, mis padres, mis hijos, mis mejores amigos. La religión nos provee de un grupo. Pero no debo ser religioso para tener estas cosas. Puedo encontrarle sentido a la vida si encuentro un trabajo con significado.
–Hay quienes plantean que luego de un gran dolor es posible valorar la vida y ser más feliz que antes.
–En estudios en enfermos terminales, en gente con cáncer a quienes les dan entre 3 a 6 meses de vida, muchos de los encuestados declaran que por primera vez se sienten vivos. Porque por primera vez aprecian respirar, una caminata en medio de los árboles, una flor, los amigos cercanos que tienen. ¿Necesitamos esperar? ¿Esperar algo a veces muy trágico para valorar que la felicidad está dentro de nosotros y alrededor de nosotros? No, si cultivamos la capacidad de gratitud.
Ben-Shahar cita constantemente estudios que avalan su planteamiento: "hay investigaciones", asegura, "que muestran que la gente que escribe una lista de cinco cosas por las cuales debe agradecer es gente más feliz, más optimista, más exitosa, físicamente saludable, más simpática y más generosa con los demás". Bastaría, plantea, sólo con hacer foco en aquello bueno que nos sucede.
–¿Existen países más felices que otros, como aseguran diversos estudios?
–Los que tienen políticas de libertad, las democracias, son más felices que aquellos que viven en dictadura. Países donde la mayoría de la gente tiene sus necesidades básicas satisfechas (comida, techo, educación), son más felices. La razón por la cual los países latinoamericanos son más felices es porque las familias son muy valoradas. En los Estados Unidos, la gente se ha vuelto menos feliz porque hay menos énfasis en las familias, están enfocados en el éxito, en el trabajo, en conseguir un ascenso, en tener más dinero. Tienen menos tiempo para pasar con sus familias, menos tiempo para estar con sus amigos. En países como Chile o como Israel, donde yo vivo, es más importante tener tiempo de calidad con la gente que se quiere.
–¿Es posible que los países mantengan sus índices de felicidad en medio de una crisis económica?
–Estudios recientes en Estados Unidos, en gente que ha perdido su trabajo, muestran que los que hablan de eso, no inmediatamente pero sí al tiempo se sienten mejor y están más dispuestos a encontrar trabajo antes. Están dispuestos a aprender de la experiencia y expresar sus emociones. En los momentos difíciles, ya sea las crisis económicas o cuando uno pierde a un ser querido o cuando termina una relación, es importante experimentar las emociones, ya sea escribiéndolas, conversando, expresando el dolor en vez de reprimirlo dolor. Cuando lo hacemos, estamos más dispuestos a superar el problema y a recuperarnos. No creo que las cosas ocurran para mejor, sí creo que alguna gente es capaz de hacer lo mejor a partir de las cosas que ocurren. Que las cosas pasen para mejor es una aproximación pasiva. Sacar lo mejor de las cosas que pasan es una aproximación activa. Tomas el control.
–En ese sentido, ¿es posible que las naciones encuentren un discurso que apele a la felicidad?
–El mensaje de Barack Obama, por ejemplo, era una palabra: esperanza. La esperanza o el optimismo están asociados a altos niveles de felicidad y éxito. De hecho hay estudios que muestran que políticos que hablan de optimismo con significado tienen más éxito. Basta pensar en Martin Luther King, su discurso Yo tengo un sueño fue muy poderoso. La gente los sigue. ¿Qué han vendido los grandes líderes de la historia? Esperanza. Fe. Los líderes capaces de construir estos discursos son capaces de elevar los niveles de felicidad.
SIMPLES EJERCICIOS PARA SER FELIZ PROPONE BEN-SHAHAR EN HAPPIER, SU BESTSELLER.
"LOS POLÍTICOS QUE HABLAN DE OPTIMISMO CON SIGNIFICADO TIENEN MÁS ÉXITO", PLANTEA.
RITUAL PARA NIÑOS FELICES
Tal Ben-Shahar plantea que, si bien una infancia feliz puede incluir en una adultez feliz, aquello no es del todo categórico. "Aunque tengamos la mejor infancia y los mejores padres, igual experimentaremos dolor en nuestras vidas, porque somos seres humanos. Cualquier persona puede ser más feliz. Si tenemos una infancia infeliz, por nuestros genes o porque tuvimos experiencias difíciles, podemos también llegar a ser más felices".
–¿Es posible entregar a los niños herramientas para que sean más felices?
–Cada noche antes de irse a dormir le pregunto a David, mi hijo mayor de cinco años, ¿qué fue divertido hoy? Él me responde y me pregunta y a ti, ¿qué te divirtió? Es un ritual, un hábito que hacemos todas las noches. Alrededor de la mesa de la cena, uno debe preguntarles qué cosas del día estuvieron difíciles y qué fue lo bueno. Aprenden a ver la realidad como un todo. Quejarse es importante, pero también lo es apreciar lo bueno.
Es muy importante hablarles del esfuerzo que conlleva trabajar duro, más que decirles eres tan inteligente, tan talentoso. Porque cuando les decimos eso ponemos presión en ellos y comienzan a sentir miedo de fallar. Si le dices has puesto esfuerzo en esto, y luego fallan, no importa: trabajarán incluso más. Estos errores los cometen los padres con muy buenas intenciones. Lo mismo ocurre si ni lo hacen bien. Si no les va bien, debes decirle no trabajaste lo suficiente, puedes hacerlo mejor si pones más esfuerzo. Se trata de poner el foco en el viaje más que en la meta.
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