ZONA DE CONFORT

A menudo nos autoimponemos una zona de confort en la que nos sentimos seguros y protegidos.
La zona de confort es ese lugar mental  conocido, en el que estamos a gusto con todo, y no pensamos en cambiar nada de nuestras vidas.
Pero estar a gusto con todo, no necesariamente es bueno.
Este ámbito puede conllevar miedo a lo desconocido y nos puede sumergir en un aislamiento vital nada aconsejable. Para vivir la vida en plenitud es necesario explorar nuevos horizontes, perder el miedo a avanzar accediendo a nuevos mundos que nos proporcionen nueva sabiduría y madurez personal.
Y la voluntad es nuestra capacidad para decidir si ejecutamos una acción o no.
Para tener una buena predisposición a la acción (sea cual sea: aprender un idioma, hacer gimnasia, salir al mundo de alguna forma, etc.) hay que:
1.- ser receptivo,
2.- priorizar los pasos a seguir y
3.- visualizar positivamente el objetivo.
Así pues, la voluntad debe ser la chispa que nos conduzca a la acción.
Cuando decidimos dejar que la vida nos sorprenda, sin miedos remolones, accedemos a lo que se conoce como “zona de aprendizaje”.
Cariños y sonrisas
Irene
 

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