CADA NOCHE ANTES DE ACOSTARNOS...


Pensemos en las cosas buenas que nos ha traído el día, los retos superados, los errores que hemos cometido y cómo podemos mejorar. Además, no nos podemos olvidar de agradecer
Somos capaces de valorar y apreciar todas aquellas cosas que damos por sentadas cada día. Cosas tan simples como que al pulsar un interruptor se encienda la luz, o que al encender el grifo en la ducha fluya el agua caliente. Un sencillo gesto de cariño, una sonrisa inesperada o un instante de armonía. Lamentablemente, a menudo tendemos a olvidar u obviar aquellas cosas a las que estamos ‘acostumbrados’ y que consideramos ‘aseguradas’.
La gratitud es un músculo. A medida que la entrenamos, cada vez percibimos más cosas por las que sentirnos agradecidos. De ahí que sea una buena idea poner en práctica un ejercicio muy sencillo, propuesto por el padre de la psicología positiva, Martin Seligman: durante una semana, cada noche, antes de acostarnos, pensar y anotar tres cosas que nos hayan sucedido ese día que nos hagan sentir agradecidos.
Es el primer paso para empezar a ver nuestra vida desde una perspectiva más constructiva. El primer día puede resultar difícil, pero si somos constantes podremos ver cómo cada vez surge de manera más natural y se convierte en un hábito muy saludable.
Cariños y sonrisas
Irene

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