domingo, 11 de noviembre de 2012

Consejos para levantarse mejor y tener un buen día 2

Sigamos con los consejos:
5.- Lleguemos al lugar de trabajo con una actitud positiva. Saludemos a los compañeros y les deseamos un buen día. Pongámonos al día de los últimos acontecimientos del fin de semana o del día anterior. Aprender a reírnos de nosotros mismos, de discusiones con superiores, etc. Contarse lo que hicieron ayer por la tarde, la película que vieron en el cine o la conversación que tuvieron con un amigo, es una forma de intimar con los demás y de comenzar el día más tranquilo, sin obsesionarnos por las tareas pendientes. Hagamos planes para el resto del día, sobre con quien comerán , a qué restaurante iran, etc. Si tenemos más cosas en común a parte del trabajo la jornada laboral será más llevadera.
 
6.- Dedica tiempo a arrgelarte tranquilamente. Cuando nos sentimos lindos, nuestro estado de ánimo también es más positivo. Dediquemos unos minutos la noche anterior a preparar la ropa que nos pondremos.Intentemos dedicar unos minutos a nuestro aspecto físico. Si nos arreglamos, estaremos más seguros y más confiados.  Elijamos cosas que nos sienten bien y ocupémonos de que nuestro vestuario se pueda combinar de tal manera que la mayoría de las cosas gusten. Si sales linda por la mañana, el resto del día nos sentiremos bien. Si sales desaliñad@ o sin arreglar, cualquier incidente puede ayudar a que negativicemos la jornada. Utilicemos algo que nos haga sentir bien: el perfume favorito, la falda nueva, los aros que nos regalaron, intentemos salir de la rutina y combinar cosas nuevas cada día.
Busquemos siempre como estar de mejor ánimo!!!
Cariños y sonrisas
Irene












































sábado, 10 de noviembre de 2012

Consejos para levantarse mejor y tener un buen día

Seguimos con los tips que empece a darles ayer:
3. Levantarse con mucha calma. Levantense unos minutos antes para que el aseo personal y el desayuno no sea una carrera de obstáculos, esto también ayudará a estar más estresad@el resto del día. Si llegamos tarde y nos duchamos corriendo y no desayunamos, nuestro cuerpo responderá de mala gana y le estarás pidiendo que use una energía que no tiene. Al comenzar el día el cuerpo necesita reponerse debido al desgaste del sueño, lleva muchas horas sin comer y para reactivarse necesitará nutrientes y vitaminas. Ya sea en casa o al llegar al trabajo necesitamos desayunar bien para poder continuar en positivo. Si no lo hacemos, la falta de azúcares y nutrientes harán que nuestro estado de ánimo decaiga ante cualquier contratiempo.
4. Alegrense de la rutina diaria, somoa una privilegiad@s por poder tener esto que repetimos todas las mañanas. Es muy fácil que nos aburramos de hacer lo mismo de lunes a viernes y que levantarnos suponga un esfuerzo enorme. Seguramente que nuestros pensamientos al acostarse y al levantarse al día siguiente son negativos, tipo: “mañana a madrugar”, “estoy harto”, “que sueño tengo”, “cada día lo llevo peor”, etc. Recuerden que los pensamientos pueden hacer que nuestro estado de ánimo varíe. Esfuerzense por cambiar estos pensamientos y repetir todos los días pensamientos en positivo del tipo: “Que bien que tengo trabajo”, “soy un privilegiado por ello”, “levantarme cada día indica que estoy vivo y activo”, “el sábado iré a nadar y al cine”, “ a mediodía comeré con mi amiga”, etc.
Espero que les sirvan a yuden a levantar el ánimo.
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene


jueves, 8 de noviembre de 2012

Diez cosas para empezar bien el día


Comienza un nuevo día y depende de nuestra actitud si se convertirá en un día maravilloso o en un horror, uno de esos días en los que pensamos que hubiera sido mejor no levantarse de la cama. Para que esto no ocurra compartiremos los siguientes consejos:

 1.- Levantarse de la cama con una actitud positiva. El cuerpo necesita al menos media hora para activarse de nuevo y estar lúcido. Dediquemos esa media hora a las rutinas mañaneras (ducharse, desayunar, etc.) Cuando terminemos, nuestro cuerpo ya ha despertado y es el momento de conversar con nuestro compañero de piso, pareja, padres, etc. Antes supondría un gran esfuerzo y seguramente nos pondríamos de mal humor ante la petición de otra persona o ante preguntas que no estamos en disposición de responder o de analizar recién despertados. Media hora después ya podremos interactuar correctamente. Esto también es un truco para comenzar la jornada de buen humor y no disgustado por la primera discusión del día. Démonos un tiempo de reacción e informa a los demás de la necesidad de tomarnos ese tiempo, así no habrá exigencias ni preguntas ni peticiones de buena mañana.

 2.- Planificación. Si somos personas muy ocupada y las tareas hacen que nuestros días sean agobiantes desde primera hora, un truco sería realizar un organigrama la noche anterior. Dediquemos unos minutos a apuntar en un papel cual serán las tareas a realizar al día siguiente, el tiempo que necesitaremos y el orden en que las realizaremos. Utilicemos la agenda para consultar y apuntar. Hay recordar que tendremos que mezclar tareas laborales y académicas con otras facetas (compras, médicos, etc.) Si dedicamos ese tiempo a organizar el día siguiente, cuando nos levantemos por la mañana será un trabajo anticipado y sólo tendremos que releer el listado de tareas y seguirlo tal cual a lo largo del día. Así evitemos agobios y prisas innecesarias. Recordemos que no siempre todo sale según lo previsto, tendremos que tener capacidad para reorganizarnos sobre la marcha. También nuestra mente queda liberada, al no tener que retener información y temas pendientes, el estrés que provoca el miedo a olvidarnos es contraproducente y nos arruinará el día. Vistazos de vez en cuando a las tareas pendientes nos harán estar más tranquil@ y organizad@.
Mañana voy a seguir con los consejitos, que espero que les sirvan
Cariños y sonrisas
Irene


 

martes, 6 de noviembre de 2012

Para hacer frente a cada día 3ª Parte

Seguimos con el tema de como enfrentar cada día de manera de ser más feliz. Y comentábamos la manera de hacerlo al levantar se y durante el desayuno. Y ahora vamos a ver como hacerlo con la familia y con la demás gente
Con la familia.

- Con los tics que nos molestan (o nos "traumatizaron" en la infancia) de nuestro madre, padre, hermano, etc.
Cada vez que nos moleste una frase, un gesto, una actitud, ampliemos el foco y descubramos qué es lo que quiere decir por detrás de lo literal. Quizás son simplemente pautas aprendidas, vicios de relación que se repiten por inercia.
Pero, detrás de esas pequeñas inercias, ¿hay amor?
¿Creemos que podemos contar con esa persona?
Si es así, agradezcámoslo mucho, dentro y fuera de nosotros. Exterioricémoslo. Démosle un beso, un abrazo, una sonrisa o una frase en la que mostremos interés por la otra persona. Alguien tiene que empezar a romper la pauta de acción-reacción en los malos rollos familiares.
Pronto recibiremos el agradecimiento de la otra persona por no haber hecho más grande la bola de la mala vibra que nos lanzó. Y, así, la relación se irá saneando y nosotros cada vez nos sentiremos más confortable y felices en familia.
Cuando nos relacionamos con los demás.
- Con los funcionarios que nos ponen inconvenientes a cualquier cosa que tengamos que realizar.
Hay personas que parecen disfrutar poniendo impedimentos a cualquier cosa que tengamos que hacer, como si tuvieran un radar especial para prever las dificultades o, en su caso, inventarlas. Y lo fácil es reaccionar con mal humor, lo cual no suele obtener muy buenos resultados ni mucho menos potenciar nuestra felicidad. Tengamos paciencia, mantengamos el tono de voz suave y, si es posible, sonriamos con sinceridad: centremos nuestra atención en las posibles soluciones (aunque ella se esté centrando en los problemas) y dirijámonos a esa persona como si fuera nuestra colaboradora, para conseguir algo de ellas. Hagamos de espejo de su sensibilidad y su buen corazón, que seguro que los tiene (aunque sus condiciones quizás no son las mejores para manifestarlas) y confiemos en que vamos a resolver el problema de la mejor manera posible. Si su responsabilidad es limitada, busca otras personas con más capacidad de decisión. Y confiemos en que, cualquiera que sea el resultado, nos va a llevar a buen puerto.
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene





















































































































































































































































































































lunes, 5 de noviembre de 2012

Para hacer frente a cada día 2ª parte

Hablábamos de como enfrentar cada día de manera de ser más feliz. Y comentábamos la manera de hacerlo al levantar se y durante el desayuno. Y ahora vamos a ver como hacerlo en el trabajo  
En el trabajo.
- Cuando un compañero (o, peor, nuestro jefe) es muy competitivo y creemos que sabotea nuestro trabajo.
Dan ganas de machacarlo, ¿verdad? Y así el machaque se hace mutuo y el mal rollo no se acabaría nunca.
Probemos  mirarle con otros ojos, fuera de nuestro condicionamientos, y ver cómo es de verdad, fuera de sus condicionamientos.
Pensemos si compartimos aficiones y si hay lugares comunes donde  podríamos encontrarnos: en el gimnasio, en el mercado, en el cine, comprando libros. Pensemos en su familia, las personas a las que cuida, sus frustraciones personales. Y pensemos si tenemos algo para aportarle. Y hagamos el ofrecimiento
Salgamos por un momento de las circunstancias que nos mantienen enfrentados y relacionémonos con la persona y sus necesidades. Si nosotros cambiamos, algo cambiará en la relación. Nos sentiremos aliviad@s al mejorar la situación; agradecid@ a la otra persona por ser un poco menos nuestro enemiga, y orgullos@ de nuestra capacidad para transformar las cosas y del poder de tu amor. Nos  sentirem@s felices.
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene






















sábado, 3 de noviembre de 2012

Para hacer frente a cada día por la mañana.

Cómo debemos enfrentar nuestro día, con que disposición?
- Cuando nos levantamos.
¿Nos cuesta dejar la cama por las mañanas? Hagamos nuestras las palabras de aquel monje que decía: "Cada vez que me despierto, recuerdo que tengo por delante 24 horas para ser feliz y hacer felices a los demás". O las de Serrat: "Hoy puedes ser un gran día" y "No dejes que se acaben para desear las cosas más que nunca".
Hagamos un repaso rápido por las personas y situaciones agradables que nos esperan a lo largo del día, los proyectos en curso, el significado profundo de nuestro día de trabajo o estudios; incluso las dificultades que nos esperan forman parte del guión, nuestra vida en movimiento. Cada molestia nos hace más fuerte y nos da más poder.
- Durante el desayuno.
Convirtamos nuestro desayuno (en casa o en la cafetería) en un ritual precioso que nos llena de energía. Disfrutémoslo como una ofrenda que nos haces a nosotros mismos antes de abrir la ventana al mundo: la lectura del diario o las noticias en la televisión, el clima en la calle o las personas con las que nos cruzamos cada día.
Apreciemos nuestro desayuno como la energía que nos da la fuerza y suavicemos nuestra mirada sobre los acontecimientos del día.
Empecemos bien nuestro día y eso ayudará a que nuestro día sea más feliz!!!
Cariños y sonrisas
Irene

jueves, 1 de noviembre de 2012

Cultivar la felicidad.



¿A qué dedicamos la mayor parte de la vida? Posiblemente, a asegurarnos el bienestar material (posesiones, poder, una buena imagen...); a ocuparnos de nuestra familia, de las relaciones sociales; al cuerpo (compras, vestidos, alimentación, embellecimiento...). Todas estas condiciones pueden contribuir a nuestro bienestar pero no son la causa de nuestra felicidad.
¿Qué es lo que sí puede ser causa profunda de bienestar y felicidad?
Nuestra habilidad para mantener la paz mental en cualquier circunstancia (incluso en el dolor físico), nuestra capacidad de concentración, nuestra aceptación (que nos haga fácil soltar en cada pérdida), nuestra capacidad de amor y compasión, que nos conecte con nuestro entorno, incluidos todos los seres. La alegría.
Ésas son las habilidades que nos ayudan a vivir una buena vida, con significado y felices.
Obtener una maestría en estas habilidades no es más difícil que conseguir todas las posesiones, carreras, oposiciones, la casa de los sueños, el coche más rápido o la pareja que creemos que nos hará felices, todas esas cosas que sí se llevan nuestro tiempo y energía y, sin embargo, no nos garantizan la felicidad (por el contrario, sí constituyen una buena fuente de preocupaciones).
No se trata de abandonar todas las demás cosas, obviamente, pero sí es importante restablecer prioridades y reorganizar nuestro tiempo y energía, para dedicarle algo más de atención a las cosas que sí tienen el poder de hacernos felices (nuestra capacidad interior de paz, amor, concentración, alegría, comprensión).
Hasta mañana, cariños y sonrisas

Irene










miércoles, 31 de octubre de 2012

Felicidad y sufrimiento.

Sufrimiento manifiesto, subyacente, cambio de sufrimiento. Identifiquemos primero el sufrimiento para saber dónde buscar la felicidad.
Para entender que es la felicidad, es importante entender también qué es el sufrimiento.
Si sondeamos en nuestros estados de ánimo diarios, veremos que son cambiantes. Lo importante es detectar si el hilo conductor entre todos estos estados es bienestar o, por el contrario, incomodidad permanente.
Prestemos atención a los diferentes tipos de sufrimiento y observemos si son las circunstancias las que se imponen en nuestra vida o contamos con un estado de bienestar personal que acoge de buena gana a las visitas del sufrimiento, ineludibles en la existencia humana.
Tipos de sufrimiento.
Podemos definir el sufrimiento como un estado de ánimo caracterizado por el malestar.
Hay tres tipos de sufrimiento:
1. El sufrimiento manifiesto. Es aquél que sentimos cuando nos duele algo, física o emocionalmente: la espalda, la molestia de las diarreas, la cabeza, enfados, etc... Cualquier tipo de malestar manifiesto.
2. El sufrimiento del cambio. Cuando nos deja de doler lo que antes nos dolía tanto. Resulta un alivio y parece, por un momento, que somos felices, pero en realidad sólo está cambiando el sufrimiento anterior por otro que se manifestará enseguida.
Ejemplos: sufrimiento de no tener pareja/consigues pareja-alivio-"felicidad"/sufrimiento de tener pareja. Se cambia el sufrimiento.
En la práctica, éste es el tipo de felicidad que solemos conocer comúnmente: cuando algo nos deja de doler o conseguimos lo que queremos. Pero no es más que un alivio y enseguida aparece el sufrimiento del cambio.
En realidad no es más que un cambio de sufrimiento.
3. El sufrimiento subyacente. Es esa molestia sutil e inconsciente que está casi todo el tiempo, porque hace frío, calor, tengo hambre, sed, cansancio, nos apreta el pantalón, estam@s gord@s,  etc. E$s el sufrimiento inherente a la condición humana que experimentamos.
En ninguno de esos tres espacios se puede manifestar la felicidad auténtica.
La felicidad (que siempre está ahí, dentro del ser humano, reinando en su isla de paz, interior) sólo se manifiesta cuando la desenterramos de todos los engaños, exigencias y condiciones externas. Entonces, descubrimos que está siempre y no depende de condiciones externas. Este tipo de bienestar acepta las visitas de las condiciones externas y las deja pasar.
La felicidad no desaparece cuando llega una visita-condición-molestia, para regresar cuando ésta se va. (No sería una buena dueña de casa...) La alegría de la paz interior permanece siempre, con visitas o sin ellas. Esa es la única felicidad real.
Lo demás (alivios) sólo son diferentes versiones o manifestaciones del sufrimiento.
Desarrollar un sentimiento de felicidad auténtico y permanente sólo depende de ti.
Cultivar la felicidad.
¿A qué dedicamos la mayor parte de nuestra vida? Probablemente, a asegurarnos el bienestar material (posesiones, poder, una buena imagen...); a ocuparnos de nuestra familia, de las relaciones sociales; al cuerpo (compras, vestidos, alimentación, embellecimiento...). Todas estas condiciones pueden contribuir a nuestro bienestar pero no son la causa de nuestra felicidad.
¿Qué es lo que sí puede ser causa profunda de bienestar y felicidad?
Nuestra habilidad para mantener paz mental en cualquier circunstancia (incluso en el dolor físico), nuestra capacidad de concentración, nuestra aceptación (que nos haga fácil soltar en cada pérdida), nuestra capacidad de amor y compasión, que nos conecte con nuestro entorno, incluidos todos los seres. La alegría.
Ésas son las habilidades que nos ayudan a vivir una buena vida, con significado y feliz.
Obtener una maestría en estas habilidades no es más difícil que conseguir todas las posesiones, carreras, oposiciones, la casa de nuestros sueños, el coche más rápido o la pareja que creemos que nos hará feliz, todas esas cosas que sí se llevan tu tiempo y energía y, sin embargo, no nos garantizan la felicidad (por el contrario, sí constituyen una buena fuente de preocupaciones).
No se trata de abandonar todas las demás cosas, obviamente, pero sí es importante restablecer prioridades y reorganizar nuestro tiempo y energía, para dedicarle algo más de atención a las cosas que sí tienen el poder de hacernos felices (nuestra capacidad interior de paz, amor, concentración, alegría, comprensión).
Piénselo
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene







martes, 30 de octubre de 2012

Ser feliz en cada momento el día.


Desarrollemos nuestra paz interior y hagamos lo que tengamos que hacer desde nuestra alegría imperturbable.
A continuación, vamos a analizar algunas sugerencias para proteger nuestra alegría en nuestra vida cotidiana y, en especial, en algunas de las situaciones en las que más nos cuesta o incluso aquéllas que suelen sacarnos de nuestras casillas.
Pero recuerden que, antes que nada, es importante haber manifestado la decisión de querer ser feliz, mantener una actitud que lo haga posible y aceptar disfrutar del camino, aun en los tramos de travesía más difíciles que podamos encontrar.
Como ilustración e inspiración, pueden servirnos las palabras de Lochani, una monja budista de Barcelona:
"Cada vez que algo empieza a alterarme (una crítica, una decepción, las cosas no son como deseo, etc.) pienso: ¿Qué me importa más, esto o mi paz mental? Y mi malestar se reduce automáticamente. Porque cualquier cosa que no me guste (lo que piensen de mí, el inconveniente de perder un trabajo y tener que buscar otro, etc.) no es tan importante como mi paz mental, mi alegría interior".
Ese es el pensamiento más importante y es a la vez una toma de decisión: lo más importante es nuestra paz mental, nuestra alegría interior. Y cuando logremos pensar y sentir así, no habrá nada que nos mueva de esta paz y de esta alegría.
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene




miércoles, 17 de octubre de 2012

7 tips para comunicarse.

Hoy les traigo 7 claves para comunicarse con los demás:
1. Sonrían.
Reír es una medicina, física y mental. Refuerza los sistemas inmunológico, muscular y cardiovascular, además de liberar endorfinas, la hormona de la felicidad. Además, la sonrisa se contagia y, cuando es sincera, es la fórmula mágica para apaciguar cualquier mal rollo en otras personas, y en nosotros mismos. Especialmente cuando creemos que nos van mal las cosas y sufrimos, sonríamos cuando nos relacionemos con otras personas: ellas no tienen la culpa. Cuidémoslas, porque probablemente ellas también guardan su propio dolor. Y sonreír apacigua todos los dolores.
(Frase: "Sé amable con toda persona con quien te cruces porque también está librando una gran batalla"
2. Digamos siempre la verdad.
Si no decimos la verdad, acabaremos perdiendo la confianza de las demás personas, y nosotros mismos nos perderemos, sin saber qué es cierto o no lo es, en nuestras interpretaciones de las cosas. Decir la verdad es un gesto de valentía, de aceptación, contra la cobardía, la negación y la huida que significa la mentira. Pero decir la verdad no significa exponer/imponer nuestro criterio..
3. Escuchemos con atención.
Escuchar significa parar la propia cháchara mental y abrirnos a la experiencia y los sentimientos de la otra persona. Escuchar es un acto de amor que hace que la otra persona se sienta amada. Practiquemos la escucha atenta porque en cada práctica aprendemos a amar más y mejor.
4. Pongámonos en sus zapatos.
Y cuando escuches, pongámonos en su piel, no en lo que nosotros sentiríamos si estuvieramos en su lugar. Mediante la empatía, descubrimos la realidad de la otra persona y la aceptamos.
5. Agradezcamos.
¿Somos  ricos o pobres? Por mucho que tengamos, cuando no valoramos lo que tenemos, es como si no tuviesemos nada. Podemos tener una multimillonaria cuenta en el banco, salud, un montón de amistades y todas las oportunidades de disfrute, pero nos sentiremos pobre si centramos nuestra atención exclusivamente en lo que no tenemos, en nuestra adicción al deseo, a nuestras próximas conquistas pendientes. Pero, por poco que tengamos, podemos sentirnos las personas más afortunada del mundo si sabemos apreciarlo cada día.
6. Expresemos nuestros sentimientos.
En la comunicación de verdad está muy bien transmitir detalles y hechos, pero lo que hará que una conversación sea profunda y recordada es el que se intercambien sentimientos y emociones. Aprendamos a decir "ayúdame", "perdóname" y "te quiero", que son las tres palabras más difíciles de expresar para las personas adultas.
Hagámosle saber a la otra persona qué cosas en ella nos hacen sentir bien o crecer. En cuanto a lo que nos hace sentir mal, comuníquelo también, en el momento oportuno (cuando nos sintamos receptivos y no acusados y a la defensiva) e investigemos juntos qué es lo que hay dentro de nosotros que nos hace reaccionar emocionalmente de esa manera. Si hacemos un esfuerzo por cambiar, la otra persona lo hará también.
7. Aprendamos a comprender.
Juzgar, criticar, es una pérdida de tiempo y crea hábitos. Cuando criticamos ponemos el foco en algo que no nos gusta, ignorando el cuadro completo. Si en lugar de fijarnos en los defectos de las personas o situaciones ponemos el foco en sus virtudes y beneficios, nos llevará a relacionarnos mejor con esa persona o situación. Pongamos nuestra atención en lo que nos hace aprender y crecer; con esta actitud, veremos que no excluimos nada: lo que apreciamos de la otra persona, nos inspira para mejorar; lo que creemos que no funciona, nos enseña los errores que no debemos cometer.
En cuanto a la otra persona, comprendamos sus limitaciones y, simplemente, acompañémosla (en nuestras posibilidades), como haríamos con una persona enferma.
Cariños y sonrisas y hasta mañana
Irene




martes, 16 de octubre de 2012

Caminando hacia nuestros sueños.

- Asegurense de que su sueño sea estimulante y no inmovilizador.
¿Tenemos algún sueño? Deberíamos, porque los sueños y proyectos de futuro le aportan energía y entusiasmo a nuestra vida. Pero cuidado, porque los sueños pueden ser tanto un estímulo como una trampa para el estancamiento. ¿Cómo saberlo?
Pregúntense si estamos haciendo algo para realizar nuestro sueño, es decir, si nuestro objetivo está ya en proceso, o bien si lo utilizamos meramente como una forma de resignación (eso es lo que me gustaría hacer, si pudiera) para justificar por qué no encuentramos satisfacción en tu vida.
Un ejemplo del primer caso es cuando una niña sueña con que de mayor será actriz o periodista o médica o astronauta, y la vida que hace está llena de gestos e intenciones en esa dirección: aprendamos sobre el tema, empecemos  a practicar (hacer su sueño realidad) a la menor oportunidad, etc.
Un ejemplo del sueño-trampa es cuando una persona que vive y trabaja en la ciudad  y asegura que su ideal sería vivir en la montaña rodeada de caballos, pero no hace el menor gesto en esa dirección (ni en relación a la montaña ni a los caballos); o cuando asegura que su ideal de vida feliz sería vivir viajando, sin embargo, su día a día (incluso en vacaciones) es marcadamente sedentario.
Prestemos atención, porque el sueño-trampa nos permite acomodarnos en la insatisfacción y nos da permiso para la queja y los fracasos reiterados (no aprender nada de la experiencia), porque acaba siendo utilizado como respuesta a todos los males.
Éstas son las cinco claves para relacionarnos con los sueños que aportan felicidad a nuestras vidas:
1. Tenerlo. Obvio, ¿no? El sueño nos impulsa en una dirección, nos motiva, le da significado a lo que hacemos. Y es una gran causa de alegría. Pongamos un sueño (o más) en nuestra vida.
2. Explicarlo. Cada vez que lo contamos, alcanzamos a desarrollar más detalles, el sueño crece y toma más cuerpo, se hace más real.
3. Escribirlo. Esto nos permitirá leerlo más tarde y no olvidarlo. Escribamos los detalles, el proceso, cómo afrontaremos los posibles imprevistos.
4. Visualizarlo. Nuestra mente es energía y tiene el poder de crear cosas. Cada vez que pensamos en nuestro sueño, lo visualizamos, le damos forma y los sentimos, lo hacemos más real. Si nos emocionamos con él, para nosotros ya es real. En la medida de lo posible, actuemos como si ya lo hubieramos conseguido.
5. Trabajar en él. Pongámosle mucha voluntad y manos a la obra. Informense, formamense, empecemos a practicar cada vez que la ocasión nos lo permita. Perseveremos cada vez que nos enfrentes a una dificultad. Pónganle paciencia y humildad, pero en acción. Sientan ya quien quieren llegar a ser y actuemos como actuaríamos una vez realizado nuestro sueño. Porque ya estamos en él.
Espero que lo pongan en práctica!
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene






sábado, 13 de octubre de 2012

Hacia la felicidad

¿Es posible ser feliz cada día? ¿Existe alguna fórmula que lo haga factible? Mucha gente responderá que no. En las encuestas, la mayor parte de las personas declaran no creer en la felicidad, y menos en mayúscula, y menos de forma permanente. "La felicidad son momentos", dicen, o bien, "la felicidad es como un relámpago, que desaparece en cuanto lo percibes".
Para estas personas y para todas las demás, tenemos buenas noticias: la felicidad existe, puede ser duradera y puede, incluso, acompañarnos toda la vida, formar parte de nosotros, como una característica más que nos define. Y esta gran conquista depende sólo de un cambio de actitud.
Vamos a descubrir que la felicidad no es un milagro ni una bendición efímera de los dioses, sino que es, simplemente:
1. una actitud interior que podemos cultivar;
2.una decisión personal que se toma cada día, y
3. un camino, no una meta.
Pero, por encima de todo, hemos de tomar una opción importante al principio del viaje, que consiste en escoger el amor y liberarnos del miedo.
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene








viernes, 12 de octubre de 2012

Abrirse al amor.


El amor no podemos encontrarlo fuera. Es algo que sólo podemos generar dentro y dejar que se proyecte fuera.
Quizás sea lo más difícil, el punto de partida. ¿Cómo abrirse al amor, a la felicidad, al disfrute profundo, cuando nos pasamos el día ocupados en resolver cuestiones, la mayor parte de ellas de supervivencia cotidiana, como si la vida consistiera, básicamente, en una mera batalla diaria? Pero la vida es algo más que una lucha; la vida es, en esencia, un "estar". Y eso es lo que vamos a descubrir en nuestra búsqueda de la felicidad.
Claves para abrirse al amor
Reconocer que no estamos separado sino que formamos parte de nuestro entorno.
Uno de los grades errores que hemos aprendido es que somos seres separados e independientes del resto (de las demás personas, animales, el planeta, etc.).
Esta creencia potencia la competitividad, la explotación y manipulación del entorno (personas incluidas) y, en última instancia, el miedo.
Si nos sentimos parte de la red de la vida, reduciremos nuestro egoismo y nuestra importancia personal y actuaremos para el bien general. Y esto es clave para el buen funcionamiento de nuestras relaciones, el cuidado del entorno y nuestro bienestar personal.
Identifiquemos nuestro proyecto de vida.
Seguramente queremos llegar a nuestra vejez con la sensación de estar viviendo una vida con significado, y no mirar atrás y sentir que hemoss hecho una ruta sin rumbo ni sentido. Parémonos a pensar en el significado de la vida, identifiquemos nuestras prioridades y marquemos objetivos de acuerdo a nuestros valores personales. Con el tiempo, revisémoslos y, si es necesario, introduzcamos cambios. Vivamos con consciencia, con el convencimiento de estar viviendo nuestra propia vida.
Diferenciar entre lo urgente, lo necesario y lo importante.
Aprendamos a parar. Identifiquemos a qué le estamos dedicando la mayor parte de nuestro tiempo, energía, pensamientos, etc. Todas esas cosas tan urgentes y aparentemente inevitables a las que dedicamos nuestra vida, ¿son realmente importantes, dentro de nuestro proyecto de vida? ¿Son coherentes con ese proyecto de vida, contribuyen a nuestros objetivos? ¿Son necesarias? Si la respuesta es "sí": enhorabuena. Si es "no": nuestra agenda necesita una buena reestructuración y, cuando lo hagamos, asegurémonos de que las cosas a las que dedicas nuestro tiempo, las cosas urgentes, son realmente importantes y necesarias.
Acostumbrémonos a ver a los demás seres como iguales.
En nuestra familia, todas las personas son importantes y deseamos la felicidad de todas ellas. Y lo mismo con nuestras amistades, si les amamos de verdad. La persona que nos vende el pan; las madres con las que nos cruzamos a la salida de la escuela de nuestros hijos; nuestros compañeros de trabajo; el jefe que exige de nosotros más de lo que podemos dar, todas aspiran a lo mismo que nosotros, básicamente: a ser felices. Y todas estas personas a veces aciertan (y son felices y es un placer estar a su lado) y a veces se equivocan (y se enfadan y hacen daño, queriendo o sin querer), exactamente igual que nosotros. Es una suerte ser imperfecto, porque así podemos comprender mejor las imperfecciones de los demás, aun cuando son diferentes. Miremos a las demás personas como iguales: seres que buscan la felicidad y a veces se pierden en el camino.
Aprendamos a aceptar.
Aceptar no significa resignarse. La resignación no acepta: no le gustan las cosas como son y simplemente se "fastidia" con la sensación de impotencia, victimismo, etc. Nada sano. La aceptación no huye ni niega la realidad; ve las cosas como son (acepta) y realiza los cambios que se puedan realizar para mejorar las condiciones. Acepta lo que hay y lo carga de significado para seguir creciendo. Incluso el dolor, cuando llega; lo afronta y le da un significado. De esta manera, el dolor nunca es gratuito o una experiencia desperdiciada sino que se hace transcendente. ¿nos resulta contradictorio? Para ser feliz de verdad no podemos tener adicción al bienestar, a que las cosas sean siempre como nosotros deseamos; la felicidad profunda y definitiva comprende que a veces nos tocará afrontar situaciones incómodas o no deseadas, porque forman parte de la vida humana, y se abre a ellas cuando llegan, las utiliza para crecer y las deja pasar.
Dependamos sólo de una mente feliz.
Consideremos las cosas que ocurren en nuestra vida como anécdotas o prácticas de aprendizaje, disfrutemos de ellas: las que nos gustan y las que no nos gustan. Todas tienen la misma función: hacernos crecer, enseñarnos a ser feliz. Que nuestra felicidad dependa sólo de nuestra mente feliz. Y, a partir de ahí, afrontemos lo que tengamos que afrontar con alegría.
Hagamos conscientes del amor que sentimos, hagámoslo visible.
Reconozcamos cada vez que se manifiesta nuestro amor: por detrás de un gesto amable con otra persona, cuando sonreímos, cuando miramos a un bebé, cuando disfrutamos de una comida o una conversación con nuestra pareja o nuestra amiga, cuando contemplamos un paisaje, una obra de arte o un objeto inspirador.Visibiliemos nuestro amor. Cada vez que somos consciente de él, le damos más fuerza.
Y, de la misma manera, apreciemos los gestos de amor (amabilidad, consideración) de las demás personas. Es el mismo amor que habita la vida, en circulación.
Hasta mañana, cariños y sonrisas
Irene